El Gobierno venezolano proclama excarcelaciones masivas, pero las cifras no cuadran

El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, dio esta nueva cifra en respuesta al diputado Luis Florido, quien le pidió más celeridad y le recordó que los recuentos de las ONG son muy inferiores a los oficiales.
Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional. / X.
Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional. / X.

El anuncio cayó como un trueno en un país acostumbrado a comunicados grandilocuentes y verdades a medias. El Gobierno venezolano asegura haber liberado ya a más de 400 presos en un proceso que presenta como un “gesto unilateral de paz”. La afirmación, realizada por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, pretende marcar un punto de inflexión tras semanas de máxima tensión política y militar. Sin embargo, lejos de cerrar una etapa, el mensaje ha abierto una grieta más profunda entre el relato oficial y la percepción de las víctimas, las ONG y buena parte de la oposición.

Rodríguez defendió en el Parlamento que las excarcelaciones se han acelerado en los últimos días y que continuarán. Según su versión, 160 de las liberaciones se habrían producido desde diciembre de 2024, aunque después su entorno corrigió la fecha para aclarar que se refería a diciembre del año pasado. Un lapsus que, para muchos, resume el problema de fondo: la dificultad para comprobar cifras, fechas y nombres en un país donde la opacidad es norma.

El contexto no es menor. Tras el ataque estadounidense del pasado 3 de enero y la captura de Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores, el régimen ha comenzado a mostrar señales que algunos interpretan como una apertura calculada. La liberación de presos políticos aparece, así como una ficha clave en una partida donde se mezclan presión internacional, control interno y necesidad de oxígeno político.

Para las casi mil familias que tienen a un ser querido encarcelado por motivos políticos, el anuncio ha sido un golpe emocional. Esperanza y angustia se entremezclan. Cada cifra prometida es una puerta que parece abrirse y cerrarse al mismo tiempo. Para la oposición, en cambio, el gesto genera desconcierto y sospechas: ¿se trata de una rectificación real o de una operación cosmética?

El choque de cifras como síntoma del sistema

Las discrepancias numéricas han sido inmediatas. Mientras el Gobierno habla de más de 400 liberados, organizaciones como Foro Penal —referente en la verificación de presos políticos— solo han podido confirmar 54 excarcelaciones recientes. La respuesta de Rodríguez fue tan dura como reveladora: acusó a la ONG de cobrar por gestionar liberaciones, una afirmación que Foro Penal desmintió de inmediato, recordando que su asistencia es gratuita.

Ahora bien, las diferencias entre las cifras oficiales y las de las ONG no solo reflejan descoordinación administrativa, sino un modelo de poder que controla la información como un recurso estratégico. Según señalan fuentes conocedoras del proceso al diario EL PAÍS, los retrasos se explican por la complejidad de los trámites judiciales y penitenciarios, que requieren la sincronización de jueces, fiscales y autoridades carcelarias. Pero esa explicación técnica no calma a quienes esperan noticias concretas.

Excarcelaciones con condiciones y sombras

Uno de los puntos más criticados es que muchos de los liberados siguen sometidos a medidas cautelares restrictivas: prohibiciones de salida del país, presentaciones periódicas ante tribunales o silencios impuestos. Los líderes opositores en el exilio, María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, han advertido de que estas condiciones vacían de contenido el anuncio y convierten la libertad en una concesión frágil y reversible.

Rectificar o escenificar

En su discurso, Jorge Rodríguez habló de “rectificar” y de bajar la soberbia para promover la convivencia pacífica. El mensaje, cargado de tono moralizante, suena a reconocimiento implícito de errores pasados. Pero también puede leerse como una puesta en escena dirigida a la comunidad internacional y a una opinión pública exhausta, más que como un cambio estructural.

Si las cifras oficiales incluyen las 187 liberaciones anunciadas en Navidad que nunca se materializaron entonces, el anuncio actual parece más una actualización tardía que un giro histórico. A ellas se sumarían las excarcelaciones recientes, que el propio Gobierno cifraba en 116 este lunes. El resultado es un relato confuso que alimenta el escepticismo.

Venezuela asegura haber liberado a más de 400 presos. La frase, potente y optimista, choca con una realidad hecha de listas que no se publican, nombres que no cuadran y libertades a medias. @mundiario

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