La pugna por el control del Congreso de EE UU, eclipsada por las elecciones presidenciales

En estos comicios se decidirán algunos de los puestos del Senado, una instancia del Congreso que está compuesta por 100 miembros y que ahora posee una ligera mayoría de demócratas e independientes.
Capitolio de Estados Unidos/ RR SS
Capitolio de Estados Unidos/ RR SS

A tan solo días de las elecciones, la pugna por el Congreso de Estados Unidos se presenta tan reñida como la contienda presidencial entre Kamala Harris y Donald Trump. La batalla por los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 34 de los 100 en el Senado refleja la intensidad de una campaña que ha inundado los medios de comunicación, especialmente en estados clave, donde los anuncios políticos dominan los espacios publicitarios. En juego está el control del Congreso, con los republicanos manteniendo la Cámara de Representantes y los demócratas aferrados a una mínima mayoría en el Senado.

En la Cámara baja, se disputan 22 contiendas altamente competitivas: 10 actualmente en manos demócratas y 12 en control de los republicanos. California, el estado más poblado, se ha convertido en un campo de batalla decisivo, donde cinco representantes republicanos intentan asegurar su reelección en un entorno en el que algunas encuestas los colocan hasta cinco puntos por detrás de sus competidores demócratas. Pete Aguilar, líder del caucus demócrata en la Cámara Baja, ha intensificado su presencia en estos distritos, participando en nueve mitines para movilizar el voto a favor de los candidatos de su partido.

Según The Cook Political Report, que realiza pronósticos electorales, las posibilidades de los demócratas han mejorado en varios distritos clave, incluyendo dos en Nueva York y uno en Nebraska, donde podrían ganar escaños que actualmente pertenecen a los republicanos. Por otro lado, algunos legisladores demócratas en estados como Oregón, Minnesota y Nuevo Hampshire han fortalecido su posición para mantener sus asientos en Washington.

El gasto en esta campaña es notablemente alto. Open Secrets, organización que monitorea la financiación de las campañas políticas, estima que los candidatos a la Cámara de Representantes han desembolsado alrededor de 1.000 millones de dólares, mientras que la lucha por el Senado ha generado un gasto estimado de 2.500 millones de dólares. De mantenerse esta tendencia, las elecciones de 2024 podrían convertirse en las más caras en la historia de Estados Unidos, con un gasto cercano a los 10.000 millones de dólares en las 469 contiendas en juego.

La pugna por el Senado es especialmente feroz en estados como Ohio, Pensilvania, Montana, Texas y Míchigan. Aquí, los republicanos aspiran a arrebatar el control a los demócratas, quienes defienden escaños en 23 estados, mientras que sus rivales republicanos solo lo hacen en 11. La retirada del senador demócrata Joe Manchin en Virginia Occidental abre la puerta para que los republicanos ganen su asiento, lo que podría dejar el Senado en un empate técnico de 50-50.

Una de las contiendas más destacadas es la de Montana, donde el senador demócrata John Tester busca reelegirse en un estado que tradicionalmente favorece a los republicanos, con Trump proyectado a liderar sobre Harris en las presidenciales por un amplio margen. Su oponente, el empresario y antiguo SEAL de la Marina Tim Sheehy, cuenta con el apoyo republicano en una campaña que ha acumulado más de 260 millones de dólares en gastos, una cifra sorprendente para un estado con poco más de un millón de habitantes.

En Ohio, el senador demócrata Sherrod Brown enfrenta un desafío formidable del empresario Bernie Moreno, quien aspira a convertirse en el primer latino en representar al estado en el Senado. Con una inversión conjunta de más de 405 millones de dólares, esta carrera ha captado gran atención, a pesar de que Ohio no es uno de los estados considerados decisivos en la contienda presidencial.

El estado de Texas también es escenario de una reñida competencia en la que el senador ultraconservador Ted Cruz intenta retener su asiento frente al demócrata Colin Allred, un exjugador de fútbol americano convertido en abogado de derechos civiles. La campaña de Allred ha cobrado fuerza, impulsada por el apoyo de Kamala Harris, quien visitó Texas en un evento con la cantante Beyoncé, a solo días de las elecciones. Esta es la segunda vez en que los demócratas intentan desafiar el mandato de Cruz, quien en 2018 ganó por un estrecho margen de 2%.

El desenlace de estas elecciones será decisivo para la política estadounidense, no solo en el ámbito legislativo, sino también en el contexto de la competencia entre Harris y Trump. Los resultados en el Congreso podrían influir directamente en la capacidad del próximo presidente para llevar adelante su agenda, con la posibilidad de que los demócratas obtengan un control completo o que los republicanos fortalezcan su influencia en el Capitolio. @mundiario

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