Netanyahu celebra la ofensiva de EE UU contra Irán, mientras el mundo reacciona con preocupación

Israel aplaude el ataque estadounidense contra las instalaciones nucleares iraníes como una victoria histórica; sin embargo, Europa y el mundo árabe observan con alarma un posible punto de no retorno.
Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel. / X @netanyahu
Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel. / X @netanyahu

En una declaración clara y sin matices, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, elogió la operación estadounidense "Martillo de Medianoche" como una demostración ejemplar de fuerza disuasoria. “Primero viene la fuerza, luego la paz”, dijo el líder israelí en un comunicado en inglés, aludiendo a una doctrina compartida con el presidente de EE UU, Donald Trump: la paz se construye sobre una posición de poder. Para Netanyahu, la ofensiva marca un punto de inflexión "histórico" que, según sus palabras, podría abrir la puerta a un futuro de prosperidad en Oriente Próximo.

Israel daba por sentado que Washington se uniría eventualmente a la campaña iniciada el 13 de junio. La única incógnita era el momento. Para el liderazgo israelí, el bombardeo conjunto representa una oportunidad estratégica para frenar el avance nuclear iraní y enviar una señal inequívoca a sus enemigos en la región.

La reacción de Teherán no se hizo esperar. Horas después de los ataques, Irán lanzó dos oleadas de misiles contra territorio israelí, hiriendo a más de 80 personas en áreas urbanas de Haifa y Tel Aviv. Paralelamente, las autoridades iraníes condenaron la operación estadounidense como una violación grave del derecho internacional y del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, acusó a Trump de acudir al "rescate político" de Netanyahu, sugiriendo que la decisión estadounidense responde más a una alianza política que a una necesidad militar. Por su parte, el ministro de Exteriores Abbas Araghchi declaró que Irán “se reserva todas las opciones para defender su soberanía”, y que “las consecuencias serán duraderas”. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica prometió respuestas "más allá de la comprensión del agresor", incluyendo posibles ataques a activos estadounidenses en la región.

Los aliados de Irán se movilizan

La milicia palestina Hamás y los rebeldes hutíes en Yemen, ambos integrantes del llamado "Eje de la Resistencia" proiraní, condenaron lo que llamaron "agresión sionista-americana" y anunciaron su disposición a sumarse a una ofensiva conjunta. Desde Gaza, Hamás calificó el ataque de "acto imperialista" y reiteró su compromiso con la "resistencia armada". Los hutíes, por su parte, instaron a los países musulmanes a unirse en una "frente de yihad y resistencia" contra Estados Unidos e Israel.

Aunque el grado operativo de estas fuerzas ha sido mermado por meses de ofensiva israelí y aliados occidentales, su capacidad de influencia regional sigue presente, especialmente en contextos de guerra irregular y guerra proxy.

A su vez, el Kremlin condenó duramente la ofensiva liderada por Estados Unidos, calificando la acción como “irresponsable” y una amenaza directa a la estabilidad regional. Según medios estatales rusos, el presidente Putin consideró la operación como una violación flagrante del derecho internacional y un movimiento que incrementa el riesgo de un conflicto a gran escala en Oriente Próximo.

Irán anunció además que Araghchi viajará a Moscú para consultas urgentes, resaltando el carácter estratégico de su alianza con Rusia. Esta coordinación sugiere que Moscú no limitará su respuesta a lo retórico, y podría buscar nuevas formas de contrapesar la acción estadounidense en el plano diplomático o incluso militar indirecto.

Temores a una guerra regional sin precedentes

Desde Beirut, el primer ministro Nawaf Salam fue claro: Líbano debe mantenerse al margen. Consciente del delicado equilibrio interno y del desgaste operativo de Hezbolá, aliado iraní en la región, Salam pidió no dejarse arrastrar a una guerra regional. Hezbolá, que ha sostenido enfrentamientos esporádicos con Israel en los últimos meses, no ha confirmado si participará en eventuales represalias. Su capacidad militar ha sido reducida, pero no eliminada, especialmente fuera del Líbano.

Desde Bruselas, la reacción de la Unión Europea ha sido más moderada, aunque no por ello menos preocupada. La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, subrayó que Irán no debe tener acceso a armas nucleares, pero pidió a todas las partes “dar un paso atrás” y regresar a la mesa de negociaciones. El bloque comunitario ha convocado una reunión extraordinaria de ministros de Exteriores para evaluar la situación.

Europa, que ha intentado durante años mantener vivo el acuerdo nuclear con Irán, ahora se encuentra en una posición compleja, buscando evitar que el conflicto escale sin alinearse completamente con la estrategia de fuerza aplicada por Washington y Tel Aviv.

Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció que convocará una reunión del Colegio de Comisarios este miércoles para debatir la escalada del conflicto en Oriente Próximo “y sus efectos en Europa”.

La alemana reiteró su negativa a que Irán posea un arma nuclear y pidió volver a la mesa de negociaciones para evitar una escalada incontrolada en la región. "Ahora que las tensiones en Oriente Próximo están en un nuevo pico, la estabilidad debe ser la prioridad. El respeto por el derecho internacional es fundamental. Ahora es el momento de que Irán busque una solución diplomática creíble”, escribió von der Leyen, y agregó: “La mesa de negociaciones es el único lugar para poner fin a esta crisis”.

El ataque estadounidense a Irán, con apoyo explícito de Israel, ha desencadenado un reordenamiento de posiciones geopolíticas y un aumento palpable de la tensión en Oriente Próximo. Mientras Washington y sus aliados celebran el éxito operativo, Teherán y sus socios en la región se reactivan para trazar líneas de respuesta. @mundiario

Comentarios