EE UU mantuvo conversaciones con Diosdado Cabello meses antes de la caída de Maduro
Funcionarios de la Administración de Donald Trump mantuvieron conversaciones con el ministro del Interior venezolano y considerado número dos del chavismo, Diosdado Cabello, meses antes de la operación estadounidense que culminó con el derrocamiento del presidente Nicolás Maduro, y continuaron el contacto tras la destitución, según ha revelado la agencia Reuters citando a varias personas conocedoras del asunto.
De acuerdo con las fuentes, los contactos comenzaron en los primeros compases del actual Gobierno estadounidense y se intensificaron en las semanas previas a la intervención contra Maduro. Durante esas conversaciones, representantes de Washington pidieron a Cabello que no utilizara los servicios de seguridad del Estado ni a militantes del oficialismo para reprimir a la oposición venezolana, en un contexto de creciente tensión política y militar.
El diálogo entre Estados Unidos y Cabello se produjo pese a que el dirigente chavista figura en la acusación por narcotráfico presentada por Washington, la misma que sirvió de base para justificar la detención de Maduro. A diferencia del expresidente venezolano, Cabello no fue arrestado durante la operación estadounidense, aunque su nombre aparece vinculado a la supuesta estructura del llamado Cartel de los Soles.
Reconfiguración del poder en Caracas
Las fuentes señalan que las conversaciones no solo abordaron cuestiones de seguridad interna y control de la violencia política, sino también el régimen de sanciones impuesto por Estados Unidos contra Cabello y su situación judicial. El contacto, según Reuters, se mantuvo incluso después del derrocamiento de Maduro, lo que apunta a un canal de comunicación abierto en plena reconfiguración del poder en Caracas.
La revelación arroja luz sobre una estrategia estadounidense más compleja que la confrontación pública con el chavismo. Mientras endurecía su discurso y sus medidas contra el Gobierno venezolano, Washington habría optado por mantener líneas discretas de interlocución con figuras clave del régimen, presumiblemente para contener reacciones internas, evitar una escalada violenta y ganar margen de maniobra en el escenario posterior a Maduro.
Cabello, 'número dos' del chavismo
El papel de Cabello resulta especialmente sensible por su influencia dentro del aparato chavista, que abarca sectores de las fuerzas de seguridad, el partido gobernante y estructuras territoriales con capacidad de movilización. Su posición lo convierte en un actor central en cualquier intento de estabilización o transición política, incluso tras la caída del liderazgo que durante años encabezó Maduro.
Hasta el momento, ni la Casa Blanca ni el propio Cabello han confirmado oficialmente la existencia de estos contactos. En declaraciones públicas anteriores, el dirigente venezolano ha negado cualquier negociación con Estados Unidos que implique concesiones políticas o un cambio de rumbo del chavismo.
La información se conoce en un momento de máxima incertidumbre para Venezuela, marcada por la reorganización del poder tras la salida de Maduro y por las tensiones internas dentro del oficialismo. Las conversaciones reveladas por Reuters refuerzan la idea de que, incluso en los escenarios de mayor confrontación, Washington ha combinado la presión abierta con una diplomacia silenciosa dirigida a figuras clave del régimen venezolano. @mundiario


