El frustrado intento de Gustavo Petro por mediar en la crisis de Venezuela

El presidente colombiano ideó un plan para promover una transición política en Venezuela mediante un documento que buscaba comprometer tanto al chavismo como a la oposición.
Gustavo Petro en la Asamblea General de la ONU. / RR SS.
Gustavo Petro en la Asamblea General de la ONU. / RR SS.

Desde su llegada a la presidencia de Colombia, Gustavo Petro visualizó un papel protagónico en la resolución de la crisis venezolana. Consciente de la complejidad política del país vecino, diseñó un plan secreto que buscaba sentar en la mesa de diálogo al gobierno de Nicolás Maduro y a la oposición venezolana, representada por Edmundo González, aliado de María Corina Machado. El objetivo era que ambas partes firmaran un compromiso que garantizara la aceptación de los resultados electorales y evitara represalias políticas contra el perdedor.

El plan, que se mantuvo en absoluto secreto durante meses, involucraba a destacados asesores colombianos, incluido el canciller Luis Gilberto Murillo y el embajador Milton Rengifo, quien goza de la plena confianza de Petro. Rengifo lideró reuniones con empresarios, académicos, activistas y expertos del sector petrolero venezolano para dar forma a un documento que reflejara un consenso mínimo entre ambas partes.

Inicialmente, Petro planteó la posibilidad de realizar un referéndum con preguntas clave que se votaría el mismo día de las elecciones presidenciales, el 28 de julio de 2024. Sin embargo, la logística del Consejo Nacional Electoral venezolano y las tensiones políticas hicieron inviable esta propuesta. Ante esta dificultad, el plan derivó en la idea de un acuerdo firmado entre Maduro y González, bajo la premisa de garantizar una transición pacífica y democrática.

Aunque la oposición mostró reticencias iniciales debido a la desconfianza hacia Petro, finalmente aceptaron avanzar con la propuesta al considerar que arrancar un compromiso al chavismo podía ser un paso positivo. Sin embargo, el verdadero obstáculo fue el rechazo del gobierno de Maduro. Tanto el presidente venezolano como su principal operador político, Jorge Rodríguez, calificaron la iniciativa como una trampa que limitaría sus maniobras políticas.

El documento, que estaba listo desde mayo, fue revisado incluso por la mano derecha de Petro, Laura Sarabia, pero nunca logró superar las barreras del escepticismo chavista. Pese a los intentos del presidente colombiano por recuperar la iniciativa en medio de la crisis poselectoral, la indiferencia de Maduro y la desconfianza de su círculo cercano condenaron el plan al fracaso.

En un último esfuerzo por mediar, Petro se unió a los mandatarios de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de México, Andrés Manuel López Obrador, para explorar soluciones conjuntas. Sin embargo, estos esfuerzos también se vieron frustrados. López Obrador, centrado en el final de su mandato, abandonó pronto la iniciativa, mientras que Lula enfureció al chavismo al vetar el ingreso de Maduro en los BRICS, complicando aún más las relaciones.

Petro llegó a esbozar una propuesta más ambiciosa que incluía el levantamiento de sanciones, una amnistía general y la formación de un gobierno de coalición transitorio, pero tanto el chavismo como la oposición rechazaron la idea. Finalmente, el documento secreto, que representaba la esperanza del presidente colombiano de jugar un papel determinante en la crisis venezolana, terminó olvidado en un cajón de la Casa de Nariño, simbolizando el fracaso de su intento de mediación.

Mientras tanto, la situación en Venezuela sigue marcada por la incertidumbre y la polarización, y el plan de Petro permanece como un recordatorio de los desafíos que enfrenta cualquier intento de reconciliación en el país sudamericano. @mundiario

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