La Diplomacia del Bambú: el arte vietnamita de prosperar entre gigantes

En un mundo donde China ruge, India equilibra y las grandes potencias compiten a codazos, Vietnam florece con una política exterior que combina raíces profundas, troncos firmes y ramas flexibles.
Vietnam ha convertido su vulnerabilidad histórica en una fortaleza estratégica. Su economía creció un 6.8_ en 2024, según el Fondo Monetario Internacional.  /VNA
Vietnam ha convertido su vulnerabilidad histórica en una fortaleza estratégica. Su economía creció un 6.8_ en 2024, según el Fondo Monetario Internacional. /VNA

EL ORIGEN DE LA DIPLOMACIA DEL BAMBÚ

En 2016, Nguyễn Phú Trọng, entonces secretario general del Partido Comunista de Vietnam, definió la filosofía que guía la política exterior de su país con una metáfora poderosa: “la diplomacia vietnamita debe ser como el bambú: con raíces firmes, tronco fuerte y ramas flexibles”. Esta idea, conocida como la “diplomacia del bambú”, encapsula la habilidad de Vietnam para resistir los vientos huracanados de la geopolítica sin quebrarse, adaptándose a las tormentas sin perder su esencia.

Vietnam no eligió su posición geográfica ni su historia turbulenta. Rodeado por gigantes como China y con un pasado de dominación china (siglos I-X), colonialismo francés (siglo XIX-XX), intervención estadounidense (guerra de Vietnam, 1955-1975) y un conflicto fronterizo con China en 1979, el país ha aprendido a sobrevivir en un entorno hostil. Desde la reunificación en 1975, Hanoi ha forjado una política exterior pragmática, independiente y sofisticada, que hoy es un modelo de resiliencia estratégica.

UN DELICADO EQUILIBRIO CON UN VECINDARIO PELIGROSO

Vietnam ha perfeccionado el arte de navegar entre potencias rivales sin caer en la trampa del alineamiento total. Es el único país del sudeste asiático que mantiene relaciones económicas robustas con China —su principal socio comercial, representando el 22% de sus importaciones en 2024 según el Banco Mundial— mientras fortalece lazos estratégicos con Estados Unidos, Japón, India, Australia y la Unión Europea.

Por ejemplo, en marzo de 2023, Vietnam recibió al portaaviones estadounidense USS Ronald Reagan en Da Nang, un gesto simbólico de apertura hacia Washington, apenas unos años después de firmar acuerdos de cooperación en defensa con Japón y Australia. Al mismo tiempo, Hanoi participa activamente en la ASEAN, la ONU y tratados comerciales como el CPTPP (Acuerdo Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico) y el RCEP, (Asociación Económica Integral Regional) que refuerzan su integración económica global sin comprometer su soberanía.

En marzo de 2023, Vietnam recibió al portaaviones estadounidense USS Ronald Reagan en Da Nang, un gesto simbólico de apertura hacia Washington. / VNA
En marzo de 2023, Vietnam recibió al portaaviones estadounidense USS Ronald Reagan en Da Nang, un gesto simbólico de apertura hacia Washington. / VNA

En 2024, Vietnam demostró nuevamente su destreza diplomática al negociar un acuerdo de cooperación tecnológica con Corea del Sur para el desarrollo de semiconductores, mientras mantenía conversaciones con China para gestionar disputas en el Mar de la China Meridional. Este enfoque multidimensional permite a Vietnam diversificar sus alianzas y reducir su dependencia de cualquier potencia.

CHINA Y LA “DIPLOMACIA DEL LOBO GUERRERO”

En contraste, China ha intensificado su “diplomacia del lobo guerrero” desde 2017, una estrategia caracterizada por una retórica agresiva, sanciones económicas y una presencia militar asertiva, especialmente en el Mar de la China Meridional, donde reclama el 90% del territorio marítimo, en disputa con Vietnam, Filipinas y otros países. En mayo de 2025, un incidente entre guardacostas chinos y pescadores vietnamitas cerca de las Islas Paracel volvió a encender tensiones, pero Vietnam respondió con una combinación de firmeza y moderación: denunció la acción en foros internacionales como la ASEAN, fortaleció patrullas navales conjuntas con India y Japón, y evitó una escalada directa.

A diferencia de Filipinas, que ha optado por una postura más confrontacional, Vietnam prefiere doblarse sin romperse. Ha invertido significativamente en su defensa —su presupuesto militar creció un 10% en 2024, según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS)— mientras cultiva alianzas estratégicas que actúan como contrapeso a China, sin caer en provocaciones abiertas.

