Chega amenaza los feudos del Partido Socialista: ¿el fin del bipartidismo en Portugal?

Las elecciones legislativas dejan un auténtico terremoto político con la dimisión de Pedro Nuno Santos como líder de los socialistas mientras la ultraderecha de André Ventura proclama el fin del bipartidismo.

Pedro Nuno Santos, líder del PS de Portugal y André Ventura, líder de Chega. / Mundiario
Pedro Nuno Santos, líder del PS de Portugal y André Ventura, líder de Chega. / Mundiario

Las elecciones legislativas de Portugal de este domingo marcaron un antes y un después en el tablero político del país. No fue solo la victoria ajustada de la coalición conservadora Alianza Democrática (AD) del primer ministro Luís Montenegro lo que sorprendió, sino el ascenso vertiginoso del partido ultraderechista Chega, liderado por André Ventura, que estuvo a punto de arrebatar al Partido Socialista (PS) el segundo lugar. Con tan solo 52.000 votos de diferencia, el sorpasso quedó a las puertas, dejando un mensaje claro: el bipartidismo tradicional ha saltado por los aires.

En tan solo cinco años de existencia, Chega ha conseguido construir una alternativa nacional consolidada, arrebatando votos incluso en los feudos históricos de la izquierda. Esta transformación profunda no solo evidencia el avance del populismo, sino también una crisis estructural del socialismo portugués, que sufre una de sus derrotas más duras desde el fin de la dictadura en 1974.

El PS cosechó apenas el 23,38 % de los votos, perdiendo más de 400.000 apoyos respecto a las anteriores legislativas y cayendo de 78 a 58 escaños. Su líder, Pedro Nuno Santos, anunció su dimisión inmediata tras una noche de descalabro político. El revés sufrido solo tiene parangón con el hundimiento de 1987, en una muestra más de que el electorado portugués ya no ve al socialismo como la única vía de gobierno.

El drama socialista se acentuó al comprobar que, durante buena parte del recuento, Chega iba por delante. Finalmente, Ventura se quedó con el 22,56 % de los votos y subió de 50 a 58 diputados, un resultado que permite a la ultraderecha reclamar no solo protagonismo parlamentario, sino legitimidad como fuerza de gobierno. “Chega ha matado el bipartidismo. El sistema ya está temblando”, proclamó su líder con euforia.

¿El fin del bipartidismo?

“Asumo mis responsabilidades como líder del partido, como siempre hice en el pasado, siempre pensé que debería asumir responsabilidades, por eso voy a pedir elecciones internas con la Comisión Nacional”, afirmó Santos en su valoración de resultados, en la que agregó que está previsto que esa reunión tenga lugar el sábado para convocar las primarias socialistas, y que no concurrirá en ellas.

Santos, visiblemente afectado, informó de que ya había llamado a Montenegro para felicitarlo y admitió que “son tiempos duros y difíciles para la izquierda, duros y difíciles para el Partido Socialista”. “Nosotros no provocamos estas elecciones, pero queríamos ganarlas, hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance, hicimos una buena campaña, pero no conseguimos ganar estas elecciones, el pueblo portugués habló con claridad y nosotros, como a lo largo de nuestra historia, lo respetamos”, afirmó el líder socialista.

Hoy podemos declarar oficialmente ante todo el país y con seguridad que acabó el bipartidismo”, proclamó Ventura desde el hotel que funcionó como búnker electoral para este domingo. También ha reivindicado sus resultados ante sus seguidores, cuando todavía quedan en liza cuatro escaños por adjudicar para la Asamblea Nacional, que representarán a más de un millón de portugueses en el exterior (dos en Europa y dos en el resto del mundo), y podrían romper el empate técnico entre Chega y el PS, cuando ambos tienen 58 diputados.

Hemos hecho lo que ningún partido había hecho en Portugal ni en los años 70, ni los 80, ni los 90”, ha apuntado el líder ultraderechista, que criticó a los sondeos que predijeron un posible retroceso de votos para su formación, a la que defendió como la que “más ha crecido” en estas elecciones, pero también la “que más ha resistido” ante las élites. También sacó pecho de haber recibido felicitaciones de “prácticamente” todos los líderes de derecha de Europa, que están "increíblemente" honrados con “un resultado que ha acabado con un sistema que no servía a nadie”.

Feudos históricos de la izquierda, ahora bajo la bandera de Chega

Si algo simboliza el cambio radical que vive Portugal es el mapa electoral. El sur del país, donde el PS se había mantenido sólido incluso durante sus peores años, ha virado claramente hacia la ultraderecha. El caso más paradigmático es el de Beja, un distrito que fue durante décadas un bastión del comunismo y que hoy ha otorgado la victoria a Chega. Lo mismo ocurre en Setúbal, Portalegre y, una vez más, en el Algarve, donde la formación populista ya se impuso en 2024.

Este trasvase de votos entre la izquierda tradicional y la extrema derecha rompe con los análisis clásicos de la política portuguesa. Muestra una ciudadanía desencantada con el sistema, que ya no encuentra respuestas en el discurso progresista y opta por una alternativa disruptiva, frontal y punitiva. El éxito de Chega es, en gran medida, el fracaso de los partidos tradicionales a la hora de adaptarse a las preocupaciones actuales de la población: inseguridad, corrupción, pérdida de poder adquisitivo y desafección institucional.

El hundimiento de la izquierda en su conjunto

La descomposición del bloque progresista no se limita al PS. La suma de todas las fuerzas de izquierda representa apenas el 34% del voto total, el porcentaje más bajo desde el regreso de la democracia. El Bloco de Esquerda casi desaparece del Parlamento, el Partido Comunista sobrevive con solo tres escaños, y solo Livre logra una ligera mejora, situándose como quinta fuerza con seis diputados.

En este contexto, la izquierda portuguesa se enfrenta a su peor pesadilla: la irrelevancia. A excepción de Livre, que aspira a convertirse en la referencia verde y progresista del nuevo ciclo, el resto de fuerzas observa con impotencia cómo sus banderas históricas han dejado de seducir a las mayorías. El centroderecha de la Iniciativa Liberal (IL), ha mejorado como cuarta fuerza política, nueve escaños y   el 5,4 % de votos, aunque se queda lejos de la mayoría que necesita la coalición de Montenegro para gobernar y ligeramente por debajo de lo que preveían las encuestas.

Santos: de esperanza socialista a símbolo del declive

La figura de Santos encarna a la perfección el ocaso de un proyecto político. Carismático, ambicioso y polémico, su trayectoria parecía estar destinada a culminar en una jefatura de Gobierno sólida. Sin embargo, su estilo directo y combativo, que en otros tiempos lo convirtió en un enfant terrible con aura de renovador, hoy parece más un lastre que un activo. A ello se suman los escándalos que marcaron su paso por el Gobierno, como el caso TAP, y su falta de sintonía con una ciudadanía cada vez más pragmática y menos ideológica.

Pese a sus intentos por presentarse como el garante de la estabilidad y el diálogo, Santos no logró detener la hemorragia electoral. Su dimisión abre una etapa incierta para el socialismo portugués, que deberá redefinir su rumbo y, probablemente, iniciar una profunda renovación ideológica y de liderazgo si quiere recuperar la centralidad política. @mundiario

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