Colombia adelanta la batalla presidencial: derechas e izquierdas activan primarias paralelas
Oficialismo y oposición dirimirán sus liderazgos en consultas simultáneas el 8 de marzo, un movimiento que anticipa una campaña polarizada, redefine coaliciones y marca el inicio formal de la carrera por la sucesión de Petro.
Colombia vive, de facto, en clave electoral. Aunque la primera vuelta presidencial se celebrará en mayo de 2026, los principales bloques políticos han decidido adelantar la contienda con consultas internas que buscan reducir la fragmentación y llegar fortalecidos a la cita definitiva con las urnas. El 8 de marzo, coincidiendo con las elecciones legislativas, se perfila ya como una fecha decisiva para el futuro político del país.
En la derecha, el proceso de convergencia ha dado un paso clave con la incorporación de Paloma Valencia, candidata del uribista Centro Democrático, a La Gran Consulta por Colombia. Su adhesión consolida un amplio bloque opositor que agrupa a dirigentes de distintas tradiciones —desde el uribismo hasta sectores liberal-conservadores y tecnócratas— bajo la bandera de la unidad y sin vetos, al menos dentro de los márgenes definidos por la propia alianza.
La entrada de Valencia, figura cercana al expresidente Álvaro Uribe, despeja una de las grandes incógnitas del espacio conservador y refuerza el peso electoral de la consulta. El Centro Democrático aporta estructura, militancia y un electorado fiel, elementos decisivos para una primaria que aspira a movilizar millones de votantes. Al mismo tiempo, deja prácticamente descartada una convergencia con figuras más radicales que, pese a liderar algunos sondeos, han quedado fuera del pacto por considerarse incompatibles con su estrategia de unidad.
Esta consulta de derechas, que inicialmente se presentó como una plataforma moderada, ha ido desplazándose hacia posiciones más claramente opositoras al Gobierno de Gustavo Petro, impulsada por el clima de antipetrismo, las preocupaciones por la seguridad y el desgaste del Ejecutivo en temas de corrupción y gobernabilidad, protagonizada por sus recurrentes choques con el Congreso. En ausencia de una alternativa fuerte de centro —con el exalcalde de Medellín Sergio Fajardo y la exalcaldesa de Bogotá Claudia López fuera del juego de las consultas—, la derecha parece decidida a ocupar ese espacio y ampliar su base electoral desde una plataforma común.
El Pacto Amplio, la consulta de la izquierda
En paralelo, la izquierda y los sectores progresistas también han activado su propia maquinaria. Bajo el nombre de Pacto Amplio, una coalición que combina al Pacto Histórico con fuerzas de centroizquierda, liberalismo socialdemócrata e izquierda radical, varios aspirantes competirán en una consulta para definir un único candidato presidencial. El objetivo es evitar la dispersión y construir una candidatura capaz de defender el proyecto de cambio iniciado en 2022 y, al mismo tiempo, seducir a votantes más moderados.
El senador Iván Cepeda parte como el referente más sólido del espacio progresista tras su victoria en una consulta previa del Pacto Histórico, aunque su eventual participación está rodeada de dudas jurídicas debido a las pegas del Consejo Nacional Electoral (CNE) sobre el proceso de evolución de la coalición en un partido unitario. Frente a él, el exsenador Roy Barreras se perfila como el principal competidor, con un discurso orientado a la construcción de mayorías y a la necesidad de ganar en segunda vuelta. El exgobernador de Nariño Camilo Romero completa, por ahora, el trío de aspirantes confirmados, mientras otros nombres mantienen la puerta abierta a una eventual adhesión.
La consulta del Pacto Amplio refleja tanto la fortaleza como las tensiones de la izquierda colombiana. Por un lado, evidencia la capacidad de organización del bloque que respalda al Gobierno; por otro, pone de relieve las dificultades para integrar a sectores alternativos y resolver los dilemas legales que pesan sobre algunos aspirantes. A ello se suma la aparición de una izquierda no alineada con el petrismo, que ya ha anunciado su propia ruta electoral, fragmentando aún más el escenario.
Más allá de los nombres, el doble movimiento hacia primarias simultáneas revela un cambio de fase en la política colombiana. Las consultas ya no son solo un mecanismo de selección interna, sino una primera vuelta anticipada que permitirá medir fuerzas, movilizar bases y fijar el tono del debate nacional. La coincidencia de ambas primarias el mismo día promete un alto nivel de participación y un clima de confrontación política temprana.
Con este arranque, Colombia entra oficialmente en modo electoral. Derechas e izquierdas calientan motores, afinan discursos y buscan legitimidad en las urnas mucho antes de la elección presidencial. El resultado de estas consultas no solo definirá candidatos, sino que marcará el equilibrio de poder y las posibilidades reales de construir mayorías en un país cada vez más polarizado. @mundiario





