Cadillac sufre con Checo… y Bottas revienta el cronómetro en Bahréin
El segundo día de test en Bahréin dejó a Cadillac con el corazón en un puño y, horas después, con el pecho inflado. Porque la jornada empezó torcida para Sergio Pérez, víctima de una falla técnica que provocó una bandera roja, pero terminó con Valtteri Bottas “despedazando” los tiempos internos de la escudería y firmando la mejor referencia del equipo en Sakhir. Dos caras, una misma realidad: Cadillac aún está construyéndose… y se nota.
El drama llegó pronto. Apenas diez minutos después de arrancar la sesión matutina, el monoplaza de Checo se quedó parado en la curva 10, obligando a detener la actividad. El tapatío regresó al garaje y perdió un tiempo precioso en un escenario donde cada vuelta vale oro. Aun así, la buena noticia es que la avería no le reventó el día completo: Cadillac logró poner el coche de nuevo en pista y el mexicano pudo continuar su programa.
De hecho, Pérez terminó marcando un 1:38.653, mejorando su propio registro del día anterior en 175 milésimas. No es un salto gigante, pero sí un paso adelante en un coche que todavía está en fase de aprendizaje. El problema es que, en la Fórmula 1, los pasos pequeños se ven gigantes… cuando el resto está corriendo con zancadas. Y en el papel, Checo cerró el día 15º, el peor de los 17 pilotos con tiempo registrado, una posición que duele aunque el test sea, en teoría, laboratorio.
La tarde cambió el tono con Bottas. El finlandés se subió al Cadillac y dejó el mejor tiempo del equipo en esta pretemporada: 1:36.824, octavo del día. La diferencia interna fue demoledora: casi dos segundos más rápido que Checo. Y ahí está la lectura incómoda que siempre aparece en estos test: no todo es coche, no todo es piloto, pero el cronómetro no entiende de excusas. Cadillac, por fin, tuvo una vuelta “presentable” para no vivir instalado en el sótano.
En la zona alta, el Día 2 tuvo un nombre propio: Charles Leclerc. El monegasco dio la sorpresa y fue el más rápido, por delante de Lando Norris, y esas posiciones no cambiaron ni siquiera en la sesión vespertina. Ferrari sigue enseñando músculo en Sakhir, mientras McLaren confirma que está ahí, respirándole en la nuca. Y en ese contexto, cada equipo que debuta o se reinventa, como Cadillac, parece estar compitiendo en una guerra paralela.
Checo, por su parte, volverá mañana para cerrar la primera parte de la pretemporada en Bahréin. Bottas hará la sesión matutina y el mexicano se quedará con el turno restante. La misión es clara: sumar vueltas, entender el coche, evitar fallos técnicos… y empezar a construir confianza. Porque Cadillac necesita tiempo. