Milei arrasa en Buenos Aires y desplaza a Macri como líder de la derecha argentina
Lo que comenzó como una elección municipal en Buenos Aires se transformó en una batalla crucial por el liderazgo de la derecha argentina. Javier Milei, con su partido La Libertad Avanza (LLA), logró lo que hasta hace poco parecía imposible: destronar al Pro de Mauricio Macri en su propio bastión. El 30 % de los votos le bastaron para imponerse con claridad, dejando al peronismo en segundo lugar y a Macri en una posición marginal, con apenas el 16 % de apoyo y un inesperado tercer puesto.
Más allá del resultado, el mensaje es político y contundente. Milei no solo le ganó a Macri: lo aplastó en su feudo, desnudó la fragilidad del centroderecha tradicional y confirmó que la nueva derecha radical ya no necesita pedir permiso. Milei no dudó en capitalizar la victoria: “hoy se pintó de violeta el bastión de amarillo y a partir de ahora a pintar de violeta todo el país”, sentenció, dejando claro que la guerra por la hegemonía ya tiene un ganador.
Hasta ahora, Macri había logrado conservar una cuota de poder simbólica como figura tutelar de la oposición al peronismo, especialmente tras su paso por la presidencia entre 2015 y 2019. Pero esa imagen se desmoronó. LLA superó al Pro por 14 puntos en la capital, lo que anticipa una estampida de dirigentes hacia el oficialismo libertario. La “ola violeta” no solo arrasó con los votos, sino con las estructuras políticas tradicionales.
Este realineamiento no es menor. El electorado de centroderecha que durante años se refugió en el macrismo, desencantado con las promesas incumplidas y la falta de renovación interna, ha migrado sin complejos hacia Milei. Con una retórica agresiva, un discurso de ruptura total y una narrativa de “renovación antisistema”, el presidente argentino ha logrado ocupar todo el espacio del antiperonismo, desplazando al Pro a la irrelevancia.
La interna Milei-Macri: ruptura sin retorno
El enfrentamiento entre Milei y Macri ha pasado de la tensión diplomática al enfrentamiento abierto. La difusión de un vídeo falso generado con inteligencia artificial, en el que supuestamente Macri retiraba a su candidata Silvia Lospenatto para apoyar a LLA, marcó un punto de no retorno. Mientras Macri denunció una “una locura que rompe las reglas del juego de la democracia”, Milei lo descalificó como “llorón” y se burló de la polémica.
La relación personal, que alguna vez se presentó como amistosa y estratégica, quedó completamente rota. Macri se siente traicionado, sobre todo después de haber facilitado con sus votos legislativos la gobernabilidad del Gobierno libertario. “Las crisis, el Gobierno las sorteó gracias al acompañamiento de Pro a cambio de nada”, reclamó con amargura el expresidente, señalando el desequilibrio de una alianza que, en los hechos, nunca fue simétrica.
El tablero de octubre: Milei marca la cancha
El resultado de Buenos Aires fortalece la posición de Milei de cara a las elecciones legislativas nacionales del 26 de octubre. El presidente ha ganado la autoridad política suficiente como para imponer sus condiciones en cualquier negociación. Y el principal botín está claro: la provincia de Buenos Aires, que concentra el 40% del padrón electoral y donde el peronismo aún conserva el control.
Macri, debilitado, ya no podrá presentarse como socio estratégico. Su capital político está erosionado, y muchos de sus aliados —como Patricia Bullrich, hoy ministra de Seguridad mileísta— ya han cruzado de vereda. Horacio Rodríguez Larreta, otro peso pesado del Pro y exjefe de Gobierno de la capital, quedó en cuarto lugar como candidato independiente en Buenos Aires, confirmando la decadencia generalizada del macrismo.
La implosión del centro y la consolidación de una nueva derecha
El terremoto electoral en Buenos Aires no solo sacude a Macri. También arrastra consigo a la centenaria Unión Cívica Radical (UCR), reducida a un marginal 2,3 %, y que ni siquiera logró posicionarse como alternativa dentro del campo opositor. La derecha tradicional, moderada y liberal, parece ya sin espacio en el nuevo mapa político argentino.
Milei, por el contrario, consolida su figura como el único referente de una derecha radicalizada, con capacidad de movilización, estructura territorial y ambición de hegemonía. Su discurso de “tabula rasa” es claro: un llamamiento al transfuguismo a todos aquellos que acepten su agenda de reformas “serán bienvenidos”; el resto quedará fuera del nuevo orden político.
El 2024 puede pasar a la historia como el año en que Milei logró unificar a la derecha argentina bajo su liderazgo personalista. La victoria en Buenos Aires es más que un hito electoral: la derrota del macrismo como fuerza dominante y el inicio de una nueva etapa, donde el libertarismo se impone como única oposición viable al peronismo.
Lo que ocurra en octubre consolidará —o no— ese nuevo equilibrio de poder. Pero hoy, con la ciudad de Buenos Aires teñida de violeta, Milei ya no es solo el presidente: es el líder de una derecha reconfigurada bajo su visión. @mundiario





