La masacre en Gaza hunde al Gobierno de Países Bajos: la primera gran crisis política europea

Las renuncias en cadena de cinco ministros agravan la inestabilidad del Gabinete neerlandés a dos meses de las elecciones.
Dick Schoof, primer ministro en funciones de los Países Bajos, y Charles Michel, presidente del Consejo Europeo. / Consejo Europeo
Dick Schoof, primer ministro en funciones de los Países Bajos, y Charles Michel, expresidente del Consejo Europeo. / Consejo Europeo

“Es un día horrible”, reconoció sin rodeos el primer ministro en funciones de Países Bajos, Dick Schoof, tras la dimisión del ministro de Asuntos Exteriores, Caspar Veldkamp, y otros ocho cargos de su partido, Nuevo Contrato Social (NSC). La salida se produjo después de que el Gobierno neerlandés bloquease la imposición de sanciones adicionales contra Israel, lo que ha desatado la mayor crisis en un Ejecutivo europeo —aunque en funciones— por la ofensiva de Benjamín Netanyahu en Gaza.

El gabinete, constituido en julio de 2024 por cuatro partidos de derechas, ya había perdido en junio al líder ultra Geert Wilders y su Partido por la Libertad (PVV), que se retiró al fracasar en endurecer las políticas de asilo. Con la renuncia de Veldkamp, Sanidad, Interior, Educación, Asuntos Sociales y cuatro secretarías de Estado del NSC, la coalición queda reducida a dos socios —el Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD) y el Movimiento Campesino-Ciudadano (BBB)— que suman apenas 32 escaños de 150 en el Parlamento. Una debilidad inédita a dos meses de las elecciones anticipadas, previstas para el 29 de octubre.

La dimisión de Veldkamp, detonada por Israel

El ministro de Exteriores, diplomático de carrera y exembajador en Israel y Grecia, propuso sanciones concretas: al menos un boicot a los productos procedentes de los asentamientos ilegales en Cisjordania. Pero la falta de consenso en el Consejo de Ministros lo llevó a abandonar la sala y, minutos después, anunciar públicamente su dimisión.
“El Gobierno no ha hecho concesiones suficientes”, aseguró Veldkamp, quien defendió que la gravedad de la situación en Gaza exige “medidas adicionales”.

El VVD aceptaba debatir un embargo si la vía europea quedaba bloqueada, mientras que el BBB rechazaba de plano la idea. Para Veldkamp, la dilación minaba su credibilidad ante el Parlamento y, en sus palabras, limitaba su “capacidad de maniobra” para cumplir las promesas realizadas a sus votantes.

El impacto en la política neerlandesa

Schoof, que ve desmoronarse por segunda vez su Ejecutivo, pidió calma y aseguró que “se seguirá trabajando en interés del país”. Pero criticó con dureza a los dimisionarios: “Lo que han hecho es bastante irresponsable, y eso es decirlo suavemente”. Ahora deberá nombrar sustitutos para nueve cargos clave en medio de una campaña electoral marcada por el desorden gubernamental.

El NSC, que nació con la promesa de regenerar las instituciones y reforzar el Estado de Derecho, ha quedado muy debilitado. Los sondeos de Ipsos ya reflejaban una caída de apoyo: solo un 15% de los votantes expresaba satisfacción con el Ejecutivo antes incluso de esta nueva fractura, la cifra más baja en una década. Pese a ello, el PVV de Wilders —que rompió la coalición en junio— sigue liderando las encuestas como primera fuerza.

Una crisis europea con epicentro en Gaza

El caso neerlandés se suma a las tensiones que atraviesan otros gobiernos europeos a raíz de la ofensiva israelí en la Franja de Gaza y la expansión de colonias en Cisjordania. Países Bajos se convierte así en el país donde la guerra ha tenido un efecto más directo sobre la gobernabilidad.

El debate sobre hasta qué punto Europa debe presionar a Israel divide a partidos y coaliciones, y refleja una fractura más amplia: entre quienes priorizan la sintonía con Estados Unidos y quienes demandan sanciones frente a la vulneración de derechos humanos en Palestina.

En Países Bajos, ese dilema ha terminado por dinamitar al Gobierno en funciones y ha colocado la política exterior en el centro de una campaña electoral que, a diferencia de lo previsto, ya no gira en torno a la inmigración, sino a la guerra en Gaza. @mundiario

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