Noboa y González se preparan para la batalla final en la segunda vuelta de las presidenciales

Ecuador se prepara para una votación definitiva el 13 de abril tras el empate técnico entre el joven empresario y la abogada correísta.
Luisa González y Daniel Nonoa. / Mundiario
Luisa González y Daniel Nonoa. / Mundiario

Ecuador vivió una intensa jornada electoral tras la primera vuelta de las elecciones presidenciales, que dejó a Daniel Noboa y a Luisa González como los dos principales contendientes. Con el 92 % de las actas escrutadas, Noboa alcanzó el 44,31 % de los votos frente al 43,83% de González. El estrecho margen obliga a una segunda vuelta decisiva el 13 de abril.

Aunque Noboa partía como favorito en las encuestas, el resultado fue interpretado como un logro inesperado por la izquierda. Luisa González, respaldada por la base política del expresidente Rafael Correa, salió eufórica a hablar con sus seguidores en Quito: “No olvidemos contra qué nos enfrentamos: un candidato presidente que usó el poder del Estado para hacer campaña electoral”, declaró emocionada.

Noboa, por su parte, mantuvo un perfil bajo y no se presentó ante sus simpatizantes, dejando vacía su sede de campaña.

Noboa y González acapararon el 88,27 % de los votos válidos, lo que evidencia la polarización que ha marcado este proceso electoral. A lo largo de la campaña, la atención se centró casi exclusivamente en ellos, a pesar de la presencia de otros catorce candidatos en la contienda.

Dos visiones enfrentadas para el futuro de Ecuador

La segunda vuelta será decisiva para definir el rumbo del país. Los ecuatorianos deberán elegir entre Noboa, un empresario de 37 años y heredero de una de las mayores fortunas del país, y González, quien podría convertirse en la primera presidenta de la historia de Ecuador, pero arrastra la sombra del expresidente Correa, quien ha seguido de cerca cada uno de sus pasos.

Sin embargo, González ha basado su campaña en una postura moderada y alejada de confrontaciones, evitando mencionar demasiado al polémico expresidente Correa. Por su parte, Noboa ha enfrentado críticas por acumular un considerable poder en solo 14 meses de gobierno, tras asumir la presidencia luego de la dimisión de Guillermo Lasso.

El próximo presidente o presidenta enfrentará un panorama complejo. Ecuador tiene una deuda pública superior a los 5.000 millones de dólares, lo que pone en riesgo el pago de nóminas estatales. Noboa ha subido el IVA y reducido subsidios a la gasolina sin generar revueltas sociales para contrarrestar el fenómeno, pero aún se necesitan ajustes fiscales más profundos. González por su parte, exige más gasto público para aplicar más políticas sociales, una característica del correísmo.

La crisis de seguridad es igualmente preocupante. Las pandillas locales y los cárteles de droga mexicanos han infiltrado las instituciones. En particular, Guayaquil se ha transformado en una ciudad sin ley, donde la extorsión y el control del narcotráfico dominan varios barrios, con líderes que responden a los cárteles mexicanos.

Paralelamente a la elección presidencial, los ecuatorianos votaron por una nueva Asamblea Nacional. Con la mitad de las actas escrutadas, Acción Democrática Nacional (ADN), el partido de Noboa, alcanza el 45 % de los asambleístas, mientras que la Revolución Ciudadana de González obtiene el 38,45 %. Esto implica que, independientemente del resultado de la segunda vuelta, será necesario un entendimiento entre ambas fuerzas para asegurar la gobernabilidad del país.

Noboa no solo se juega la presidencia, sino también el legado familiar. Su padre, Álvaro Noboa, invirtió millones en cinco campañas presidenciales sin éxito. Daniel busca perpetuar el apellido en el poder.

Por otro lado, González representa una izquierda que combina socialismo con valores religiosos, heredados de la era Correa. Su capacidad para movilizar a votantes indígenas, cuyo candidato Leonidas Iza obtuvo un 5 %, podría ser clave en la segunda vuelta.

Con un panorama político fragmentado y desafíos urgentes en economía y seguridad, el próximo mandatario deberá trabajar en la reconstrucción del país. Los ecuatorianos decidirán en 63 días quién asumirá el liderazgo desde el Palacio de Carondelet y quién quedará en la oposición, marcando el rumbo político y social de Ecuador. @mundiario

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