Macron impulsa el mayor buque de guerra de Europa: Francia apuesta por el portaaviones nuclear

París ha decidido dar un salto estratégico en su política de defensa con un nuevo portaaviones que sustituirá al Charles de Gaulle y se convertirá en el mayor buque de guerra jamás construido en Europa.
Emmanuel Macron, presidente de Francia. - Consejo Europeo
Emmanuel Macron, presidente de Francia. - Consejo Europeo

El anuncio de Emmanuel Macron no es solo un gesto simbólico hacia las fuerzas armadas francesas, sino una declaración de intenciones en un contexto internacional marcado por el rearme, la guerra en Ucrania y el deterioro del entorno de seguridad europeo. El presidente confirmó que Francia construirá un nuevo portaaviones para relevar en 2038 al Charles de Gaulle, actual buque insignia de la Marina, dentro del marco de la Ley de Programación Militar.

“Después de un minucioso examen, he tomado esta semana la decisión de dotar a nuestras fuerzas armadas con un nuevo portaaviones”, afirmó Macron, subrayando que el proyecto representa “el poderío de la industria, de la técnica” francesa y su proyección en los mares.

La decisión llega tras años de debates técnicos, presupuestarios y doctrinales, y despeja una incógnita clave: Francia no renunciará a disponer de un portaaviones propio, una capacidad que solo conservan un puñado de países en Europa.

El futuro buque, denominado Porte-Avions Nouvelle Génération (PA-NG), marcará un cambio de escala respecto a su predecesor. Con unas 78.000–80.000 toneladas de desplazamiento y 310 metros de eslora, casi duplicará el tonelaje del Charles de Gaulle, que cuenta con 42.000 toneladas y 261 metros.

El PA-NG será de propulsión nuclear, lo que permitirá largas campañas de despliegue sin necesidad de reabastecimiento frecuente, y podrá operar con una tripulación de alrededor de 2.000 marineros. Tendrá capacidad para embarcar unos 30 aviones de combate, además de helicópteros y, previsiblemente, sistemas no tripulados.

Uno de los elementos más destacados será la incorporación de catapultas electromagnéticas (EMALS), similares a las utilizadas por la Marina estadounidense. Francia las adquirirá a Estados Unidos, ya que, según el jefe del Estado Mayor, Fabien Mandon, desarrollar un sistema propio no es compatible “con el calendario y el control de costes”.

El riesgo del vacío estratégico

Más allá de las cifras, el proyecto refleja una evolución doctrinal. El general Mandon ha advertido que “no podemos conformarnos con reproducir una herramienta que se diseñó a mediados del siglo pasado”. En ese sentido, el PA-NG no solo estará pensado para operar cazas Rafale M, sino también el futuro Sistema Aéreo de Combate Europeo (SCAF), en el que Francia colabora con Alemania y España.

La Marina francesa también contempla que el nuevo portaaviones tenga capacidad para integrar drones de distintos tipos, reforzando la vigilancia, la guerra electrónica y las operaciones de largo alcance. La idea central es garantizar una mayor permanencia en el mar, una de las limitaciones actuales del Charles de Gaulle, que solo está disponible alrededor del 65% del tiempo debido a los ciclos de mantenimiento.

Uno de los factores que ha acelerado la decisión es el calendario. El Charles de Gaulle entró en servicio en 2001 y su retirada está prevista para 2038. Un retraso en la construcción del PA-NG podría dejar a Francia, durante años, sin portaaviones operativo.

Por ello, está previsto que en 2029 se realice un estudio clave para evaluar si el Charles de Gaulle puede prolongar su vida útil más allá de 2038, en función del estado de sus calderas nucleares y de la estructura del buque. Aun así, el Gobierno francés ha optado por asegurar la continuidad de esta capacidad estratégica.

Francia y el equilibrio naval europeo

El programa tendrá un coste estimado de unos 10.250 millones de euros. Macron ha subrayado el impacto industrial del proyecto: unos 800 proveedores, el 80% de ellos pequeñas y medianas empresas, participarán en su desarrollo.

No obstante, el proyecto no está exento de críticas. Algunos parlamentarios de centro e izquierda moderada han sugerido posponerlo debido a la situación de las finanzas públicas y a otras necesidades militares más inmediatas, especialmente ante el riesgo de un “choque en tres o cuatro años” con Rusia mencionado por mandos militares.

Con este portaaviones, Francia refuerza su singularidad en Europa. Es la única potencia nuclear de la UE y la única que opera un portaaviones de propulsión nuclear. El PA-NG será el mayor buque de guerra jamás construido en Europa, aunque seguirá siendo más pequeño que los superportaaviones estadounidenses, como el USS Gerald R. Ford, que supera las 100.000 toneladas.

En un continente cuyas capacidades navales palidecen frente a las 11 unidades de Estados Unidos o las tres de China, el proyecto francés busca consolidar una autonomía estratégica mínima y mantener la capacidad de proyección de fuerza. @mundiario

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