Hungría permite la renovación de las sanciones contra Rusia tras un tenso enfrentamiento

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, había vinculado su amenaza de veto en la UE a disputas energéticas relacionadas con el tránsito de gas ruso a través de Ucrania.
Viktor Orbán, primer ministro de Hungría y Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. / Parlamento Europeo
Viktor Orbán, primer ministro de Hungría y Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. / Parlamento Europeo

La Unión Europea podrá extender las sanciones sectoriales contra Rusia por seis meses más, luego de que Hungría retirara su amenaza de veto. Esta decisión llega tras una tensa negociación en Bruselas, donde las demandas de Budapest sobre el suministro energético habían generado incertidumbre sobre el futuro de las medidas punitivas contra el Kremlin por su invasión a gran escala en Ucrania.

La disputa, que puso en vilo la unidad del bloque, se resolvió este lunes durante una reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la UE. Para aplacar las preocupaciones de Hungría, se incluyó una declaración sobre "la integridad de la infraestructura energética", según confirmaron varios diplomáticos al medio Euronews.

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, había vinculado su amenaza de veto a disputas energéticas relacionadas con el tránsito de gas ruso a través de Ucrania, lo que desató críticas generalizadas por parte de otros estados miembros. Orbán también sugirió que la toma de posesión de Donald Trump como presidente de EE UU podría ser un motivo para reconsiderar la política de sanciones del bloque.

Las sanciones, que incluyen restricciones sobre petróleo, carbón, tecnología, transporte y la congelación de 210.000 millones de euros en activos del Banco Central de Rusia, son parte de un amplio régimen de medidas implementadas tras la invasión a gran escala de Ucrania en 2022. Estas sanciones estaban programadas para expirar el 31 de enero si no se alcanzaba la unanimidad entre los 27 estados miembros.

La retirada de Hungría como obstáculo asegura la continuidad de estas medidas, fundamentales para mantener la presión sobre Moscú. Sin embargo, la postura inicial de Orbán refleja un patrón repetido de Budapest de utilizar temas controvertidos como moneda de cambio en negociaciones dentro de la UE.

La controversia también incluyó un desacuerdo entre Hungría, Eslovaquia y Ucrania sobre el tránsito de gas ruso. Ucrania anunció previamente que finalizará el contrato de tránsito con Gazprom a finales de 2024, algo que Orbán calificó como inaceptable para los países de Europa Central que dependen de estas rutas energéticas. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha ofrecido una solución alternativa, permitiendo el tránsito de gas desde Azerbaiyán a través de su territorio, una medida que fue respaldada por la Comisión Europea.

"La voluntad política debe priorizar el bienestar de los ciudadanos y no los intereses ocultos con Moscú", declaró Zelenski en una conferencia junto a la presidenta moldava, Maia Sandu, el pasado sábado cuando anunció la oferta.

Por su parte, Bruselas criticó lo que calificó como "diplomacia transaccional" por parte de Hungría, que en reiteradas ocasiones ha condicionado su apoyo a decisiones clave de la UE. Aunque esta disputa se ha resuelto, pone de relieve las tensiones dentro del bloque respecto a la unidad frente a Rusia y la dependencia energética de algunos estados miembros.

La Comisión Europea aseguró que la transición energética del bloque está bien preparada, incluso ante el fin del suministro ruso. Además, reafirmó su compromiso de mantener conversaciones con Ucrania para garantizar el flujo energético hacia Europa Central.

Aunque la crisis actual ha sido superada, otro desafío se avecina. La UE ya trabaja en un decimosexto paquete de sanciones contra Rusia, que espera aprobar antes de febrero, coincidiendo con el tercer aniversario del inicio de la guerra. Este nuevo paquete buscará reforzar aún más la presión sobre el Kremlin, pero también requerirá la unanimidad de los 27 estados miembros, lo que podría desencadenar nuevas tensiones con Budapest.

La renovación de las sanciones subraya la determinación de la UE de mantener la presión sobre Rusia y respaldar a Ucrania en medio del conflicto. Sin embargo, el episodio con Hungría, y los constantes desacuerdos con Eslovaquia, destacan las vulnerabilidades internas del bloque, que podrían complicar futuras decisiones estratégicas. Bruselas ahora busca reforzar la unidad dentro de la UE mientras mantiene la presión sobre Moscú, asegurando que las medidas no solo sean efectivas, sino también sostenibles en el largo plazo. @mundiario

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