Helados

Un día vi un reportaje de un tipo que caminaba por algún gélido lugar de Siberia. No sé qu&e
Un día vi un reportaje de un tipo que caminaba por algún gélido lugar de Siberia. No sé qué demonios hacía allí, pero el caso es que caminaba por algún gélido lugar de Siberia. Llevaba tanta ropa que parecía un muñeco Michelín y lucía una densa barba completamente cubierta de escarcha. El fulano miraba a la cámara y gastaba palabras, muchas palabras, tratando de explicar el puñetero frío que hacía allí. Total, para luego demostrarlo en un segundo de manera muy gráfica. ¿Cómo? Lanzó un escupitajo y éste se congeló en pleno vuelo antes de caer en la nieve. Quizás por eso ahora, en plena ola siberiana, sentimos tanto frío. Por eso y porque no tenemos demasiada sangre en las venas. Es lo único que explica que ante cosas como lo que ocurre en Gaza sigamos tranquilamente sentados en nuestro sillón, mudos, narcotizados por nuestra cobarde, pero cómoda, indiferencia. Tendremos alma, pero se habrá congelado.