Los republicanos unen fuerzas con los demócratas para criticar las políticas de vacunas de Kennedy

El secretario de Salud de la Administración Trump enfrentó una acalorada audiencia en el Senado en la que legisladores de ambos partidos acusaron al funcionario de imponer sus creencias para perjudicar el uso de inyecciones.
Donald Trump, presidente de EE UU y Robert F. Kennedy Jr.  secretario del Departamento de Salud. / White House
Donald Trump, presidente de EE UU y Robert F. Kennedy Jr. secretario del Departamento de Salud. / White House

La comparecencia de Robert Kennedy Jr., secretario de Salud del Gobierno de Donald Trump, ante el Comité de Finanzas del Senado estadounidense se convirtió en un episodio inusual: republicanos y demócratas dejaron de lado sus diferencias para lanzar duras críticas contra su política de vacunas y su manera de dirigir el sistema sanitario. Durante más de tres horas, la audiencia derivó en momentos de tensión, con acusaciones mutuas y respuestas desafiantes de Kennedy.

El contexto de la sesión estuvo marcado por la reciente destitución de Susan Monarez, directora de los Centros para el Control de Enfermedades (CDC). Kennedy justificó su decisión en discrepancias sobre la política de vacunación, pero el movimiento generó un efecto dominó: la renuncia de otros altos cargos y una carta de respaldo a Monarez firmada por nueve exdirectores del organismo, lo que aumentó la presión política en Washington.

Las medidas adoptadas por Kennedy desde su llegada al cargo han alimentado la polémica. Canceló unos 500 millones de dólares destinados a investigaciones sobre la tecnología de ARN mensajero, modificó las recomendaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) respecto a las dosis de refuerzo contra la covid y reemplazó al comité asesor de vacunas por figuras cercanas a su visión crítica sobre la inmunización. Estas decisiones, sumadas al cambio de rumbo de estados como Florida, que eliminó la obligatoriedad de vacunar a los niños para asistir a la escuela, han puesto en el centro del debate nacional la política de salud pública.

Durante la audiencia, Kennedy acusó a los CDC de ser responsables de la cifra de fallecidos durante la pandemia —más de 1.2 millones en EE UU— y cuestionó la validez de estudios que atribuyen a las vacunas de ARN mensajero millones de vidas salvadas. Sus declaraciones fueron respondidas con escepticismo tanto por senadores demócratas como republicanos, que subrayaron la inconsistencia de sus argumentos frente a la evidencia científica disponible.

El republicano Bill Cassidy, médico de profesión y clave en la confirmación de Kennedy como secretario, reconoció sentirse engañado. “Yo sí diría que, efectivamente, estamos negando vacunas a la gente”, espetó en referencia a las nuevas restricciones para acceder a las vacunas contra la COVID-19. Su postura evidenció la incomodidad de los legisladores de su partido, atrapados entre la necesidad de respaldar al presidente Trump —quien mantiene su apoyo a Kennedy— y la de no alinearse con una política antivacunas que resulta impopular incluso entre votantes conservadores.

A sus críticas se sumó John Barrasso, senador republicano por Wyoming, quien recordó que Kennedy había prometido respetar los más altos estándares en materia de vacunas y no imponer sus creencias personales en la política sanitaria. “Desde entonces me he quedado cada vez más preocupado”, afirmó, aludiendo al aumento de brotes de enfermedades prevenibles como el sarampión y a la salida de la directora del CDC apenas semanas después de asumir el cargo.

Kennedy, lejos de mostrar signos de conciliación, defendió su derecho a destituir a Monarez y no descartó más cambios en el personal sanitario. También negó haber impuesto filtros políticos al comité de vacunas, aunque varios senadores, como el republicano Thom Tillis, le reprocharon contradicciones entre sus palabras y sus acciones. “Usted dijo que iba a empoderar a los científicos, pero no veo pruebas de que lo haya hecho”, apuntó Tillis.

En un artículo de opinión publicado el jueves en el Wall Street Journal, Monarez afirmó que le habían ordenado aprobar previamente los cambios a las recomendaciones sobre vacunas y despedir a funcionarios de carrera de los CDC, describiendo su destitución como parte de un esfuerzo más amplio para debilitar los estándares de vacunación en Estados Unidos. 

Kennedy respondió en la audiencia que ella mintió y que él nunca le había dicho a Monarez que necesitaba aprobar previamente las decisiones, pero que sí le ordenó despedir a funcionarios, lo cual ella se negó a hacer. El presidente Trump expresó este jueves su apoyo a su secretario de Salud, de quien dijo tiene “ideas un poco diferentes” en referencia a su posición antivacunas.

La audiencia reflejó el creciente distanciamiento de Kennedy no solo con los demócratas, sino también con miembros del partido que lo colocó al frente del Departamento de Salud. El hecho de que voces republicanas se sumaran a las críticas supuso un giro relevante, que refuerza la percepción de que las decisiones del secretario han creado un clima de incertidumbre en torno al futuro de la vacunación en Estados Unidos. @mundiario

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