Netanyahu afirma que Irán ha perdido su capacidad nuclear y abre la puerta a una ofensiva terrestre

El primer ministro de Israel asegura que las operaciones militares han dejado a Teherán sin capacidad para enriquecer uranio ni fabricar misiles balísticos, niega haber empujado a Trump a la guerra y sugiere que los ataques aéreos no bastan para un cambio de régimen.
Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel y Donald Trump, presidente de EE UU. / White House
Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel y Donald Trump, presidente de EE UU. / White House

La última rueda de prensa de Benjamín Netanyahu marca un punto de inflexión en la narrativa del conflicto con Irán. El primer ministro de Israel sostiene que, tras semanas de ofensiva, Teherán ha perdido prácticamente su capacidad para desarrollar tanto su programa nuclear como su arsenal de misiles balísticos. Una afirmación de gran calado que, a espera de verificación independiente, supondría uno de los mayores reequilibrios estratégicos en Oriente Próximo en décadas.

“El dictador (Alí) Jamenei ordenó intentar reconstruir el programa de misiles balísticos y nucleares que destruimos. Reconstruirlos y enterrarlos muy por debajo de la tierra. Estamos operando ahora no solo para destruir los misiles balísticos y los planes nucleares restantes —quedan pocos— sino también para destruir las industrias que hacen posible la producción de estos programas”, dijo Netanyahu en la intervención televisiva.

“Ahora, tras 20 días, puedo anunciarles que Irán no tiene ninguna posibilidad de enriquecer uranio ni de fabricar misiles balísticos”, declaró el primer ministro. El propio Netanyahu introduce un matiz implícito al señalar que aún quedan “restos” de esos programas y que las operaciones continúan. Es decir, más que un cierre definitivo, podría tratarse de una fase de degradación avanzada, pero no necesariamente irreversible.

Sin embargo, más allá de anunciar el cumplimiento de sus objetivos militares en el conflicto, el primer ministro ha indicado que la meta de la guerra todavía no ha sido alcanzada porque el régimen de los ayatolás sigue en pie. Y para hacerlo caer, Tel Aviv propone una operación terrestre para acabar el trabajo. “No se puede hacer una revolución desde el aire (...) tiene que haber también un componente terrestre”, indicó el jefe del Gobierno israelí.

“Hay muchas posibilidades para este componente terrestre y me tomo la libertad de no compartir todas con vosotros”, indicó Netanyahu, pero dejó claro que en sus cartas no está “reemplazar un ayatolá por otro” y, después dejó caer que Reza Pahlevi, hijo del último sha persa, es una “fuerza de bien” que podría encaminar al país después de la Revolución Islámica.

La cuestión de fondo: ¿fin de capacidades o pausa táctica?

Netanyahu, no obstante, ha subrayado que después de tres días en los que las fuerzas israelíes neutralizaran a altos jerarcas de la cúpula iraní, el derrocamiento del régimen de los ayatolás “al final dependerá solo” de los propios iraníes, a medida que “tome su destino”. “No puedo decir si sucederá, espero que suceda y trabajamos para que suceda”, matizó el primer ministro.

El jefe del Ejecutivo israelí ha sacado pecho de que la cúpula del régimen ha sido descabezada en los últimos días, y afirmó que no se sabe a ciencia cierta quién gobierna en la República Islámica, pero también ha intentado despejar las críticas sobre una supuesta influencia israelí en la decisión de Donald Trump de implicarse en el conflicto.

¿Alguien realmente piensa que se puede decir a Trump lo que tiene qué hacer? ¡Por favor! Trump siempre toma sus decisiones basándose en lo que cree que es bueno para Estados Unidos y, si me permiten añadir, también para las generaciones futuras. Y en este caso, esos intereses son absolutamente claros, al igual que la claridad de nuestros logros”, razonó el líder del partido de ultraderecha Likud.

“Trump toma sus propias decisiones. Actuó para proteger su país y el futuro”, ha declarado apuntando que fue el propio Trump el que le dijo en su reunión en Miami que hay que asegurarse que Irán no pueda poseer armas nucleares”, se defendió Netanyahu. Al insistir en que Trump actúa exclusivamente en función de los intereses estadounidenses, el primer ministro israelí busca preservar la autonomía política de Washington, en medio de las acusaciones del exdirector del Centro Nacional de Contraterrorismo de EE UU, Joe Kent, quien dimitió por su rechazo al involucramiento de la Casa Blanca en el conflicto y acusó a los lobbies israelíes de arrastrar al presidente. @mundiario

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