¿Qué une a Quintana y Rajoy?

Mariano Rajoy fue vicepresidente del Gobierno de España antes de ser líder de su partido y, como tal, cand
¿Qué une a Quintana y Rajoy?

Mariano Rajoy fue vicepresidente del Gobierno de España antes de ser líder de su partido y, como tal, candidato a la presidencia en unas condiciones propicias para renovar la mayoría absoluta del PP, lo cual no logró, al ganar por sorpresa el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, en marzo de 2004. Entonces optó por mantenerse al frente del Partido Popular, se presentó de nuevo en marzo de 2008 y volvió a perder, con lo cual aún fueron más las voces que pidieron su dimisión como líder del PP. Él se tomó un tiempo de reflexión con su mujer y optó por seguir en la carrera hacia La Moncloa, y en ello está, a pesar de las múltiples zancadillas que le ponen dentro y fuera de su partido.

Anxo Quintana fue -todavía lo es en funciones- vicepresidente del Gobierno de Galicia, siendo también líder de su partido y, como tal, candidato a la presidencia en unas condiciones favorables para renovar el bipartito, lo cual no consiguió, al ganar por sorpresa el popular Alberto Núñez Feijóo, el pasado 1 de marzo. Entonces decidió mantenerse al frente del BNG, dando por sentado que una vez encauzado su relevo y el de su ejecutiva se irá, sin presentarse de nuevo en 2013 y sin opción a volver a perder, por seguir el paralelismo con su paisano Rajoy, con el que también puede competir en materia de zancadillas, dentro y fuera de su partido.

¿Cuál es la razón por la que Quintana debe irse y, en cambio, Rajoy no se fue -no una sino dos veces-, sin que los mismos medios y analistas que maltratan ahora al líder del BNG guardasen silencio como buenos caladiños ante el comportamiento del líder del PP? Para eso no hay respuesta en Galicia. Otra cosa es que ni la cultura política del BNG sea la del PP, ni Anxo Quintana quiera seguir como líder de un partido cuyo carácter de frente complica cosas de por sí ya bastante liadas.


Como sostiene Claudio López Garrido, el electorado de la derecha admite, \"con moral de esclavo\", las lacras de sus dirigentes. El de la izquierda no perdona los errores de aquellos en quienes confió. Pero a esa teoría de este sagaz economista también podríamos aplicarle aquello que suelen decir los portugueses: \"Mas não sempre...\". Bastaría recordar en ese sentido los casos de Olof Palme, Mario Soares, Daniel Ortega o Shimon Peres, todos ellos de izquierdas y con idas y vueltas de la oposición al poder, y viceversa, incluso en distintas épocas.

En España y en Galicia parece que estamos más acostumbrados a quemar a los políticos antes de tiempo, incluso siendo jóvenes, de tal modo que, como diría Felipe González, nos rodeamos de jarrones chinos de la política, que después no sabemos colocar en su sitio. Al BNG ya le sucedió algo así con Xosé Manuel Beiras y ahora, si el propio partido no lo remedia, volverá a pasarle con Anxo Quintana, decidido como parece a dejar la primera línea de playa para tumbarse, como mucho, a la sombra. No tanto como Pérez Touriño, que se fue a Canarias, pero casi.

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