Rusia lanza un ataque letal sobre Kiev mientras Zelenski busca apoyo en un G7 sin Trump

Una ofensiva coordinada con misiles y drones deja al menos 15 muertos y más de 150 heridos en Ucrania, en plena cumbre internacional, mientras el presidente de EE UU cancela una reunión con Zelenski para centrarse en Oriente Próximo.
Ofensiva rusa en Kiev contra infraestructura civil. / Servicio de estado de emergencia de Ucrania
Ofensiva rusa en Kiev contra infraestructura civil. / Servicio de estado de emergencia de Ucrania

Un devastador ataque aéreo ruso sobre Kiev ha dejado al menos 15 muertos y más de 150 heridos en uno de los bombardeos más violentos sobre la capital ucraniana desde que comenzó la guerra. La ofensiva, ejecutada con más de 440 drones y 32 misiles, coincidió con la visita del presidente ucraniano Volodímir Zelenski a Canadá, donde buscaba reforzar el apoyo occidental en la cumbre del G7. Mientras tanto, Donald Trump, presidente de EE UU, regresaba anticipadamente a Washington y fue informado del ataque por periodistas a bordo del Air Force One, reaccionando con aparente desconcierto: “¿Cuándo fue eso?

El ataque comenzó en la madrugada y duró más de ocho horas. Rusia empleó su ya conocido patrón de “ataques combinados”: primero saturó las defensas ucranianas con centenares de drones Shahed de fabricación iraní, y después lanzó misiles de crucero y balísticos desde distintas posiciones para dificultar su intercepción. Al menos seis distritos de Kiev fueron golpeados, con especial impacto en un edificio residencial de nueve plantas que colapsó parcialmente.

La cifra de víctimas ha fluctuado a lo largo del día mientras los equipos de rescate buscan sobrevivientes entre los escombros. Entre los fallecidos se confirmó la muerte de un ciudadano estadounidense por heridas de metralla, según confirmó el ministro del Interior ucraniano, Ígor Klymenko

Se trata del mayor número de víctimas civiles en la capital en lo que va de 2025, y que se enmarca dentro de una ofensiva más amplia que Moscú viene ejecutando desde mayo sobre infraestructuras energéticas, zonas residenciales y puntos logísticos clave en varias provincias ucranianas.

Zelenski, desde el G7: una guerra que no puede esperar

Zelenski reaccionó desde Canadá con dureza, calificando el ataque como “uno de los más horribles” y una muestra de “puro terrorismo”. El mandatario aprovechó la visibilidad del G7 para solicitar más sistemas antiaéreos y un endurecimiento de las sanciones contra Moscú. Su objetivo principal es convencer a Donald Trump de reactivar el apoyo militar estadounidense.

Sin embargo, la reunión bilateral que Zelenski había solicitado con Trump este martes no llegó a producirse. El presidente estadounidense abandonó la cumbre antes de lo previsto para regresar a Washington, argumentando que debía concentrarse en la tensa situación entre Israel e Irán. Esta decisión fue recibida con frustración en Kiev. “Es negativo cuando los poderosos del mundo hacen la vista gorda ante esto”, lamentó Zelenski, acusando a Vladímir Putin de actuar con impunidad porque “se le permite seguir la guerra”.

Antes de la cumbre, los líderes europeos instaron a las naciones del G7 a imponer sanciones más severas a Moscú con el fin de asegurar un alto el fuego en la guerra contra Ucrania. "Para lograr la paz a través de la fuerza, debemos ejercer más presión sobre Rusia para asegurar un alto el fuego real, llevar a Rusia a la mesa de negociaciones y poner fin a esta guerra. Las sanciones son fundamentales para ese fin", dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, este domingo. 

Trump: desconexión, silencio y ambigüedad

La reacción de Trump ante el ataque fue, cuando menos, desconcertante. Según el relato de la prensa que lo acompañaba en el avión presidencial, fue un periodista quien lo informó del bombardeo a Kiev, más de dos horas después de concluido. Trump pareció no estar al tanto: “¿Justo ahora? ¿Mientras camino hacia ustedes?”, respondió. Desde entonces, ni él ni la Casa Blanca han emitido una declaración oficial.

Este silencio es consecuente con las declaraciones que el propio Trump ofreció semanas atrás, cuando dijo que “quizá sea mejor dejar que Ucrania y Rusia peleen un poco más antes de intervenir”, y ha evitado comprometerse con nuevas entregas de armamento y de sanciones. Su enfoque actual prioriza una solución rápida para Oriente Próximo y se distancia de la presión europea para que ejerza liderazgo frente a Moscú.

Para Ucrania, el ataque tiene una dimensión más allá del daño físico: es también un mensaje. Según el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, la ofensiva fue una “demostración de desprecio total” por parte de Putin hacia los países del G7. “No solo rechaza una tregua, sino que ataca Kiev mientras finge estar dispuesto al diálogo”, escribió.

La simultaneidad entre el ataque y la cumbre internacional no es accidental. Se produce en un momento en que Ucrania lucha por mantener la atención internacional mientras otros focos de tensión, como el programa nuclear de Irán o la política comercial con China, ganan protagonismo. La falta de una respuesta inmediata de Washington podría ser interpretada en Moscú como una ventana de oportunidad para escalar aún más sus operaciones.

El desgaste ucraniano y el dilema occidental

Ucrania enfrenta actualmente una situación compleja en el frente oriental y noreste, con avances rusos sostenidos en algunas zonas y una notable escasez de munición y sistemas defensivos. La dependencia del apoyo occidental sigue siendo crítica, y la falta de claridad en la postura estadounidense genera preocupación en Kiev.

Por su parte, los líderes europeos han reiterado su apoyo, pero se enfrentan también a presiones internas para reevaluar sus niveles de compromiso ante una guerra que se ha prolongado más de lo previsto. La decisión de Trump de priorizar otros conflictos añade incertidumbre al liderazgo occidental en este frente.

El ataque masivo a Kiev durante la cumbre del G7 no solo ilustra la brutalidad de la estrategia rusa, sino también la fragilidad del respaldo internacional en un momento clave. Con Zelenski en campaña diplomática y Trump desentendiéndose del ataque, la ofensiva ha puesto en evidencia los desequilibrios entre el terreno de batalla y las salas de decisión política. @mundiario

Comentarios