Rodrigo Paz busca el auxilio financiero de Washington para sacar a Bolivia de la crisis

Tras dos décadas de aislamiento diplomático bajo los gobiernos del MAS, La Paz busca ahora la ayuda de EE UU y de los organismos financieros para estabilizar su economía y resolver el desabastecimiento de combustibles.
Rodrigo Paz, presidente electo de Bolivia y Marco Rubio, secretario de Estado de EE UU. / @StateDeputySpox
Rodrigo Paz, presidente electo de Bolivia y Marco Rubio, secretario de Estado de EE UU. / @StateDeputySpox

Rodrigo Paz asumirá la Presidencia de Bolivia el 8 de noviembre, pero su estrategia internacional ya redefine el tablero regional. En una visita oficial a Washington —la primera de un mandatario boliviano en 23 años—, el presidente electo se reunió con el secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, quien prometió “una asociación sólida” entre ambos países. El encuentro simboliza el restablecimiento de los lazos diplomáticos rotos durante las gestiones del Movimiento al Socialismo (MAS) y marca la voluntad de La Paz de reorientar su política exterior para recuperar su lugar en Occidente.

“Gasolina, diésel, ya hay. Estamos resolviendo el tema logístico para que el producto llegue a Bolivia. También hemos tratado con el Gobierno americano, que tiene relación con los organismos multilaterales, para que haya dólares en Bolivia”, afirmó Paz en un mensaje grabado junto a su equipo económico tras reunirse con representantes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF), el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Según explicó, el objetivo es garantizar liquidez en dólares y asegurar el abastecimiento energético del país.

“Si el día de mañana tenemos que ir a otras capitales para que tengamos hidrocarburos, dolarcitos, lo haremos”, añadió, evidenciando el pragmatismo que define su política exterior.

EE UU ofrece apoyo financiero y cooperación en seguridad

El Departamento de Estado confirmó que el encuentro entre Rubio y Paz abordó medidas para “ampliar y profundizar la relación bilateral en beneficio de los ciudadanos de ambas naciones”. En un comunicado oficial, Washington destacó que su prioridad será apoyar la estabilidad económica y combatir las organizaciones criminales transnacionales, en especial las vinculadas al narcotráfico.

El interés estadounidense coincide con uno de los puntos más controvertidos del programa de Paz: la posible colaboración con la DEA, expulsada del país durante el mandato de Evo Morales. Aunque durante la campaña evitó mencionarlo, recientemente afirmó: “vamos a cooperar con todas las instituciones internacionales de seguridad. ¿Me vas a decir ‘la DEA’? La DEA también”.

Las declaraciones reavivaron las tensiones con el MAS. Evo Morales acusó a Paz de querer “restaurar la injerencia estadounidense” y recordó los episodios de violencia durante la erradicación forzosa de cultivos de coca.

La urgencia económica detrás del acercamiento a Washington

Bolivia atraviesa su peor crisis económica en dos décadas. Con una inflación superior al 20 %, escasez de combustible y una caída sostenida en la producción de gas natural —principal fuente de divisas del país—, el futuro Gobierno necesita una inyección inmediata de dólares.

El Banco Mundial proyecta que el PIB boliviano continuará decreciendo hasta al menos 2027, arrastrado por la pérdida de ingresos energéticos y la falta de inversión extranjera. Ante ese escenario, Paz ha dejado claro que su prioridad es reactivar la economía antes que mantener lealtades ideológicas.

“Bolivia está arrasada. Nos arrasaron veinte años. Hay que reactivar la economía de la gente”, afirmó el presidente electo. El giro de Paz hacia Washington ha despertado entusiasmo entre varios Gobiernos de la región. El presidente argentino Javier Milei fue el primero en felicitarlo y confirmó su asistencia a la ceremonia de investidura. También lo harán el progresista Gabriel Boric (Chile) y Nayib Bukele (El Salvador), este último con quien Paz ya conversó sobre cooperación carcelaria.

Nueve países —entre ellos EE UU, Argentina, Ecuador, Panamá y El Salvador— firmaron el 21 de octubre un comunicado conjunto en respaldo al nuevo mandatario boliviano y su plan para estabilizar la economía.

El mensaje es inequívoco: Bolivia vuelve a tender puentes con Occidente, en un contexto global donde la competencia geopolítica entre Washington y Pekín también atraviesa a América Latina. Paz lo ha resumido así: “Si con China ya hay relaciones, con EE UU las abriremos. ¿Por qué tienes que elegir?”. @mundiario

Comentarios