Machado busca respaldo en el Vaticano antes de su cita clave con Trump
La mañana de este lunes dejó una sorpresa en el Vaticano: el Papa León XIV recibió a la líder opositora venezolana María Corina Machado en una audiencia no anunciada previamente por la Santa Sede. El encuentro, detallado solo en el escueto comunicado oficial del mediodía, sacudió el tablero diplomático de una crisis que se mueve desde hace años entre la parálisis interna y la presión internacional.
Machado, cuya actividad pública había sido reducida desde que tropas estadounidenses capturaran a Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, publicó después un mensaje en el que agradeció al Pontífice su atención y su implicación. En sus palabras, pidió al Papa que interceda por “la liberación de los más de mil presos políticos” y por una transición democrática real y urgente. Aseguró también haber llevado ante el líder de la Iglesia católica “la fuerza del pueblo venezolano” y el clamor por los desaparecidos.
La audiencia supone una reafirmación del trabajo discreto que la Santa Sede ha desplegado durante años en Venezuela, donde ha intentado mediar entre el régimen chavista y la oposición. El Vaticano ha mantenido abiertos todos los canales posibles pese a los desencuentros con el Gobierno de Maduro y las críticas de diversos sectores opositores, que a menudo reclamaban una postura más dura contra el régimen.
La figura del actual secretario de Estado, Pietro Parolin, es central para entender esta persistencia. Parolin fue nuncio en Caracas durante los últimos años de Hugo Chávez y los primeros de Maduro, y conoce de primera mano la arquitectura política del país y la profundidad de sus crisis. Su paso dejó tensiones con el Gobierno, pero también abrió vías de diálogo que Roma nunca ha cerrado del todo.
Las negociaciones secretas con Washington
La influencia vaticana en esta crisis no se limita a gestos públicos. Según reveló The Washington Post, la Santa Sede impulsó en diciembre un intento diplomático para garantizar una salida segura de Maduro hacia Rusia, con el objetivo de evitar enfrentamientos y un posible estallido de violencia.
Documentos citados por el periódico estadounidense indican que Parolin convocó de urgencia al embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede en plena Navidad. En aquella reunión, el cardenal habría pedido a Washington “paciencia” y una “solución con garantías” para Maduro, asegurando que Moscú estaba dispuesto a ofrecerle asilo político. También trató de contactar con el entonces secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, para frenar cualquier operación militar abrupta.
La Santa Sede no negó la información, limitándose a criticar la filtración y señalando que los detalles divulgados no reflejaban con exactitud el contenido de conversaciones que debían permanecer reservadas. Sin embargo, este silencio selectivo ha sido interpretado como una confirmación tácita del alcance de la intervención vaticana.
La reunión de Machado con el Papa tiene lugar en vísperas de su viaje a Washington, donde se reunirá con Donald Trump. Una cita crucial, especialmente después de que el presidente estadounidense afirmara tras la captura de Maduro que no contaba con Machado en sus planes inmediatos para Venezuela, generando desconcierto y tensiones en la oposición.
León XIV, estadounidense de nacimiento y también ciudadano peruano, ha mantenido una postura crítica hacia la política exterior de su propio país en la región. El Pontífice ha insistido una y otra vez en favorecer vías de diálogo y rechazar el uso de la fuerza para alterar fronteras o provocar cambios de Gobierno, una declaración que volvía a subrayar a comienzos de diciembre.
Un mensaje constante: proteger al pueblo venezolano
En un discurso reciente al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, León XIV retomó una idea central de su visión: la necesidad de respetar la voluntad popular y de garantizar los derechos civiles y humanos en Venezuela. También lamentó la fragilidad del multilateralismo actual y criticó que se haya erosionado el principio de no intervención armada que regía desde la Segunda Guerra Mundial.
Con estos elementos sobre la mesa, la audiencia con Machado adquiere un significado estratégico: es un gesto de apoyo al proceso de transición, una advertencia hacia los actores implicados y una reafirmación de que Roma seguirá siendo un interlocutor imprescindible para evitar que la crisis venezolana derive en un conflicto aún más profundo.
La cuestión ahora es si Estados Unidos, la oposición venezolana y los actores internacionales serán capaces de encajar ese papel moderador que la Santa Sede reivindica y ejerce. Mientras tanto, el Vaticano continúa operando en silencio, guiado por una máxima que León XIV repite una y otra vez: en Venezuela, quienes pagan siempre el precio más alto son los ciudadanos. @mundiario


