Las miserias de los partidos

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Las miserias de los partidos
Está más que claro que hay partidos políticos que reciben dinero de manera irregular y que también los hay que consiguen el perdón de deudas bancarias sin venir a cuento. Incluso hay partidos que contratan personal al borde de la ley. Es una de las grandes asignaturas de la democracia española, que financia a sus partidos políticos poco menos que de tapadillo, mientras esas mismas fuerzas políticas van a sus parlamentos a imponerle normas fiscales y laborales a las empresas que, en cambio, ellos incumplen un año tras otro, sin que aquí pase nada.

La idea de aprobar una nueva Ley de Financiación de Partidos que prohíba las aportaciones opacas debe ser, por tanto, bienvenida, pero con eso no basta. Hay que cambiar muchas otras cosas, hasta convertir los partidos políticos y sus fundaciones en entidades que actúen dentro de la legalidad, como ya hacen la mayoría de las empresas privadas del país.

Ni debe haber más condonaciones irregulares ni más pagos de contratistas de la Administración cada vez que ésta subasta obras o servicios públicos. Si los partidos necesitan dinero, es preferible que lo reciban con cargo a las arcas del Estado, antes de usar el poder para fomentar la corrupción en toda España. De no hacerlo, con qué argumentos va a convencer Solbes a los empresarios y a los propios contribuyentes de que ellos sí deben ser legales. Lo que estamos viendo estos días es de vergüenza ajena.

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