Ruanda rompe relaciones con Bélgica en medio de las tensiones por la guerra en el Congo

La crisis diplomática se produjo el mismo día en que la Unión Europea aprobó sanciones contra altos mandos del ejército ruandés y del grupo rebelde M23 por violaciones graves a los derechos humanos.
Paul Kagame, presidente de Ruanda. / Veni Markovski - Wikimedia Commons
Paul Kagame, presidente de Ruanda. / Veni Markovski - Wikimedia Commons

Ruanda anunció este lunes la ruptura total de sus relaciones diplomáticas con Bélgica y ordenó la salida de todos los diplomáticos belgas de su territorio en un plazo de 48 horas. La decisión, comunicada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ruanda, se produce en un contexto de crecientes tensiones entre ambos países, motivadas por el apoyo de Kigali a los rebeldes del Movimiento 23 de Marzo (M23) en la República Democrática del Congo (RDC).

Bélgica, que ha expresado abiertamente su respaldo a la RDC, ha sido un crítico constante del papel de Ruanda en el conflicto. En respuesta, el ministro belga de Asuntos Exteriores, Maxime Prévot, calificó la decisión de Ruanda como "desproporcionada" y anunció medidas recíprocas, incluyendo la expulsión de diplomáticos ruandeses y la suspensión de acuerdos de cooperación bilateral.

El comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores ruandés acusa a Bélgica de "movilizarse sistemáticamente contra Ruanda", adoptando una postura parcial en el conflicto regional y promoviendo "una opinión hostil e injustificada" contra el país en foros internacionales. Kigali también denunció los intentos de Bruselas por "mantener sus ilusiones neocoloniales" en la región.

La ruptura de relaciones se produjo el mismo día en que la Unión Europea aprobó sanciones contra nueve personas y una entidad vinculadas al conflicto en el Congo, incluyendo altos mandos de las Fuerzas de Defensa de Ruanda (RDF) y del grupo rebelde M23. La UE los acusa de violaciones graves a los derechos humanos y de beneficiarse del tráfico ilegal de recursos naturales extraídos del este de la RDC.

Ruanda y el M23: un conflicto que divide a la comunidad internacional

La presencia del M23 en el Congo ha provocado una crisis humanitaria de gran escala con la toma de ciudades clave como Goma y Bukavu y el desplazamiento forzado de miles de personas. El Gobierno de Kinsasa acusa a Kigali de respaldar activamente a los insurgentes para obtener el control de los recursos minerales de la región.

Por su parte, el Gobierno de Paul Kagame niega estas acusaciones y sostiene que el M23 lucha por proteger los derechos de los tutsis étnicos que habitan el este de la RDC. Sin embargo, la comunidad internacional, liderada por Bélgica y la UE, señala a Ruanda como una de las principales fuerzas desestabilizadoras en el conflicto.

Esta crisis diplomática no es nueva. En febrero, Ruanda suspendió su programa de cooperación bilateral con Bélgica (2024-2029), alegando que Bruselas obstaculizaba su acceso a la financiación para el desarrollo. Ruanda considera que Bélgica, junto con la República Democrática del Congo, ha llevado a cabo una "agresiva campaña" para sabotear su acceso a programas de ayuda internacional.

Además, la UE enfrenta críticas por su acuerdo de minerales estratégicos con Ruanda, firmado el año pasado. Grupos de derechos humanos han advertido que este pacto podría servir como una "cortina de humo" para la exportación ilegal de minerales extraídos del este de la RDC.

El ministro Prévot reafirmó la postura de su país y dejó claro que Bélgica no cambiará su posición frente al papel de Ruanda en el conflicto de la RDC. "Esto es desproporcionado y demuestra que cuando no estamos de acuerdo con Ruanda ellos prefieren no dialogar". "En esta crisis diplomática, nuestra única brújula seguirá siendo el respeto a los derechos humanos", escribió el diplomático en su cuenta de X (antes Twitter).

Además, subrayó que Bruselas continuará apoyando los esfuerzos diplomáticos para alcanzar una solución pacífica en el Congo, pese a la escalada de tensiones con Kigali.

La ruptura de lazos diplomáticos entre Ruanda y Bélgica marca un nuevo capítulo en la crisis de la región de los Grandes Lagos, agravando aún más la situación política y humanitaria en el Congo. Con sanciones de la UE en marcha y negociaciones de paz en curso, el escenario internacional observa con atención cómo evolucionará este conflicto que involucra a múltiples actores globales. @mundiario

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