Felipe VI apela a los derechos humanos tras consolidar los lazos económicos con Xi Jinping
El viaje de Estado de los Reyes de España a China ha concluido con una intención: reforzar los vínculos económicos y diplomáticos con la segunda potencia mundial sin renunciar a los valores democráticos que inspiran la política exterior española. Felipe VI, acompañado por la Reina Letizia y el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, combinó en su agenda una intensa promoción de las empresas españolas con un mensaje diplomático medido, en el que apeló a la cooperación “sin renunciar a nuestros valores”.
En su intervención ante la comunidad española en Pekín, el monarca destacó que “España mantiene con China un diálogo fructífero”, pero subrayó que seguirá defendiendo “la democracia, el derecho internacional, los derechos humanos y la cooperación multilateral”. Fue la primera vez en todo el viaje que el Rey se refirió explícitamente a este asunto, en un contexto en el que las críticas internacionales a las restricciones del régimen chino en materia de libertades civiles y políticas siguen siendo una constante.
El viaje de Estado, celebrado con motivo del 50º aniversario de las relaciones diplomáticas entre Madrid y Pekín, ha tenido un marcado componente económico. Felipe VI participó en el foro empresarial España-China, donde reclamó reciprocidad en el acceso a los mercados y un trato “justo y equilibrado” para las empresas españolas que operan en el gigante asiático. El déficit comercial bilateral —que rozó los 40.000 millones de euros en 2024— sigue siendo uno de los principales desafíos de la relación.
Durante su visita a la planta de Gestamp, uno de los mayores fabricantes europeos de componentes metálicos para automoción, el Rey destacó la contribución española al desarrollo de la industria del coche eléctrico en China. La empresa cuenta con ocho fábricas y más de 4.000 empleados en el país. La presencia de empresas como Gestamp o Chery —que recientemente anunció su proyecto industrial en Barcelona— refleja el esfuerzo de España por posicionarse como destino de inversión tecnológica y de alto valor añadido dentro del mercado europeo.
Mientras el Rey reforzaba los lazos empresariales, la Reina Letizia centró su agenda en la diplomacia cultural y educativa. Visitó la Universidad de Estudios Extranjeros de Pekín, una institución clave en la formación de diplomáticos y traductores chinos, donde actualmente más de 60.000 estudiantes aprenden español. La Reina subrayó el papel del idioma como “puente entre pueblos y culturas” y destacó la creciente influencia del español en la sociedad china.
El encuentro concluyó con un homenaje musical a la cultura española, símbolo de una relación que combina la diplomacia económica con el poder blando cultural.
La cena de gala con Xi Jinping: sintonía y cautela
El momento culminante del viaje fue la cena de gala ofrecida por el presidente chino, Xi Jinping, y la primera dama, Peng Liyuan, en el Gran Salón del Pueblo de Pekín. Ambos mandatarios destacaron la “amistad y la confianza mutua” entre España y China, en una atmósfera de cordialidad política y cultural que contrastó con las restricciones informativas impuestas a la prensa internacional.
Xi elogió la contribución de la Familia Real al fortalecimiento de los vínculos bilaterales y prometió aumentar las importaciones de productos españoles de alta calidad, una demanda recurrente del Gobierno español. Felipe VI, por su parte, repasó medio siglo de relaciones diplomáticas y subrayó que, en un contexto geopolítico incierto, España considera esencial “preservar un orden mundial basado en las normas, el multilateralismo y la cooperación"”.
La velada culminó con un concierto de la Orquesta del Teatro Real en el Centro Nacional de Artes Escénicas de Pekín, donde resonaron piezas de Manuel de Falla, Amadeo Vives y Ruperto Chapí. Fue un cierre simbólico que conjugó la proyección económica con la cultural y humanista.
Entre el pragmatismo y la defensa de valores
El discurso final del Rey dejó entrever la posición que España busca consolidar en su política exterior: una diplomacia pragmática que promueva intereses comerciales y estratégicos, pero que mantenga una línea clara en la defensa de los derechos humanos. En un momento en que China amplía su influencia global y Europa busca definir su autonomía estratégica, el viaje de los Reyes representa un ejercicio de equilibrio entre la cooperación y la convicción democrática.
Los medios estatales chinos han presentado la visita como una señal de “creciente confianza” entre ambos países, destacando la coincidencia en la defensa del multilateralismo y el libre comercio. Sin embargo, desde la óptica española, el gesto más relevante ha sido la reivindicación explícita de los valores universales en territorio chino. @mundiario




