El alto el fuego en Gaza bajo presión: Trump arremete contra Hamás mientras Israel recorta la ayuda

Trump amenaza con una acción militar directa si no cesan las ejecuciones internas en la Franja, mientras que Tel Aviv recibe presión para abrir el cruce de Rafah, cerrado debido al retraso en la entrega de los cuerpos de los rehenes.
Donald Trump, presidente de EE UU. / White House
Donald Trump, presidente de EE UU. / White House

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha elevado el tono contra el grupo islamista Hamás, al advertir que “si continúa asesinando gente en Gaza”, no tendrá “más remedio que entrar y matarlos”. La declaración, publicada en su Truth Social, llega en un momento en que el frágil acuerdo de alto el fuego firmado en Egipto empieza a mostrar grietas por todos sus frentes: las ejecuciones internas en Gaza, el retraso en la entrega de cuerpos de rehenes y la presión internacional para que Israel reabra los pasos fronterizos a la ayuda humanitaria.

El mensaje del presidente estadounidense refleja un giro en su postura. Un día antes, Trump había minimizado los episodios de violencia interna tras el cese de hostilidades, argumentando que Hamás estaba “eliminando a bandas criminales”. Sin embargo, la presión de los mediadores y los vídeos difundidos en redes sociales sobre ejecuciones sumarias de civiles acusados de colaborar con Israel han provocado indignación internacional, lo que ha obligado a la Casa Blanca a endurecer su discurso.

En una entrevista con CNN, Trump afirmó que “Israel volverá a las calles en cuanto él lo diga” si Hamás no cumple con su desarme, una condición clave del acuerdo de paz alcanzado bajo auspicio estadounidense. “Se desarmarán porque dijeron que lo harían. Y, si no lo hacen, les desarmaremos nosotros, rápida y, quizás, violentamente”, advirtió el mandatario, dejando claro que el pacto de cese al fuego depende ahora del cumplimiento estricto por parte del grupo islamista.

El acuerdo, firmado a comienzos de octubre tras dos años de guerra, permitió la liberación de 20 rehenes con vida y estableció un mecanismo para la devolución de los cuerpos de los cautivos fallecidos. No obstante, las Brigadas de Al Qasam, brazo armado de Hamás, aseguran haber entregado “todos los cuerpos que puede alcanzar”, alegando la falta de maquinaria pesada para recuperar los 19 restantes entre los escombros. Israel considera esta justificación un incumplimiento del acuerdo.

La portavoz del Gobierno israelí, Shosh Bedrosian, reclamó públicamente que Hamás entregue los cuerpos restantes. “Estamos comprometidos con este acuerdo y esperamos que Hamás haga lo mismo”, dijo. Hasta el momento, solo se han repatriado nueve cadáveres. El primer ministro Benjamin Netanyahu ha prometido traer “hasta el último de ellos”, una declaración que, además de responder al clamor de las familias, sirve para calmar a sus socios de coalición más contrarios a la tregua.

Como respuesta a la demora, Israel ha reducido a la mitad el flujo de camiones humanitarios que ingresan a la Franja y mantiene cerrado el paso de Rafah, en la frontera con Egipto. La medida ha intensificado la presión sobre Hamás, pero también ha desatado críticas internacionales por su impacto en la población civil. El jefe de acción humanitaria de la ONU, Tom Fletcher, pidió este jueves la apertura inmediata de todos los cruces fronterizos y calificó el bloqueo de “incompatible con el espíritu del acuerdo”.

Naciones Unidas recuerda que el pacto contemplaba la entrada diaria de al menos 600 camiones con suministros. Ante este escenario, el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, anunció que su Gobierno podría autorizar la apertura del cruce en este domingo.

En paralelo, la Casa Blanca intenta contener las tensiones. La portavoz presidencial Karoline Leavitt reconoció que la recuperación de los cuerpos “requerirá tiempo y equipos especiales”, y pidió paciencia a las partes. “La Administración está plenamente comprometida en ver cumplido el acuerdo. No será inmediato, pero se logrará”, afirmó. Sus palabras buscan evitar que el conflicto diplomático escale justo cuando Trump aspira a consolidar el éxito político del alto el fuego como parte de su estrategia de estabilización regional.

La situación sobre el terreno, sin embargo, dista de estabilizarse. Las fuerzas de seguridad de Hamás, debilitadas por la ofensiva israelí, han perdido el control sobre sectores clave de Gaza y buscan recuperarlo. En su lugar, grupos armados rivales y clanes familiares han ocupado el vacío de poder, y algunos de ellos han sido acusados de robar y revender ayuda humanitaria.

Este caos interno, sumado a unos esporádicos ataques israelíes de las últimas semanas, complica la gestión del acuerdo y alimenta el riesgo de un colapso del frágil alto el fuego.

El endurecimiento del tono de Trump responde también a la necesidad de mostrar firmeza en medio de un contexto político complejo. Washington ha impulsado un acuerdo que, pese a haber detenido temporalmente los combates, enfrenta una creciente presión para poder sostenerse. 

Por su parte, Netanyahu ha aprovechado las tensiones para reforzar su narrativa de desconfianza hacia Hamás y sostener que el alto el fuego “no significa el fin de la lucha”. Su gobierno mantiene la presión militar y política sobre la Franja, en un delicado equilibrio entre responder a los sectores ultraconservadores de su coalición y evitar romper con Washington. @mundiario

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