Canadá y EE UU: Trump suaviza el tono con Carney tras el fin de su “relación histórica”

En medio de la campaña electoral canadiense, las relaciones entre los dos países norteamericanos han entrado en una fase de incertidumbre por el inicio de la guerra comercial por parte de Washington.

Donald Trump, presidente de EE UU y Mark Carney, primer ministro de Canadá. / Mundiario
Donald Trump, presidente de EE UU y Mark Carney, primer ministro de Canadá. / Mundiario

La escalada de tensiones comerciales entre Canadá y EE UU ha llevado al primer ministro canadiense, Mark Carney, a declarar el fin de la “relación histórica” con su vecino del sur. Este conflicto surge tras la decisión de la administración de Donald Trump de imponer un arancel del 25 % a las importaciones de automóviles canadienses, una medida que Carney ha calificado como un “ataque directo” y una violación de los acuerdos comerciales vigentes.

A pesar de este choque diplomático, Carney y Trump sostuvieron una conversación telefónica el viernes, en un intento de rebajar la tensión y evitar que el conflicto se intensifique aún más. Sin embargo, el magnate republicano no mostró signos de moderar su postura, limitándose a anunciar que se reunirá con Carney después de las elecciones generales canadienses del 28 de abril. “Fue una llamada extremadamente productiva”, afirmó Trump en su plataforma Truth Social, sin ofrecer detalles sobre posibles avances.

La postura desafiante de Carney también responde a la presión interna en Canadá, donde la guerra comercial con EE UU se ha convertido en un tema central de la campaña electoral. Su principal opositor, el conservador Pierre Poilievre, ha presentado una propuesta titulada “Canadá Primero”, inspirada en el “America First” de Trump, que aboga por una mayor independencia económica del vecino del sur. Poilievre ha advertido sobre el riesgo de que Canadá se convierta en un “Estado satélite” de EE UU y ha instado a adoptar medidas más agresivas en defensa de los intereses nacionales.

El impacto económico de los aranceles de Trump es significativo: el sector automovilístico canadiense exportó en 2024 vehículos y componentes por un valor cercano a los 50.000 millones de dólares canadienses. La industria, altamente integrada con la de EE UU, enfrenta un escenario incierto que podría afectar miles de empleos. En respuesta, Carney ha anunciado la implementación de represalias comerciales, incluyendo la posibilidad de imponer aranceles equivalentes a productos estadounidenses.

EE UU rebaja la tensión con Canadá

El silencio de la administración estadounidense sobre la crisis es notorio. Durante su comparecencia del jueves, el secretario de Estado, Marco Rubio, evitó cualquier mención a Canadá, a pesar de abordar asuntos de interés global como Sudán, Irán, Turquía y Rusia. Esta falta de respuesta sugiere que EE. UU. no percibe la situación como prioritaria o, por el contrario, está apostando por un pulso político a la espera de los resultados electorales en Canadá.

Mientras tanto, la postura de Carney ha generado una ola de apoyo en redes sociales y medios internacionales. Su firmeza frente a Trump ha sido destacada por analistas y figuras políticas, quienes lo presentan como el líder que Canadá necesita en un momento de redefinición de su soberanía económica.

El gobernador de Ontario, Doug Ford, también ha respaldado a Carney y su estrategia de represalias. Ford, quien previamente anunció un incremento del 25 % en el precio de la electricidad exportada a EE UU como medida de presión, ha instado a adoptar una postura más agresiva. “Tenemos sobre la mesa 65.000 millones de dólares en aranceles con los que podemos contraatacar”, afirmó.

Con las elecciones a la vuelta de la esquina, la crisis con EE UU se perfila como un tema clave en el futuro de Canadá. La decisión de los votantes no solo definirá la orientación económica del país, sino también su lugar en el escenario internacional frente a una administración estadounidense cada vez más proteccionista. @mundiario

Comentarios