Hungría pierde más de 1.000 millones en ayudas de la UE por violaciones al Estado de derecho
Hungría enfrenta un duro golpe económico y político al perder más de 1.000 millones de euros en fondos de la Unión Europea debido a sus continuas agresiones al Estado de derecho. Esta sanción, que afecta directamente las finanzas del país, es irreversible, lo que significa que Hungría no podrá recuperar ese dinero incluso si implementa reformas para enmendar la situación.
El panorama podría empeorar para Budapest, ya que tiene congelados entre 21.000 y 22.000 millones de euros de fondos estructurales y del Plan de Recuperación para apoyar las economías europeas tras la pandemia de covid-19. La pérdida de estos recursos pone en evidencia la creciente tensión entre el Gobierno ultraconservador de Viktor Orbán y las instituciones europeas, que buscan garantizar la protección de los valores democráticos y la transparencia en el uso de fondos comunitarios.
La decisión de la Unión Europea responde a una serie de incumplimientos por parte de Hungría en áreas fundamentales. Entre ellas destacan la falta de medidas contra la corrupción, la violación de derechos de la infancia, el incumplimiento de las leyes de asilo y restricciones a la libertad académica. Estos incumplimientos han llevado a la suspensión de casi 11.000 millones de euros de los 21.900 millones asignados al país en fondos estructurales y de cohesión.
Por ejemplo: Hungría ha enfrentado críticas por diversas violaciones a los derechos de la infancia, incluyendo la modificación de leyes de protección infantil que no previenen adecuadamente los abusos. Además, se han denunciado casos de violencia y falta de atención a las necesidades de niños en situaciones vulnerables, como aquellos de la comunidad gitana y los solicitantes de asilo.
Entre los casos más polémicos se encuentra la dimisión de la presidenta Katalin Novak, que se produjo al otorgar un indulto a un exsubdirector de un hogar para menores condenado por encubrir abusos sexuales, lo que generó una ola de indignación pública.
Actualmente, Budapest enfrenta un bloqueo adicional de 6.700 millones de euros debido a la falta de acciones contundentes contra el fraude. Este bloqueo se implementó mediante un mecanismo de condicionalidad diseñado por la UE para proteger su presupuesto comunitario de la corrupción y la malversación.
Otro capítulo crítico en esta crisis financiera es el congelamiento de 10.400 millones de euros del Plan de Recuperación Europeo. Para acceder a estos recursos, Hungría debe implementar reformas que aseguren la independencia judicial y reviertan sus violaciones al Estado de derecho. Sin embargo, el gobierno de Orbán no ha cumplido con estos requisitos, lo que mantiene bloqueados los fondos esenciales para una economía que enfrenta un déficit del 5,4% en 2024 y una proyección del 4,6% para 2025, según la Comisión Europea.
En junio, Hungría recibió otra sanción de 200 millones de euros por no cumplir una sentencia del Tribunal de Justicia de la UE sobre la acogida de refugiados durante la crisis migratoria de 2015 y 2016. Además, enfrenta una multa de un millón de euros por cada día que siga sin acatar dicha resolución.
Orbán desafía a Bruselas
A pesar de las crecientes sanciones y la presión internacional, el gobierno de Viktor Orbán mantiene una postura desafiante. En un mensaje reciente en la red social X, el primer ministro criticó a la UE, insinuando que Bruselas intenta desestabilizar a Hungría. Orbán vinculó sin fundamentos el caso de un ataque en un mercado navideño en Alemania con las políticas migratorias europeas, reforzando su discurso antiinmigrante y euroescéptico.
La situación se agrava con un conflicto diplomático entre Hungría y Polonia, hasta hace poco aliados en Bruselas. Budapest concedió asilo al exviceministro polaco Marcel Romanowski, acusado de malversación en su país. Este movimiento ha tensado las relaciones con Varsovia, particularmente ahora que el partido Ley y Justicia, antiguo aliado de Orbán, está en la oposición tras perder el Gobierno en 2024.
La pérdida de más de 1.000 millones de euros y el congelamiento de miles de millones adicionales llegan en un momento crítico para Hungría, cuya economía lucha con déficits crecientes. Al mismo tiempo, el aislamiento político de Orbán dentro de la UE se profundiza gracias a su cercanía con el presidente ruso Vladímir Putin y su disposición a romper con la postura del club comunitario hacia la invasión rusa a Ucrania, lo que pone en duda la capacidad de su gobierno para mantener una relación funcional con Bruselas. @mundiario


