Rob Jetten, la joven promesa socioliberal que apunta a ser el primer ministro de Países Bajos

Con solo 38 años, el líder de D66 ha pasado de ser un ministro gris de Ambiente a convertirse en el rostro optimista del centroizquierda neerlandés, que tiene las papeletas para encabezar el próximo Gobierno.
Rob Jetten, líder del D66 y posible primer ministro de los Países Bajos. / @RobJetten
Rob Jetten, líder del D66 y posible primer ministro de los Países Bajos. / @RobJetten

El fenómeno Rob Jetten ha irrumpido con fuerza en la política neerlandesa. Hasta hace pocos meses, era conocido por su imagen técnica y su tono pausado como ministro para el Clima y Política Energética. Hoy, tras una campaña marcada por la renovación del discurso liberal y el giro hacia la cooperación, se ha convertido en el político con más opciones de liderar el próximo Gobierno. Con su victoria simbólica frente a la ultraderecha de Geert Wilders, Jetten no solo ha devuelto protagonismo al centro socioliberal, sino que también ha transformado la forma de comunicar la política en los Países Bajos.

Apodado irónicamente “Robot Jetten” por su rigidez en los primeros años como portavoz parlamentario, el líder de D66 ha reinventado su estilo hasta convertirse en un comunicador carismático. Su lema de campaña, Het kan wel (“Es posible”), evocó el espíritu positivo del “Yes We Can” de Barack Obama y conectó con un electorado cansado de la confrontación y del discurso del miedo.

Durante la campaña, Jetten amplió el espectro tradicional de D66, un partido asociado a la educación, el europeísmo y la transición verde, para abordar temas más sensibles como la inmigración o la crisis de la vivienda. Propuso crear diez nuevas ciudades y simplificar la normativa urbanística para construir 100.000 viviendas al año, medidas que resonaron entre votantes jóvenes y de clase media.

Su discurso migratorio también marcó un punto de inflexión: abogó por tramitar las solicitudes de asilo fuera de Europa para evitar travesías peligrosas y reforzar los programas de integración. “Quien huya de la guerra debe ser acogido dignamente, aprender el idioma y participar en la sociedad. Pero quienes abusan del sistema deben ser deportados”, declaró durante la campaña, en un intento por reconciliar el humanismo progresista con la firmeza institucional.

Un liderazgo joven, proeuropeo y sin complejos

Jetten representa a una nueva generación de políticos neerlandeses que combinan pragmatismo, europeísmo y sensibilidad social. Su formación —es economista y fue asesor en política energética— y su paso por el Gobierno del liberal-conservador Mark Rutte le han otorgado credibilidad técnica, pero su éxito radica en algo menos tangible: la capacidad de transmitir entusiasmo y cooperación en un momento de hartazgo generalizado.

Si logra formar gobierno, se convertirá en el primer primer ministro abiertamente gay en la historia del país, aunque su orientación sexual ha pasado inadvertida en la campaña. “Los Países Bajos son un país en el que ser uno mismo no debería ser noticia”, afirmó Jetten al ser preguntado sobre ello. En realidad, el país fue pionero en legalizar el matrimonio igualitario hace 25 años, bajo un Gobierno en el que D66 también participó.

Su vida personal —comprometido con el jugador de hockey argentino Nicolás Keenan, a quien conoció tras hacerse viral en TikTok— ha contribuido a suavizar su imagen. Lejos de ocultarse tras los folios, Jetten ha utilizado las redes sociales para proyectar cercanía, compartiendo su día a día con naturalidad y humor.

Rob Jetten, el símbolo de una Europa que resiste al populismo

A diferencia de Wilders, que se apoya en la polarización, Jetten ha construido su perfil sobre la idea de unir. En los debates televisivos, pidió cooperación entre rivales ideológicos para “romper el ciclo de gobiernos que se hunden por sus propias divisiones”. Su desafío ahora será convertir esa retórica en hechos: deberá convencer tanto al Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD) de Dilan Yeşilgöz como a la alianza verde-socialdemócrata GroenLinks-PvdA para formar una coalición estable.

Somos un partido pequeño, pero grande en historia”, dijo la noche electoral, consciente de que su futuro dependerá de su habilidad para negociar. Las coaliciones en Países Bajos suelen tardar meses en concretarse, pero Jetten parte con una ventaja: su perfil dialogante lo convierte en el interlocutor natural entre el centroizquierda y el centroderecha.

El ascenso de Jetten tiene una dimensión que trasciende la política neerlandesa. En un contexto europeo marcado por el auge de los populismos, su éxito demuestra que el centro liberal puede recuperar terreno si ofrece un relato inspirador, soluciones concretas y liderazgo inclusivo. Proeuropeo convencido, Jetten defiende una mayor integración en materia de defensa y migración, y es partidario de fortalecer la política climática común. Su visión se alinea con el grupo liberal Renew Europe, al que pertenece D66 en el Parlamento Europeo, y lo perfila como una figura emergente en el tablero comunitario. @mundiario

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