Vietnam es el único país del sudeste asiático que mantiene relaciones económicas robustas con China —su principal socio comercial, representando el 22_ de sus importaciones en 2024 según el Banco Mundial. / VNA
Vietnam es el único país del sudeste asiático que mantiene relaciones económicas robustas con China —su principal socio comercial, representando el 22_ de sus importaciones en 2024 según el Banco Mundial. / VNA

INDIA: EL EQUILIBRISTA EN LA CUERDA FLOJA

India, otro gigante asiático, ha desarrollado su propia diplomacia, a menudo descrita como la del “equilibrista”. Nueva Delhi mantiene relaciones estratégicas con Estados Unidos, Japón y Australia a través del Quad (Diálogo Cuadrilateral de Seguridad), pero también preserva lazos históricos con Rusia, de la que depende para el 60% de su equipamiento militar, según datos del SIPRI de 2024. Su reticencia a condenar la invasión rusa de Ucrania en 2022 y su creciente compra de petróleo ruso (hasta 2 millones de barriles diarios en 2024) han generado críticas por su ambigüedad moral.

Aunque India busca liderar el Sur Global, su diplomacia a veces carece de la claridad y consistencia de Vietnam. Mientras Nueva Delhi camina sobre una cuerda floja, Hanoi se planta firme como el bambú, proyectando una imagen de estabilidad y confianza que refuerza su credibilidad internacional.

¿POR QUÉ VIETNAM SOBRESALE?

Vietnam ha convertido su vulnerabilidad histórica en una fortaleza estratégica. Su economía creció un 6.8% en 2024, según el Fondo Monetario Internacional, superando a muchos de sus vecinos en un contexto global de incertidumbre. Este crecimiento se debe en parte a su habilidad para atraer inversión extranjera directa (FDI), que alcanzó los 36 mil millones de dólares en 2024, especialmente en sectores como electrónica y textiles, según el Ministerio de Planificación e Inversión de Vietnam.

Además, su liderazgo en la ASEAN ha consolidado su rol como mediador en el sudeste asiático. En la cumbre de la ASEAN de octubre de 2024 en Vientiane, Vietnam propuso un código de conducta vinculante para el Mar de la China Meridional, una iniciativa que, aunque enfrenta resistencia de China, refuerza la imagen de Hanói como un actor constructivo.

A diferencia de potencias que recurren a la retórica estridente o el aislacionismo, Vietnam opera con sobriedad. No presume, no amenaza, no se alinea ciegamente. Teje redes de cooperación, cultiva confianza y protege su soberanía sin caer en el populismo o la confrontación.

Sectores como la electrónica y textiles, están alcanzando un acelerado desarrollo, según el Ministerio de Planificación e Inversión de Vietnam. / VNA
Sectores como la electrónica y textiles, están alcanzando un acelerado desarrollo, según el Ministerio de Planificación e Inversión de Vietnam. / VNA

LECCIONES PARA LATINOAMÉRICA

La diplomacia del bambú ofrece valiosas lecciones para Iberoamérica, una región que históricamente ha lidiado con la influencia de grandes potencias como Estados Unidos, China y, en menor medida, Rusia. En un contexto donde la Organización de Estados Americanos (OEA) pierde relevancia y el comercio con China crece —representando el 20% del comercio exterior de América Latina en 2024, según la CEPAL—, los países iberoamericanos enfrentan el desafío de mantener su autonomía sin caer en la dependencia o el aislamiento.

1 "Pragmatismo sin sumisión" : Vietnam demuestra que es posible mantener relaciones económicas con potencias rivales sin sacrificar principios. Por ejemplo, Chile y Perú, que dependen del comercio con China, podrían emular a Vietnam fortaleciendo lazos con Japón, la UE o India para diversificar sus alianzas.

2. "Multilateralismo activo": La participación de Vietnam en la ASEAN y tratados como el CPTPP es un modelo para países como México o Brasil, que podrían revitalizar el Mercosur o la Comunidad Andina como plataformas para proyectar influencia colectiva.

3. "Resiliencia estratégica": En lugar de recurrir al populismo o la confrontación, como ha ocurrido en algunos países de la región, Vietnam apuesta por una diplomacia discreta pero efectiva. Colombia, por ejemplo, podría aprender de esta sobriedad para manejar tensiones con Venezuela sin escalar conflictos.

4. "Inversión en capacidades propias": Vietnam ha fortalecido su defensa y economía sin depender exclusivamente de un solo aliado. Países como Argentina, que enfrentan restricciones económicas, podrían priorizar sectores estratégicos como la tecnología o la energía renovable para ganar autonomía.

LA FUERZA DEL BAMBÚ EN EL SIGLO XXI

En un mundo donde las potencias compiten con narrativas agresivas o posturas ambiguas, Vietnam destaca por su capacidad de adaptarse sin rendirse. No ladra, no huye, no se quiebra. Se inclina, se ajusta y sigue creciendo. Su diplomacia del bambú es una lección de inteligencia estratégica: en tiempos de tormentas geopolíticas, la flexibilidad no es debilidad, sino fortaleza.

Para Iberoamérica, atrapada entre la influencia de grandes potencias y sus propias divisiones internas, el ejemplo de Vietnam es un recordatorio poderoso: en un tablero global cada vez más incierto, los países que prosperan no son los que gritan más alto, sino los que saben doblarse sin romperse. @mundiario

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