El acercamiento europeo a Putin despierta alarma en Bruselas

La influencia de Vladímir Putin crece en el seno de la Unión Europea, donde líderes y partidos populistas muestran afinidad hacia el mandatario ruso.
Robert Fico, primer ministro de Eslovaquia; y Vladímir Putin, preisdente de Rusia. / X.
Robert Fico, primer ministro de Eslovaquia; y Vladímir Putin, preisdente de Rusia. / X.

La presencia del presidente ruso, Vladímir Putin, sigue generando divisiones en Europa. A pesar de las sanciones y el aislamiento impulsados por la Unión Europea (UE) desde el inicio de la guerra en Ucrania, algunos líderes y partidos europeos mantienen un evidente acercamiento al Kremlin. Este fenómeno, cada vez más visible, inquieta a Bruselas, que teme por la unidad de la estrategia comunitaria frente a Moscú.

El primer ministro eslovaco, Robert Fico, ha sido el último en estrechar lazos con Putin durante su reciente visita a Moscú. Este movimiento llega en medio de tensiones con Ucrania por la interrupción del tránsito de gas ruso hacia Eslovaquia, un problema que ha generado desconfianza en la UE. Fico, que previamente defendió que Putin ha sido "demonizado injustamente", se une así a figuras como Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, conocido por su afinidad con el Kremlin y su resistencia a las medidas comunitarias contra Rusia.

Este tipo de gestos cobran mayor relevancia en un contexto marcado por la posible vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca. El expresidente estadounidense ha prometido un enfoque más favorable hacia Rusia, lo que podría provocar un cambio de postura entre algunos Estados miembros de la UE, erosionando la posición común frente a la guerra en Ucrania.

La amenaza populista y ultraderechista

Además de los líderes nacionales, partidos populistas y de extrema derecha en Europa están ganando terreno con posturas prorrusas. En Alemania, Alternativa para Alemania (AfD) ha crecido en popularidad defendiendo la suspensión de la ayuda a Ucrania y criticando a la OTAN. Este partido, junto con otros grupos populistas como el de Sahra Wagenknecht, fomenta un discurso que aboga por el fin de la guerra a costa de concesiones a Rusia.

En Austria, el Partido de la Libertad (FPÖ), que ganó las elecciones en septiembre, ha prometido bloquear sanciones contra Moscú y acabar con la ayuda a Kiev. Este discurso también se refleja en Bulgaria, donde nuevos partidos como Mech y Velichie han adoptado posturas euroescépticas y prorrusas.

La afinidad de algunos partidos europeos con Rusia no es nueva. Putin ha cultivado relaciones con la ultraderecha europea durante años, aprovechando su discurso conservador en temas como los derechos LGTBIQ+, la defensa de la familia tradicional y las políticas restrictivas sobre migración. Estas posiciones han encontrado eco en partidos como Fidesz, liderado por Orbán, y la Liga de Matteo Salvini en Italia.

Además, movimientos de izquierda con una postura anti-OTAN y antiestadounidense también han mostrado simpatía hacia Moscú. En Grecia, miembros del Partido Comunista han votado contra resoluciones de condena a Rusia en el Parlamento Europeo, evidenciando que el apoyo a Putin no se limita a un espectro ideológico específico.

Un desafío para la unidad europea

En la Eurocámara, cada vez más fragmentada, las posturas prorrusas de algunos partidos se hacen evidentes en votaciones clave. Esto preocupa a Bruselas, especialmente de cara a las elecciones europeas de 2025 y otros comicios importantes en Alemania, Polonia y República Checa.

Fuentes diplomáticas advierten que Moscú aprovechará estas elecciones para reforzar su influencia en Europa. Mientras tanto, en Bruselas se mantiene la preocupación de que los movimientos populistas y ultraderechistas puedan socavar el apoyo occidental a Ucrania y dividir al bloque en un momento crítico para la estabilidad global. @mundiario

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