Trump defiende a Witkoff de las filtraciones: ¿negociación astuta o capitulación ante Putin?

Steve Witkoff y Vladímir Putin. / RR SS.
La grabación de una conversación entre el enviado de Trump y un asesor de Putin muestra cómo el estadounidense aconsejó al Kremlin sobre cómo halagar al republicano para ganar ventaja en las negociaciones sobre Ucrania.

Steve Witkoff, empresario inmobiliario y figura sin experiencia diplomática hasta su nombramiento, fue designado enviado especial de la Casa Blanca para negociar con Rusia. Durante meses ha sido el interlocutor privilegiado de Moscú en el intento estadounidense de alcanzar un acuerdo de paz en Ucrania.

Según las revelaciones, Bloomberg difundió la transcripción de una conversación telefónica mantenida el 14 de octubre entre Witkoff y Yuri Ushakov, principal asesor de política exterior de Vladímir Putin. La charla deja ver la comodidad del enviado estadounidense con los planteamientos rusos y su visión táctica de la comunicación con Trump.

El fragmento más llamativo de la grabación no es el intercambio técnico sobre propuestas de paz, sino el consejo explícito de Witkoff a su interlocutor ruso sobre cómo ganar el favor del presidente estadounidense. El enviado sugiere a Ushakov que Putin elogie la figura de Trump como pacificador global, destacando su papel en el alto el fuego de Gaza. Según la transcripción, Witkoff afirma: “A partir de ahí, va a ser una gran llamada”, aludiendo al potencial impacto del halago en la predisposición del mandatario para sus intereses.

El emisario también insiste en la necesidad de que ese gesto ocurra antes de la visita de Volodímir Zelenski a la Casa Blanca, prevista para el 17 de octubre, en la cual el presidente ucraniano intentaría obtener misiles de largo alcance Tomahawk. La recomendación estratégica es explícita: adelantarse para desplazar el foco político, reforzar el contacto con Moscú y condicionar el contexto de la petición ucraniana.

Las repercusiones inmediatas: un giro en la agenda diplomática

Los hechos posteriores sugieren que Moscú siguió el consejo. Putin se comunicó con Trump antes de la llegada de Zelenski, y tras esa llamada el presidente estadounidense negó la solicitud ucraniana de los misiles, pese a haberse mostrado abierto días antes. También anunció una cumbre en Budapest con el líder ruso —que nunca llegó a concretarse tras los nuevos bombardeos rusos—, confirmando que el gesto ruso surtió efecto en la agenda presidencial.

En una reunión posterior, Ushakov relató que Putin había elogiado expresamente a Trump por su papel en la paz en Oriente Próximo y le advirtió que enviar armas ofensivas a Kiev supondría una escalada de la guerra y un deterioro de las relaciones bilaterales. Esta secuencia reveló cómo los mensajes formulados en la conversación filtrada fueron utilizados en la práctica diplomática.

El audio no solo trata sobre tácticas simbólicas. Witkoff menciona elementos que luego aparecerían en el llamado plan de 28 puntos, el borrador de paz filtrado la semana anterior y considerado muy favorable a Moscú. En la grabación, el enviado afirma conocer qué concesiones serían necesarias: entrega territorial en Donetsk y posibles intercambios en otras zonas, reducción drástica del ejército ucraniano y la renuncia permanente a la OTAN.

La frase clave resume el enfoque: “Entre tú y yo, ya sé lo que va a hacer falta para cerrar un acuerdo de paz”. El lenguaje es instrumental: evitar presentar estas condiciones como una capitulación, sino como una “oportunidad esperanzadora”, para suavizar su recepción tanto en Washington como en Kiev. Ushakov responde con aceptación explícita: el Kremlin podría elogiar a Trump y negociar bajo esos parámetros.

La defensa de Trump: de “intermediario” a negociador pragmático

Preguntado por la filtración, Donald Trump defendió a Witkoff con firmeza, calificando el contenido como parte normal de una negociación. “Eso es lo que hace un intermediario. Eso es lo que hace un hacedor de acuerdos”, declaró. El presidente insistió en que su emisario ha actuado en el marco de los esfuerzos diplomáticos para finalizar la guerra y sugirió que el ruido mediático distorsiona la realidad del proceso.

La Casa Blanca respaldó esa postura. Su director de comunicación afirmó que la conversación —o lo que se describe como tal— refleja el comportamiento típico de un negociador exitoso. Este discurso coloca la filtración en la categoría de ruido táctico y evita confrontar las implicaciones políticas de la conversación: la aceptación del marco narrativo ruso como punto de partida.

En Moscú, la filtración generó indignación. Yuri Ushakov declaró que las conversaciones eran confidenciales y que su divulgación constituye “un intento de sabotear las negociaciones”. Rusia calificó la publicación de la grabación como una intrusión destinada a dañar los esfuerzos diplomáticos y, en términos más amplios, como un ejemplo de “guerra híbrida mediática” por parte de algunos países europeos.

Otros altos funcionarios rusos reforzaron el mensaje. El vicecanciller Serguéi Ryabkov afirmó que ciertos medios están siendo utilizados como “herramientas para socavar las relaciones entre Moscú y Washington”. Ushakov, en declaraciones posteriores, sugirió incluso que algunas filtraciones podrían ser falsas o manipuladas, sin confirmar el contenido, pero insistiendo en la gravedad del acto: violar el secreto diplomático.

Europa y Kiev: tensión contenida, avances inciertos

Mientras tanto, Kiev sostiene que aún aspira a cerrar un acuerdo con Washington e incluso contempla un encuentro entre Trump y Zelenski. Pero el presidente estadounidense frenó esa opción: afirmará que solo se reuniría con ambos líderes cuando el pacto esté prácticamente concluido. La posición europea oscila entre cautela y alarma: la filtración alimenta la percepción de que el plan inicial de Washington se inclinaba demasiado hacia las exigencias rusas.

El Kremlin, por su parte, mantiene su postura: es “prematuro” afirmar que existe una proximidad real a un acuerdo. La impresión es que Moscú no confía en que las filtraciones ayuden a un compromiso favorable; al contrario, exacerban tensiones y dificultan cualquier concesión visible.

El episodio confirma que los contactos entre Washington y Moscú en la era Trump no se articulan tanto alrededor de estructuras institucionales sino de relaciones personales. Witkoff —sin bagaje diplomático previo— actúa como mediador informal, operando a través del ego presidencial y la narrativa pública. Putin, consciente del factor emocional, parece receptivo a la estrategia basada en elogios, no solo en las “realidades sobre el terreno”. @mundiario