Ejecutivos homeless y monjas abertzales

El próximo paso es poner a una fila de tipos con traje de Armani pidiendo a las puertas de la Iglesia. No para el
Ejecutivos homeless y monjas abertzales
El próximo paso es poner a una fila de tipos con traje de Armani pidiendo a las puertas de la Iglesia. No para ellos, que están indecentemente forrados, sino para salvar esas nobles empresas a las que la avaricia les ha roto el saco y ahora desestabilizan los mercados financieros. Ahí está el caso de AIG, que ha tenido que ser prácticamente absorbida por el Gobierno norteamericano para evitar un nuevo crack en la bolsa. La pasta, desgraciadamente, no la ha puesto Bush de su bolsillo. La han puesto todos los americanos de su puñetero bolsillo, todos, incluidos los que ahora están jodidos porque son más NINJA que nunca (sin ingresos, sin trabajo y sin avales) y tienen menos futuro que una raya de coca en el baño de ejecutivos de una multinacional.

Mola mucho este sistema en el que, cuando las cosas van bien, las empresas especuladoras se forran y, cuando van mal, pues entre todos (incluidos aquellos a los que estas empresas han dejado a dos velas) hacemos una colecta y les pagamos el Ferrari y las mansiones de lujo a sus gestores. Pero es por nuestro propio bien, que conste.

El capitalismo se murió antes aún que el comunismo. En 1929. Desde entonces, sólo es un zombie.

Es hora de hacer una versión corregida y ampliada de aquella famosa pintada de mayo del 68: "El comunismo ha muerto, el capitalismo ha muerto, y yo mismo no me encuentro muy bien".

Y aunque nuestra salud sea precaria, supera en mucho al vigor mental de esos fantásticos testimonios que relatan la terrible persecución que el castellano sufre en Galicia. Bajo el epígrafe "LAS VICTIMAS DE LA INMERSION LINGÜISTICA" (¿las que hablan vernáculo bajo el agua?), una mujer relata el dramático caso de su hijo, que tiene que irse de intercambio fuera de Galicia para mejorar su español. Porque claro, en Vigo (que es donde, al parecer, vive bajo el yugo de la dictadura lingüística esta pobre familia) prácticamente no se escucha una sola palabra en cristiano.

Lo grave del caso es que el muchacho, al parecer (ésto no he podido confirmarlo porque la edición del Mundo en Internet no me deja entrar en la noticia y, nosotros, pobres víctimas de la pertinaz crisis, no podemos comprar la edición impresa porque no tenemos para para pagar más papel que el higiénico) estudia en un colegio de monjas. Monjas abertzales, debe ser.

Ejecutivos homeless, religiosas independentistas... señales inequívocas del calentamiento global. Seguro que todo eso viene en el Apocalipsis.

Ejecutivos homeless y monjas abertzales