La infanta Elena, sus 60 años y el saludo viral con el rey Juan Carlos I

El peculiar saludo entre la cumpleañera y su padre, el rey emérito Juan Carlos I, ha generado polémica en las redes sociales y suscitado diversas teorías sobre su significado.
Infanta Elena junto al rey Juan Carlos I. / RR SS.
Infanta Elena junto al rey Juan Carlos I. / RR SS.

El pasado miércoles, la Familia Real española se reunió en el restaurante Pabú de Madrid para conmemorar el sexagésimo aniversario de la duquesa de Lugo, doña Elena. Aunque se esperaba un encuentro tranquilo, el saludo entre la cumpleañera y su padre, el rey emérito Juan Carlos I, ha captado la atención del público y se ha vuelto viral en las redes sociales.

Aunque la Familia Real dispone de la Zarzuela para sus encuentros privados, la reconciliación se llevó a cabo en público, permitiendo que fotógrafos y cámaras de televisión captaran cada detalle. Doña Elena llegó sola al establecimiento, mientras que la infanta Cristina llegó acompañada por la reina Sofía. Juan Carlos I, que reside en Abu Dabi desde 2020, llegó del brazo de su escudero, Vicente García-Mochales.

Al finalizar el almuerzo, el rey emérito y la infanta Elena protagonizaron un saludo coordinado que ha generado diversas teorías en las redes sociales. Desde referencias a sociedades secretas como la masonería hasta comparaciones con escenas de programas televisivos como Los Simpson, los usuarios de X han expresado su sorpresa y desconcierto.

A pesar de las especulaciones, la nobleza española ha restado importancia al saludo. Para algunos, el beso en la mejilla y la genuflexión protocolaria son señales de familiaridad, mientras que el juego de manos sería un gesto divertido y cómplice entre padre e hija. 

Las interpretaciones sobre el saludo varían, pero Marina Fernández, directora de Comunicación de la Escuela Internacional de Protocolo, tiene su teoría.  En declaraciones para El País, Fernández destacó que es un gesto privado entre padre e hija destinado a destacar la excelente relación que mantienen. 

Aunque el saludo ha sorprendido a muchos, parece que la paz reina en palacio, aunque persistan las divisiones. La nobleza española, acostumbrada a estas formalidades, resta importancia al gesto y lo interpreta como un símbolo de unidad familiar. @mundiario

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