Netanyahu y la ocupación total de Gaza: el rechazo que une a Occidente, la ONU y la sociedad israelí
La decisión del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de aprobar la ocupación total de la Ciudad de Gaza como parte de su estrategia militar para asegurar el control de toda la Franja ha generado un inusual frente común de rechazo. Desde capitales occidentales como Madrid y Londres, pasando por Berlín y Bruselas, hasta la propia oposición israelí y los familiares de rehenes en manos de Hamás, la respuesta ha sido clara: esta escalada militar no conducirá a la paz y agravará la tragedia humanitaria.
El primer ministro británico, Keir Starmer, lideró la reacción internacional calificando la medida como “errónea” y pidiendo a Israel que la reconsidere de inmediato. Starmer advirtió de que la ocupación de la Ciudad de Gaza no contribuirá a la liberación de los rehenes ni a poner fin al conflicto, sino que “sólo provocará más derramamiento de sangre”. El líder laborista reclamó un alto el fuego, mayor acceso de ayuda humanitaria y una solución negociada que excluya a Hamás del futuro político de Gaza.
Pocos minutos después, el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, respaldó públicamente la postura británica. Albares alertó de que una escalada militar “provocaría más destrucción y sufrimiento” y reiteró la urgencia de un alto el fuego permanente, la entrada masiva e inmediata de ayuda humanitaria y la liberación de todos los rehenes. Madrid, que lidera en la Unión Europea la defensa de la solución de dos Estados y ha instado a suspender el Acuerdo de Asociación UE-Israel por vulneraciones de derechos humanos, se ha convertido en uno de los principales críticos del Gobiernode Netanyahu.
La postura europea sigue fragmentada. Mientras Francia avanza hacia el reconocimiento formal del Estado palestino y Países Bajos suspende entregas navales a Israel, Alemania —tradicionalmente el aliado más firme de Israel en la UE— ha dado un paso inédito. El canciller Friedrich Merz anunció que suspenderá la exportación de material militar susceptible de ser usado en Gaza, cuestionando la utilidad del plan militar israelí para lograr objetivos legítimos.
Este cambio de rumbo en Berlín subraya la creciente incomodidad internacional con la ocupación de Gaza, que varios líderes europeos consideran incompatible con el derecho internacional y las resoluciones de la Corte Internacional de Justicia.
La ONU y las advertencias sobre crímenes internacionales
El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha calificado la operación como “la conquista militar completa de la Franja” y ha recordado que contraviene el dictamen de la Corte Internacional de Justicia que ordena a Israel poner fin a su política de ocupación. Türk advirtió de que la toma de la Ciudad de Gaza —donde se hacinan unos 800.000 palestinos desplazados— podría desembocar en desplazamientos forzados masivos, asesinatos y crímenes atroces.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, se sumó con contenci´n a los llamamientos para que Israel reconsidere sus planes y exigió simultáneamente a Hamás la liberación de los rehenes.
La controversia no se limita al ámbito internacional. En Israel, la oposición liderada por Yair Lapid ha denunciado que la medida “es un desastre que conducirá a muchos más desastres”, es contraria a las recomendaciones de la cúpula militar y que sólo beneficiará a Hamás al atrapar a Israel en una ocupación sin horizonte claro. El ex primer ministro centrista acusa a los socios ultranacionalistas de Netanyahu de arrastrar al país hacia una estrategia que “Hamás quería”: “que Israel quedara atrapado en un territorio sin objetivo, sin definir el panorama para el día siguiente, en una ocupación inútil que nadie entiende a dónde conduce”.
Más dolorosa aún es la oposición de los familiares de los rehenes, que acusan al Gobierno de poner en riesgo la vida de sus seres queridos con esta ofensiva. El Foro de Familias de Rehenes y Desaparecidos, que representa a la mayoría de los secuestrados el 7 de octubre de 2023, considera la ocupación total “una marcha de la imprudencia” que sacrifica tanto a los cautivos como a los soldados israelíes.
Gaza: una crisis humanitaria sin precedentes
Sobre el terreno, la situación humanitaria es crítica. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta al menos 99 muertes por malnutrición en lo que va de año —una cifra probablemente subestimada—, mientras el bloqueo israelí limita la entrada de ayuda.
Con más de 61.000 muertos, dos millones de desplazados y una hambruna en curso, el plan de Netanyahu para controlar el 100 % del territorio y después entregar su futuro político a un “Gobierno árabe civil” choca con la realidad de un enclave ya devastado y bajo control parcial israelí (75 % de la superficie).
La amplia coalición de voces críticas —desde líderes occidentales y organismos internacionales hasta figuras políticas israelíes y familias de rehenes— plantea una pregunta central: ¿es la ocupación total de Gaza una estrategia de seguridad o un salto irreversible hacia un conflicto sin salida?
La historia reciente de Oriente Próximo demuestra que las ocupaciones prolongadas rara vez generan estabilidad. Por el contrario, perpetúan la violencia, erosionan la legitimidad internacional y dificultan cualquier negociación política futura. @mundiario





