La izquierda se pone las pilas

Los ataques concertados de la derecha y de sus medios de comunicación afines a los gobiernos bipartitos de Galici
La izquierda se pone las pilas

Los ataques concertados de la derecha y de sus medios de comunicación afines a los gobiernos bipartitos de Galicia están desatando las primeras reacciones de la izquierda, donde también han tenido que llamar al orden a algunos que, desde dentro, quisieron actuar de francotiradores; de ahí que Mar Barcón ya se emplease a fondo con algún viejo compañero del PSOE.

El PP ya recuperó la Xunta, en parte por méritos propios y en parte por errores del Gobierno de Emilio Pérez Touriño, y ahora se propone reconquistar el poder en las grandes ciudades de Galicia y en las diputaciones provinciales gestionadas por PSOE y BNG. Es mucho lo que está en juego y por eso mismo medios que se prestaron a tenderle una buena emboscada a un desnortado Touriño luchan ahora por buscar contradicciones entre el PSOE y el BNG, fingiendo a veces que así le prestan ayuda a una de las partes.

En la cúpula del PSOE, en Madrid, la nueva táctica de la derecha está más que vista y analizada, de manera que van llegando los mensajes a posibles navegantes desorientados para que se pongan las pilas. Y también van aflorando los mensajes de quienes como el alcalde de A Coruña, Javier Losada, defienden sin complejos la \"fortaleza\" del gobierno municipal que comparte con el BNG, al tiempo que pone en valor su forma de gobernar \"con diálogo y acuerdos\". Lo hizo ayer en el Ritz de Madrid, en presencia, entre otros, de su socio de gobierno, el nacionalista Henrique Tello.

Apartado Touriño del poder socialista en Galicia -la verdad, de manera fulminante-, el PSdeG vuelve paulatinamente al regazo de los alcaldes de las grandes ciudades, en su mayoría partidarios de arropar y acompañar a Pachi Vázquez como nuevo líder de su partido. Todo tiene su lógica, ya que el PSOE gallego es básicamente un partido urbano, habituado a gobernar en las ciudades pero con muchas dificultades para hacer lo mismo en el conjunto de Galicia, donde siempre ha necesitado apoyos externos: Coalición Galega y el PNG en el caso de Fernando González Laxe (1987-1990) y el BNG en el caso de Touriño (2005-2009).

Con los resultados del 1-M, PSOE y BNG no perderían las ciudades donde gobiernan, pero sí le han servido para verle de cerca las orejas al lobo. Ahora, si no quieren que se repita la desfeita de Touriño, socialistas y nacionalistas deberían evitar errores que ya han pagado caros.

Por fortuna para el PSOE, su problema en Galicia es más de personas que de ideas, que aquí suelen ser las mismas que en Madrid. Más complicado lo tiene el BNG, que primero debe redefinir su estrategia política y después encomendarle su desarrollo a un equipo con garantías. El calendario, con unas elecciones europeas a la vuelta de la esquina, no le favorece demasiado. Ni siquiera que tenga tantas novias para preparar las listas de junio, ya que recibió ofertas de PSM, CC, CHA, IC, ERC, además de las de CiU y PNV, partidos a los que podría proponer una Galeuscat ampliada. Por opciones que no sea...

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