Ucrania emplea misiles ATACMS en territorio ruso, marcando una nueva escalada en el conflicto
El conflicto en Ucrania ha alcanzado un nuevo umbral tras el uso de misiles ATACMS de fabricación estadounidense para atacar una instalación militar en la región rusa de Briansk, ubicada a unos 400 kilómetros al suroeste de Moscú. Según el Ministerio de Defensa ruso, cinco de los proyectiles fueron interceptados, aunque uno logró impactar, provocando un incendio sin causar víctimas ni daños significativos.
El uso de estos misiles, considerados un recurso estratégico de largo alcance, supone una escalada que el Kremlin había señalado previamente como una línea roja que podría confirmar la implicación directa de Estados Unidos en la guerra.
El ataque tuvo lugar en la madrugada del martes, cuando, según Moscú, "a las 3:25, el enemigo atacó una instalación en la región de Briansk utilizando misiles ATACMS". El Ministerio de Defensa ruso asegura que el impacto se produjo cerca de un arsenal militar, donde los fragmentos del misil derribado generaron un incendio rápidamente controlado.
Por su parte, fuentes militares ucranianas citadas por medios locales afirmaron que el objetivo del ataque, una base militar en la localidad de Karáchev, fue alcanzado con éxito. Imágenes y vídeos no verificados difundidos por medios rusos muestran un incendio y explosiones prolongadas en lo que sería un almacén de municiones.
Respuestas desde Moscú
El Kremlin ha restado importancia al ataque en sus primeras declaraciones, con el portavoz de Vladímir Putin, Dmitri Peskov, asegurando que "el ejército tiene la situación bajo control". No obstante, en paralelo, Putin emitió un decreto reforzando la doctrina nuclear rusa, en el que se especifica que cualquier ataque contra Rusia respaldado por un Estado nuclear será considerado una agresión conjunta.
El ataque se produce pocos días después de que la administración estadounidense saliente de Joe Biden autorizara a Ucrania a emplear los misiles ATACMS en territorio ruso. Este armamento, diseñado para alcanzar objetivos a gran distancia, amplía significativamente las capacidades ofensivas de Ucrania y había sido previamente objeto de advertencias por parte de Putin.
El mandatario ruso ya había señalado en septiembre que el uso de estos misiles significaría que "los países de la OTAN, EE UU y las naciones europeas están en guerra con Rusia". La autorización de Washington, sumada al ataque en Briansk, parece confirmar los temores de Moscú sobre una escalada internacional del conflicto.
Un escenario de tensión creciente
El impacto de este ataque trasciende lo militar, ya que refleja la evolución de un conflicto que involucra cada vez más a potencias globales. Si bien Ucrania sigue sin confirmar oficialmente el empleo de los misiles ATACMS, su uso en territorio ruso marca un punto de inflexión que podría desencadenar nuevas represalias por parte del Kremlin y un aumento de la confrontación entre las partes.
En un momento en el que la comunidad internacional busca fórmulas para una resolución negociada, esta acción subraya la dificultad de alcanzar acuerdos mientras las capacidades militares de ambos bandos se amplían y las decenas. @mundiario



