Elecciones en Kosovo: un punto de inflexión en su relación con Serbia y camino a la UE
Los comicios, que se desarrollaron bajo la mirada internacional, son una prueba crucial para el primer ministro Albin Kurti para avanzar en la estabilidad interna del país.
Desde temprano este domingo, las urnas en Kosovo se abrieron para dar inicio a las elecciones parlamentarias, un evento decisivo que ocurre en un contexto de crisis económica y renovadas tensiones entre la población albanesa y la minoría serbia. Los comicios también pondrán a prueba la gestión del actual primer ministro, Albin Kurti, y podrían redefinir el panorama político de la joven república balcánica.
Por primera vez desde que Kosovo proclamó su independencia de Serbia en 2008, el Parlamento ha completado un mandato de cuatro años. En esta novena votación parlamentaria desde el fin de la guerra de 1999, los ciudadanos deberán elegir a 120 legisladores entre 26 partidos y un candidato independiente.
El partido de izquierda Vetëvendosje! (Movimiento por la Autodeterminación), liderado por Kurti, parte como favorito, aunque no se espera que logre la mayoría necesaria para gobernar en solitario. Esto abre la posibilidad de alianzas con otras formaciones políticas.
Entre los principales contendientes destacan el Partido Democrático de Kosovo (PDK), cuyos antiguos líderes del Ejército de Liberación de Kosovo enfrentan acusaciones de crímenes de guerra en el Tribunal de La Haya, y la Liga Democrática de Kosovo (LDK), el partido más antiguo del país, que ha perdido popularidad desde la muerte de su fundador Ibrahim Rugova en 2006.
Durante la campaña, las formaciones políticas han prometido mejorar los salarios, las pensiones, la educación y los servicios de salud. Sin embargo, los candidatos no han detallado cómo financiarán estas iniciativas ni han presentado planes claros para atraer inversión extranjera.
Con cerca de dos millones de votantes registrados, la jornada electoral se inició a las siete de la mañana y concluyó a las siete de la tarde. Según ha comunicado la Comisión Electoral Central (KQZ), el proceso se desarrolló mayormente sin contratiempos en gran parte del territorio, aunque se registraron algunos incidentes aislados. En particular, en el norte del país, donde reside una mayoría serbia, se detuvo a cinco personas en dos incidentes distintos por intentar influir en la decisión de los votantes.
Kosovo, con una población de 1.6 millones de habitantes, sigue siendo uno de los países más pobres de Europa, con un PIB per cápita inferior a 6.000 euros. Además, enfrenta dificultades adicionales debido a la suspensión de financiamiento por parte de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), que ha sido clave para su crecimiento.
El papel de las negociaciones con Serbia
Una de las decisiones más críticas que surgirá de estas elecciones es quién liderará las estancadas conversaciones de normalización con Serbia, facilitadas por la Unión Europea.
Desde su llegada al poder, Kurti ha tenido tensiones con las potencias occidentales por medidas unilaterales, como la prohibición del uso del dinar serbio. Washington y Bruselas han instado al gobierno de Pristina a evitar acciones que puedan reavivar el conflicto interétnico.
Además, Kurti ha implementado una política que finalizó el uso de matrículas y documentos de identidad serbios en Kosovo, lo que provocó una escalada de tensiones con Serbia y críticas de la comunidad internacional. También ha enfatizado que Serbia es un aliado de Rusia, lo que busca posicionar a Kosovo como un socio de Occidente, alineándose con la OTAN y la UE, y presentando a su país como un bastión contra la influencia rusa en la región.
Por su parte, la Unión Europea ha suspendido la financiación de varios proyectos hasta que Kosovo dé pasos concretos para reducir las tensiones en el norte, donde vive la mayoría de la minoría serbia. Además, se espera que el nuevo gobierno avance en la creación de una Asociación de Municipios de Mayoría Serbia, compromiso alcanzado en acuerdos anteriores.
"La UE espera que el próximo gobierno de Kosovo participe de manera constructiva en el diálogo de normalización con Serbia, algo fundamental para la integración de ambos países en el bloque", declaró un portavoz de la Comisión Europea.
Ante las crecientes tensiones, la fuerza de estabilización KFOR, liderada por la OTAN, ha incrementado su presencia en Kosovo para garantizar la seguridad durante el proceso electoral.
Más de 100 observadores de la Unión Europea, 18 del Consejo de Europa y decenas de representantes de otras organizaciones internacionales supervisan el desarrollo de las votaciones.
Con la presión de la Unión Europea y Estados Unidos, el próximo gobierno tendrá el desafío de equilibrar las demandas locales con la necesidad de estabilidad y cooperación regional. @mundiario


