EL FUEL FANTASMA

La filosofía de galletita de la suerte de los restaurantes chinos tiene adagios como el que reza: "Si tu problema
La filosofía de galletita de la suerte de los restaurantes chinos tiene adagios como el que reza: "Si tu problema tiene solución: ¿por qué te preocupas? Y si no lo tiene ¿por qué te preocupas?". Así que, total, para qué preocuparse. ¿No?

Aplicando esta máxima a la política gallega, encontramos que tampoco tenemos nada de qué preocuparnos. A saber: si el fuel del Prestige hundido se va a extraer ¿por qué preocuparse?. Y sí, además, no llega a tierra ¿por qué preocuparse?

Ésa parece ser la consigna que nos dan de comer nuestros gobernantes, a juzgar por las declaraciones del conselleiro de Pesca, Enrique López Veiga, que compareció ante el Parlamento para asegurar por activa y por pasiva que los cientos y cientos de toneladas de petróleo que salieron de los restos hundidos del Prestige no llegan a tierra. En realidad, no han llegado jamás, según la versión oficial. Nunca. Ese fuel se volatiliza, desaparece, se evapora, se esfuma, se lo comen las ballenas, lo depuran los mejillones, se disuelve, se oculta, pasa a otro plano de la realidad, se desintegra, se transforma en espuma de mar, se autoinmola, se exilia, se descompone, se esconde, involuciona, se suicida, se mimetiza, se fuga, se va o quién sabe qué demonios pasará con él. El caso es que de ninguna manera llega a la costa. Es imposible.

Y digo yo, aplicando la lógica de las galletitas de la suerte de los chinos: Si el fuel del pecio no llega nunca a la costa gallega ¿por qué gastarse tantos miles y miles de millones de euros en extraerlo o sellarlo? ¿No es de una tremenda incompetencia gastar tantísimo dinero en algo totalmente innecesario? ¿no es eso motivo de dimisión? Y sí, por el contrario, el fuel realmente llega y por eso es realmente necesario gastar tantísimo dinero en arreglar la 'desfeita': ¿no será que nos están mintiendo otra vez más? ¿No es eso otro motivo de dimisión?

En cualquier caso, está claro que nuestros gobernantes no tienen que preocuparse. Tienen que dimitir.