Milei cede ante el pragmatismo en el G20 y se acerca a China para fortalecer la economía
El presidente argentino, Javier Milei, dejó de lado sus firmes posturas ideológicas en la cumbre del G20, celebrada en Río de Janeiro, para priorizar la economía nacional. El mandatario se reunió con su homólogo chino, Xi Jinping, en un encuentro que marcó un cambio significativo en su discurso. Hace poco más de un año, Milei había declarado que no haría negocios con “ningún comunista”, refiriéndose explícitamente a China. Sin embargo, la necesidad de fortalecer la economía argentina y asegurar la estabilidad financiera ha llevado al presidente a reconsiderar su postura, definiendo recientemente al gigante asiático como “un socio comercial muy interesante”.
La reunión bilateral se realizó en el Hotel Sheraton de Río de Janeiro, donde ambos líderes dialogaron durante 30 minutos. La Casa Rosada emitió un comunicado oficial en el que se destacó el interés de Pekín por incrementar el comercio con Buenos Aires, mientras que el país sudamericano manifestó su intención de diversificar y aumentar sus exportaciones hacia el mercado chino. Se acordó, además, fortalecer los lazos comerciales y trabajar en proyectos conjuntos que beneficien a ambas economías.
El cambio en el enfoque de Milei hacia China no solo se refleja en la disposición a estrechar relaciones comerciales, sino también en su aceptación de una invitación para visitar el país asiático, aunque aún no hay una fecha confirmada. Según lo previsto, el presidente argentino planea viajar a Pekín en enero próximo, aunque este compromiso está sujeto a la concreción diplomática.
La cooperación con Pekín es en este momento clave para la estabilidad económica de Argentina. Actualmente, China es el segundo destino de las exportaciones argentinas y representa el destino del 8,5 % de las exportaciones y origen del 17,9 % de las importaciones. Además, el acuerdo para la renovación de un swap de monedas, que permitirá a Argentina contar con el equivalente a 5.000 millones de dólares, es esencial para fortalecer las reservas de divisas del país sudamericano. Esta medida es vista como un paso estratégico para asegurar la estabilidad financiera en medio de un contexto económico desafiante.
Este giro pragmático del presidente Milei también se hizo evidente horas antes de su encuentro con Xi Jinping, cuando decidió apoyar la declaración final de la cumbre del G20, pese a sus diferencias ideológicas. El mandatario argentino subrayó que no compartía varios puntos del documento, en especial aquellos que promueven una mayor intervención estatal como método para combatir el hambre. Sin embargo, optó por no boicotear la declaración, en un gesto que busca mantener abiertas las puertas al diálogo internacional.
El presidente chino, Xi Jinping, se reunió el 19 de noviembre, hora local, con su homólogo argentino, Javier Milei, al margen de la Cumbre de Líderes del G20 que se celebra en Río de Janeiro, Brasil. #xw #sz #China #2024G20 #XiJinping #XiVisit pic.twitter.com/q6hFajTLbe
— CGTN Español (@cgtnenespanol) November 19, 2024
Acercamientos con el FMI
Tras la reunión con Xi, Milei también se encontró con Kristalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI). Durante el encuentro, Georgieva destacó los avances económicos logrados por Argentina y expresó la disposición del FMI a continuar apoyando al país. El Gobierno de Milei busca renegociar el acuerdo vigente con el Fondo, establecido en 2022, con el objetivo de obtener aportes adicionales que permitan incrementar las reservas del Banco Central. La Administración argentina confía en contar con el respaldo del futuro presidente de EE UU, Donald Trump, un aliado ideológico de Milei.
Had another productive meeting with President @JMilei of Argentina. We took stock of the impressive progress in stabilizing the economy and making it more market-based. We stand ready to support Argentina and its people in building on these achievements. pic.twitter.com/pTqFYZjdFA
— Kristalina Georgieva (@KGeorgieva) November 19, 2024
La agenda internacional del mandatario argentino también incluyó un encuentro con el primer ministro de la India, Narendra Modi, antes de su regreso a Buenos Aires. Sin embargo, Milei se ausentó en la última foto oficial de la cumbre del G20, destacándose como el único líder que no estuvo presente en la imagen final.
Consenso mínimo marcado por las tensiones globales
Ese sentido de pragmatismo de Milei también se sintió en el resto de las economías más grandes del mundo. La cumbre del G20 en Brasil cerró con una declaración final que buscó mantener la unidad, aunque no logró alcanzar acuerdos sustanciales en temas críticos. El documento final hizo un llamamiento a un alto el fuego en la Franja de Gaza y a la aceleración de la ayuda humanitaria, sin mencionar explícitamente a Israel ni a Egipto, quienes controlan los cruces fronterizos, lo que refleja la cautela diplomática ante conflictos sensibles. En cuanto a la guerra en Ucrania, la declaración fue aún más vaga, limitándose a apoyar esfuerzos por una “paz justa y duradera” sin referencias directas a la integridad territorial.
El presidente anfitrión, Luiz Inácio Lula da Silva, insistió en la necesidad de abordar problemas globales como el hambre y la pobreza eludiendo los conflictos bélicos. Sin embargo, la declaración final fue considerada insuficiente por algunos líderes europeos, como Emmanuel Macron y Olaf Scholz, quienes lamentaron la falta de una postura más contundente respecto a la invasión de Rusia en Ucrania, y algunos como el presidente galo acusaron directamente al izquierdista brasileño de dejar la causa ucraniana deliberadamente rebajada, toda vez que cerró la declaración en el primer día del cónclave cuando los mandatarios de Francia, Alemania y EE UU no estaban en la sala. Pese a los intentos del G7 por reabrir el texto, nada se agregó al documento final. “El comunicado fue cerrado por el presidente Lula. No estuvo a la altura de la posición que podríamos haber tenido”, se quejó el mandatario francés.
Milei y las tensiones en torno a la Agenda 2030
Milei fue uno de los opositores más vocales a los puntos del documento relacionados con la Agenda 2030 de la ONU, que abarca desde la erradicación del hambre hasta la igualdad de género. Sin embargo, su postura no impidió que la cumbre del G-0 avanzara en otros compromisos, incluyendo la lucha contra el cambio climático en el marco del Acuerdo de París.
La declaración final del G20 también abogó por un sistema multilateral revitalizado y una mayor cooperación global. Este enfoque contrasta con la retórica aislacionista de Donald Trump, quien se perfila como una figura disruptora en la política internacional con su probable regreso a la Casa Blanca.
Para Brasil, esta cumbre del G20 fue una oportunidad para reafirmar su papel en la política global. El país, bajo la presidencia de Lula, logró alcanzar un consenso en un contexto internacional complicado y marcado por tensiones. La próxima gran cita será la COP30, que se celebrará en la ciudad amazónica de Belém el próximo año, donde se espera que Brasil vuelva a liderar las discusiones sobre cambio climático y sostenibilidad.
En conclusión, la cumbre del G20 evidenció las tensiones y desafíos que enfrenta la comunidad internacional, al tiempo que destacó la importancia del pragmatismo en las relaciones diplomáticas. Para Argentina, el acercamiento a China y la búsqueda de apoyo internacional, tanto del FMI como de Estados Unidos, se presentan como estrategias clave para enfrentar los retos económicos del país en los próximos años. @mundiario




