Colombia define sus liderazgos: las consultas que despejan el panorama hacia la Presidencia
Colombia vive este 8 de marzo una jornada electoral que va más allá de la renovación del Congreso. Paralelamente a la elección de Senado y Cámara de Representantes, el país celebra tres consultas interpartidistas que permitirán a diferentes bloques políticos escoger a sus candidatos presidenciales o medir su fuerza de cara a la primera vuelta de mayo.
Estas consultas funcionan, en la práctica, como una suerte de primarias abiertas. Los ciudadanos pueden solicitar el tarjetón de la consulta del bloque político que prefieran y votar por uno de sus aspirantes. El candidato que obtenga más votos se convierte en el representante de ese sector político para la elección presidencial.
Aunque no todos los aspirantes participan en este mecanismo, los resultados de estas consultas tienen un impacto directo en la campaña nacional. En muchos sentidos, se trata de una especie de primera vuelta adelantada que revela el capital político real de cada corriente ideológica y ajusta el tablero electoral antes de que comience formalmente la disputa por la Presidencia.
El sistema político colombiano permite que partidos o coaliciones realicen consultas para seleccionar a su candidato único. Estas votaciones pueden celebrarse el mismo día de las elecciones legislativas, lo que facilita la participación ciudadana y reduce costes logísticos.
En la práctica, las consultas sirven para resolver disputas internas entre aspirantes que comparten una misma base política. En lugar de llegar fragmentados a la elección presidencial, los bloques pueden definir un liderazgo común respaldado por votos.
Sin embargo, las consultas también cumplen otra función estratégica: medir la capacidad de movilización de cada sector político. La cantidad de votos obtenidos no solo define un candidato, sino que también envía señales sobre el tamaño del electorado que respalda a cada proyecto político.
Por ello, aunque el mecanismo es relativamente técnico, sus efectos suelen repercutir en toda la campaña presidencial.
Tres bloques políticos en competencia
En las consultas de este año participan principalmente tres bloques: uno de centroderecha, otro de centro y uno asociado a sectores de izquierda que compiten por el liderazgo dentro de su propio espacio político.
En el bloque de derecha y centroderecha, la llamada Gran Consulta por Colombia reúne a varios aspirantes que buscan representar ese espectro ideológico en las presidenciales. Entre ellos destaca la senadora Paloma Valencia, figura cercana al expresidente Álvaro Uribe y una de las candidatas con mayor visibilidad dentro del uribismo.
Su desafío consiste en lograr una votación suficientemente amplia que le permita proyectarse como una alternativa competitiva frente a otros aspirantes conservadores que decidieron no participar en la consulta y competir directamente en la primera vuelta.
Entre esos candidatos externos se encuentra el abogado de ultraderecha Abelardo de la Espriella, quien aparece bien posicionado en las encuestas sin someterse a una primaria. Esta decisión estratégica podría beneficiarlo si logra conservar su apoyo electoral, pero también implica el riesgo de que un ganador fuerte en la consulta de la derecha surja con impulso suficiente para disputarle ese espacio político.
En el campo progresista el escenario presenta una particularidad. El senador Iván Cepeda, cercano al proyecto político del presidente Gustavo Petro y uno de los favoritos en las encuestas presidenciales, no participa en estas consultas porque fue elegido previamente como candidato del Pacto Histórico en un proceso interno celebrado meses atrás.
Aun así, varios aspirantes de izquierda decidieron competir en la consulta denominada Frente por la Vida. Entre ellos destacan figuras con trayectoria dentro del petrismo, como el exalcalde de Medellín Daniel Quintero y el exsenador Roy Barreras.
Para estos candidatos, la meta no consiste únicamente en ganar la consulta, sino en hacerlo con una votación suficientemente alta que les permita disputar el liderazgo del espacio progresista en la campaña presidencial. En ese escenario, el resultado podría abrir tensiones dentro de la izquierda si el ganador de la consulta logra un respaldo electoral comparable al de Cepeda.
En el suroccidente de Barranquilla, concretamente en el colegio Jorge Nicolás Abello, el cual es uno de los puestos de votación más grandes de la ciudad, desde las cinco de la mañana varias personas madrugaron para hacer fila y ejercer su derecho al voto.
— Noticias Caracol (@NoticiasCaracol) March 8, 2026
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Un termómetro de la carrera presidencial
El tercer bloque en competencia corresponde al centro político, un espacio que ha perdido protagonismo en los últimos años en medio de una creciente polarización.
En la consulta de este sector, la exalcaldesa de Bogotá Claudia López aparece como la figura más visible y parte como favorita. Su objetivo no es solo ganar la consulta, sino alcanzar una votación significativa que le permita reclamar el liderazgo del centro y posicionarse como una alternativa frente a los polos ideológicos que dominan la campaña.
Más allá de los nombres propios, las consultas cumplen una función central dentro del calendario electoral colombiano. Sus resultados ofrecen una primera medición concreta de las fuerzas políticas antes de la elección presidencial.
El número de votos obtenidos por cada bloque permitirá observar qué sectores logran movilizar más electores y cuáles enfrentan mayores dificultades para consolidar apoyo. En un sistema político donde las alianzas suelen redefinirse rápidamente, estos datos pueden alterar las estrategias de campaña en cuestión de días.
La historia reciente ofrece ejemplos de cómo una consulta puede cambiar el rumbo de una elección. En 2018, el expresidente Iván Duque aparecía en posiciones relativamente bajas en las encuestas antes de ganar la consulta de la derecha. Ese triunfo le permitió consolidarse rápidamente como candidato fuerte y terminaría siendo elegido presidente apenas unos meses después.
Las consultas interpartidistas del 8 de marzo no decidirán quién será el próximo presidente de Colombia, pero sí pueden transformar el escenario electoral. Al reducir el número de aspirantes y evidenciar el respaldo real de cada bloque, estas primarias abiertas contribuyen a ordenar la competencia política antes de la primera vuelta. @mundiario


