España se implica en la nueva realidad de defensa europea: refuerzos para Ucrania y Polonia

El Gobierno español se suma al programa de la OTAN para financiar la compra de armamento estadounidense y entregarlo a Kiev, por la negativa de Trump a entregar la ayuda militar de EE UU contra Rusia.
Roberta Metsola, Kaja Kallas y Pedro Sánchez en Bruselas. / Consejo Europeo
Roberta Metsola, Kaja Kallas y Pedro Sánchez en Bruselas. / Consejo Europeo

El Gobierno español ha decidido dar un paso más en su implicación en la defensa europea. España se sumará al programa PURL, impulsado por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), para financiar la compra de armamento estadounidense destinado a Ucrania, al tiempo que el Ejército del Aire desplegará dos cazas en Polonia para reforzar la seguridad del flanco este ante las incursiones de drones rusos.

La decisión del Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez de incorporarse al programa PURL (Priority Ukraine Requirements List) representa un cambio relevante en la política de apoyo militar a Kiev. Hasta ahora, España contribuía con material de producción nacional, valorado en unos 1.000 millones de euros anuales, en virtud del acuerdo bilateral firmado en mayo de 2024 con Volodímir Zelenski. La adhesión al PURL implica, sin embargo, financiar la compra de armamento fabricado en EE UU —como misiles Patriot o cohetes de largo alcance Himars— que la propia Ucrania ha solicitado de manera prioritaria.

Fuentes gubernamentales explican que la medida se adoptó tras una conversación telefónica entre Sánchez y Zelenski, en la que el presidente ucraniano trasladó la urgencia de reforzar las defensas del país ante los intensos bombardeos rusos sobre su infraestructura energética de cara al invierno. La ministra de Defensa, Margarita Robles, también dialogó con su homólogo ucraniano, Denís Shmihal, y aseguró que “España va a ser siempre parte de la solución de los problemas y, si es necesario entrar en esa iniciativa para ayudar a Ucrania, la prioridad es Ucrania”.

El programa PURL nació el pasado agosto, después de que EE UU, bajo la presidencia de Donald Trump, pusiera fin al suministro gratuito de armas a Ucrania. Desde entonces, países como Alemania, Canadá o Países Bajos han financiado paquetes de armamento por valor de 2.000 millones de dólares, y la cifra global podría alcanzar los 3.500 millones antes de que termine octubre. España contribuirá con una aportación estimada en unos 200 millones de euros, según cálculos de expertos en defensa.

El nuevo compromiso español tiene también una lectura diplomática. Tras las advertencias de Trump, que en varias ocasiones amenazó con imponer aranceles a España por no alcanzar el 5% del PIB en gasto militar, la financiación de material estadounidense puede servir para reducir tensiones con la Casa Blanca. El Ejecutivo español, no obstante, mantiene que las relaciones bilaterales con EE UU siguen siendo “cordiales y estables”, aunque reconoce que la falta de sintonía política ha dificultado la cooperación en materia de defensa.

El envío de cazas a Polonia: refuerzo del flanco oriental

Paralelamente, el Ejército del Aire y del Espacio desplegará dos cazas en Polonia el próximo noviembre como parte de la Operación Eastern Sentry (Centinela Oriental), lanzada por la OTAN tras una serie de incursiones de drones rusos en territorio polaco. España sumará así cuatro aviones de combate y un avión cisterna al dispositivo aliado, que operará desde bases en Lituania y Polonia.

Esta operación no se limita a la vigilancia aérea, sino que incluye una dimensión defensiva. Francia, Dinamarca, Alemania y Suecia ya han anunciado su participación, mientras que Italia se ha desmarcado del operativo por presiones internas. En el caso español, dos de los ocho cazas Eurofighter desplegados actualmente en Lituania pasarán a formar parte del nuevo contingente, junto con un avión de reabastecimiento A400M.

Fuentes militares destacan que las incursiones rusas —detectadas también en Rumanía, Estonia y Dinamarca— forman parte de una estrategia de Moscú para testar la capacidad de respuesta aliada. Aunque la OTAN no ha activado el artículo 5 de defensa mutua, sí ha invocado el artículo 4, que contempla consultas políticas ante amenazas directas a la seguridad de los miembros.

Un compromiso en expansión dentro de la OTAN

España se consolida así como uno de los países con mayor presencia en las misiones de la OTAN en el flanco este. Además del despliegue aéreo, el país mantiene más de 1.800 militares en Eslovaquia, Letonia y Rumanía, junto con carros de combate, helicópteros, radares y baterías antiaéreas. Este despliegue se integra en la estrategia de la Alianza para reforzar la disuasión frente a Rusia y demostrar la cohesión interna del bloque.

La implicación española responde también a la necesidad de garantizar que la seguridad europea no dependa exclusivamente de Washington. Fuentes diplomáticas subrayan que la iniciativa busca “equilibrar responsabilidades dentro de la OTAN” y reforzar la autonomía estratégica europea, un objetivo que Bruselas considera prioritario tras el repliegue estadounidense.

El doble movimiento del Gobierno —financiar la compra de armamento estadounidense para Ucrania y reforzar la defensa aérea en el este de Europa— proyecta a España como un socio comprometido con la seguridad colectiva. Pese a las limitaciones presupuestarias y la presión política interna, el Ejecutivo apuesta por consolidar su influencia dentro de la OTAN y de la UE, en un momento decisivo para la redefinición del equilibrio estratégico europeo.

En un escenario donde el apoyo a Ucrania ya no depende del impulso de Washington, España asume un papel más activo, no solo como contribuyente económico, sino como actor militar. Su compromiso con la defensa del flanco oriental refuerza el mensaje de que la estabilidad europea, frente a la amenaza rusa, pasa por una implicación más firme y coordinada de todos los aliados. @mundiario

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