El primer ministro rumano deja el mando de los socialdemócratas tras la derrota electoral
El primer ministro de Rumanía y líder del Partido Social Demócrata (PSD), Marcel Ciolacu, ha anunciado su dimisión como cabeza de la formación política tras sufrir un histórico revés electoral en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Por primera vez desde 1992, el PSD queda fuera de la contienda en la segunda vuelta, un hecho que sacude el panorama político rumano a tan solo una semana de las elecciones parlamentarias.
Con el 99% de los votos escrutados, el ultranacionalista prorruso Calin Georgescu lideró la primera ronda con el 23% de los votos, seguido por la candidata centroderechista Elena Lasconi, con el 19,7%. Ciolacu, con un 19,5%, quedó en tercer lugar, lo que le excluye de la segunda vuelta programada para el próximo 8 de diciembre. Este resultado marca un hito negativo para el PSD, tradicionalmente una fuerza dominante en las elecciones presidenciales rumanas.
La inesperada clasificación de Georgescu y Lasconi deja fuera no solo a Ciolacu, sino también al otro favorito de las encuestas: George Simion, líder de la ultraderechista Alianza para la Unidad de los Rumanos (AUR), quien obtuvo un 14,1% de los votos.
Tras el anuncio de los resultados, Ciolacu declaró que permanecerá al frente del partido hasta después de las elecciones parlamentarias del próximo 1 de diciembre, pero confirmó su renuncia al liderazgo del PSD como consecuencia del fracaso en las presidenciales.
Ciolacu expresó que su "principal objetivo era convencer a los rumanos de que vale la pena quedarse en casa o regresar a su país", Rumanía tiene una enorme diáspora repartida entre los países de la UE. Además, calificó su derrota como "una llamada de atención para todos", en alusión al auge de la extrema derecha.
Calin Georgescu, un candidato que se postuló como independiente y que contó con un perfil que pasó desapercibido hasta ahora, sorprendió al electorado con su discurso ultranacionalista y religioso. Doctor en edafología, Georgescu ocupó cargos en el Ministerio de Medio Ambiente en la década de 1990 y representó a Rumanía en el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente entre 1999 y 2012. Su propuesta soberanista y críticas a la Unión Europea y la OTAN resonaron con una parte significativa de los votantes, especialmente en un contexto de creciente desconfianza hacia las instituciones globales.
El líder de AUR, George Simion, felicitó a Georgescu y destacó que “aproximadamente el 40% de los votos rumanos se inclinaron por opciones soberanistas”. Lasconi, por su parte, mantiene un enfoque proeuropeo, lo que promete un enfrentamiento ideológico marcado en la segunda vuelta.
Según la Autoridad Electoral Permanente rumana, participaron 9.4 millones de votantes, lo que representa un 52% del electorado. Este dato refleja un leve incremento en la participación respecto a procesos anteriores, impulsado por un contexto político polarizado y la incertidumbre económica que afrenta la sociedad rumana.
El próximo presidente de Rumanía, que será elegido el 8 de diciembre, asumirá un mandato de cinco años con poderes clave en áreas como política exterior, seguridad nacional y nombramientos judiciales. La elección se produce en un momento crítico para el país, que enfrenta desafíos internos como la emigración masiva y tensiones geopolíticas en la región, como la guerra en Ucrania, país con el que comparte una frontera de 605 kilómetros de largo. @mundiario


