Trump desclasifica archivos de Luther King como muestra de transparencia ante la crisis Epstein

A pesar de la oposición de la familia, la Casa Blanca libera más de 240.000 páginas sobre el asesinato del activista por los derechos civiles, en medio de la exigencia popular para que se hagan públicos los documentos de Epstein.
Monumento a Martin Luther King en Washington, EE UU. / Mark Stebnicki - Pexels
Monumento a Martin Luther King en Washington, EE UU. / Mark Stebnicki - Pexels

En una decisión que marca un nuevo capítulo en el escrutinio histórico de los asesinatos políticos en Estados Unidos, la Administración del presidente Donald Trump ha ordenado la publicación de más de 240.000 páginas de documentos relacionados con el asesinato del activista Martin Luther King Jr., ocurrido en abril de 1968. Esta medida forma parte de un proceso más amplio de desclasificación que incluye también los archivos sobre las muertes de John F. Kennedy y Robert F. Kennedy, y responde a un compromiso político asumido por Trump desde su campaña electoral para su segundo mandato.

La Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI, por sus siglas en inglés) anunció que estos documentos, que durante décadas “habían permanecido archivados sin digitalizar”, han sido puestos a disposición pública por primera vez en una sola colección digital, con mínimas redacciones. Se trata, según el organismo, de informes del FBI sobre líneas de investigación, memorandos internos del caso, testimonios sobre supuestos complots y expedientes de la CIA relacionados con la búsqueda de James Earl Ray, el hombre que confesó el asesinato, pero que más tarde se retractó.

La directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, declaró que esta revelación histórica responde a la “demanda prolongada del pueblo estadounidense por conocer la magnitud completa de la investigación federal”. No obstante, el contenido y el contexto de esta divulgación han generado reacciones encontradas, especialmente entre los familiares de King.

Los hijos del líder por los derechos civiles, Bernice King y Martin Luther King III (de 62 y 67 años respectivamente), reconocieron en un comunicado que el interés público por los archivos es comprensible, pero pidieron que se abordara su contenido “con empatía, contención y respeto”. Ambos subrayaron que la publicación reaviva un dolor familiar que lleva más de medio siglo sin resolverse del todo. Recordaron, además, que durante los años previos al asesinato, King fue objeto de una intensa y probablemente ilegal vigilancia por parte del FBI bajo la dirección de J. Edgar Hoover, en el marco de la Guerra Fría y con el pretexto de supuestas simpatías comunistas.

Desde la perspectiva de la familia, existe el riesgo de que algunos sectores utilicen estos archivos para distorsionar la figura del activista o alimentar teorías infundadas. En palabras de sus descendientes, cualquier uso de los documentos que provienen de la vigilancia del FBI puede contribuir, aunque sea de forma involuntaria, a una campaña de descrédito iniciada en vida del propio King.

Además de cumplir con la intención de su orden ejecutiva de enero, la última publicación sirve como un titular alternativo para Trump, quien intenta apaciguar a sus seguidores enfadados por la gestión de su administración en relación con los registros vinculados a la investigación de tráfico sexual de Jeffrey Epstein. El magnate se suicidó en prisión en 2019, mientras esperaba juicio, durante la primera presidencia de Trump.

Al respecto, Bernice King abordó la publicación de los archivos en un artículo de la revista Vanity Fair, en el que expresaba su pesar por revivir un episodio tan tumultuoso. “Me pregunto por qué tengo que enfrentarme una vez más a algo que fue muy confuso y angustiante para mí cuando tenía cinco años. Honestamente, no estoy preparada para revisar los detalles espeluznantes de esta dolorosa historia. Para mí, no hay un valor real en ello; solo se trata de revivir el trauma”. “Ahora hagan (lo mismo con) los archivos de Epstein”, escrbió más tarde en X.

Por otra parte, no toda la familia expresó rechazo a la desclasificación. Alveda King, sobrina del activista, apoyó la publicación de los archivos y la calificó como “un paso histórico hacia la verdad que el pueblo estadounidense merece”.

Cabe recordar que el caso judicial sobre el asesinato de King nunca ha estado completamente cerrado a nivel social. Aunque James Earl Ray fue condenado tras declararse culpable, más tarde negó su participación directa y solicitó un nuevo juicio, sin éxito. Murió en prisión en 1998. En 1999, una demanda civil interpuesta por la familia King concluyó con un veredicto del jurado que atribuyó el crimen a una conspiración que incluía al empresario Loyd Jowers y a “agencias gubernamentales no identificadas”. La familia considera ese fallo como una validación de su convicción de que Ray fue un chivo expiatorio.

Distintas investigaciones oficiales han ofrecido versiones contrastadas. El Departamento de Justicia ratificó en 1977 y 2000 que Ray fue el autor del asesinato y que actuó solo. En cambio, un comité especial del Congreso en los años 70 concluyó que, probablemente, King fue víctima de una conspiración en la que Ray participó, aunque sin involucrar al Gobierno.

La publicación de estos archivos, por tanto, no cierra el debate, sino que lo amplía. Académicos, periodistas e investigadores ya se preparan para escudriñar miles de páginas en busca de pistas que puedan confirmar, matizar o contradecir las versiones existentes. La dimensión simbólica del crimen —cometido contra un líder que abogaba por la justicia racial, la paz y la igualdad— sigue haciendo del caso una herida abierta en la historia moderna de Estados Unidos.

La administración Trump, que no ha comentado oficialmente la repercusión de esta publicación, enmarca la medida en un gesto de transparencia institucional. Sin embargo, la reacción familiar y el contexto político invitan a observar con cautela el uso que se haga de esta información. En lo inmediato, la liberación de estos documentos podría aportar nuevas miradas, pero también reavivar tensiones que siguen latentes más de cinco décadas después del disparo que acabó con la vida de Martin Luther King Jr. en Memphis.@mundiario

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