Europa respalda congelar el frente en Ucrania, pero rechaza que ceda territorio antes de negociar
Los líderes de las principales potencias europeas han salido en bloque a respaldar a Ucrania frente a las presiones del presidente estadounidense, Donald Trump, para que Kiev ceda territorio a Rusia como condición para iniciar las negociaciones de paz.
El Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Polonia, Finlandia, Dinamarca, Noruega y las instituciones de la Unión Europea —a los que luego se sumaron España y Suecia— emitieron una declaración conjunta junto al presidente Volodímir Zelenski en la que expresan su apoyo a un alto el fuego inmediato, pero sin concesiones territoriales previas como exige el Kremlin.
El comunicado, divulgado antes de la próxima cumbre europea de este jueves, señala: “Apoyamos firmemente la posición del presidente Trump de que los combates deben detenerse inmediatamente y que la línea del frente actual debe ser el punto de partida de las negociaciones”. No obstante, los líderes subrayan un principio innegociable: las fronteras internacionales no pueden modificarse por la fuerza.
La postura europea combina respaldo diplomático con cautela política. Bruselas y las capitales europeas reconocen el valor de la iniciativa de Trump para detener la violencia, pero temen que una congelación del conflicto sin garantías favorezca a Moscú, que podría consolidar sus posiciones militares y ganar margen en las futuras conversaciones.
La declaración conjunta refleja esta preocupación al insistir en que Ucrania debe llegar a cualquier mesa de negociación en la “posición más sólida posible”. Para ello, los líderes europeos apuestan por reforzar la ayuda militar y económica a Kiev, así como por intensificar la presión sobre la economía rusa hasta que Vladímir Putin acepte un acuerdo “justo y duradero”, que no permita nuevas agresiones al territorio ucraniano.
El Donbás, punto de fricción
El detonante de esta reacción europea fue la exigencia de Trump a Zelenski, durante su reunión del viernes pasado en la Casa Blanca, de que Ucrania entregue el Donbás a Rusia como parte de un eventual pacto de paz, según el Financial Times. Esa propuesta, que emula la narrativa del Kremlin, alarmó tanto a Kiev como a sus aliados europeos.
El propio Zelenski confirmó que el enviado estadounidense Steve Witkoff le transmitió las demandas de Moscú para una retirada total ucraniana de Donetsk y Lugansk y compartió los puntos que utiliza el Kremlin para justificar tal anexión. Kiev ha rechazado categóricamente esa posibilidad y reitera que un alto el fuego debe ser el primer paso antes de cualquier discusión territorial.
A pesar de que el mismo Trump sugirió este fin de semana congelar el conflicto en las líneas actuales, Rusia mantiene su negativa a detener las hostilidades, una postura que el portavoz Dmitri Peskov reafirmó este lunes. Para Moscú, cualquier congelación del conflicto debe consolidar los avances militares obtenidos, lo que deja a Ucrania en una posición vulnerable.
Además de esta postura intransigente, la Casa Blanca ha anunciado “no hay planes para que el presidente Trump se reúna con el presidente Putin en un futuro inmediato”. Esto ocurre tras la “llamada productiva” entre el secretario de Estado, Marco Rubio, y el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, quienes decidieron no llevar a cabo una reunión en persona.
Trump había anunciado la semana pasada que él y Putin se reunirían pronto en Hungría para intentar poner fin a la guerra en Ucrania. Sin embargo, las reticencias de Putin a aceptar las concesiones propuestas por Trump podrían haber provocado la suspensión de la reunión. Desde el inicio de las conversaciones con la Administración Trump, Moscú ha exigido que Ucrania acepte ceder más territorio antes de considerar cualquier alto el fuego.
Entre la paz y la presión
El dilema europeo es evidente: respaldar los esfuerzos de paz sin caer en una negociación desigual. Bruselas teme que una paz impuesta desde fuera —sin garantías ni participación plena de Ucrania— fragmente el bloque occidental y socave el principio de soberanía territorial.
Por ahora, Europa mantiene una línea de equilibrio: aceptar la propuesta de Trump para congelar la guerra sobre las líneas actuales, pero rechazar cualquier compromiso que implique reconocer como rusa una porción del territorio ucraniano. En palabras de los líderes europeos: “Ucrania debe estar en la posición más fuerte posible antes, durante y después de cualquier alto el fuego”.
El futuro inmediato dependerá de dos factores: la disposición de Moscú a detener sus operaciones y la consistencia del respaldo occidental a Ucrania. Mientras Putin mantiene su ofensiva y Trump oscila entre la diplomacia y la presión política, Europa intenta mantener su unidad interna y su peso estratégico. @mundiario


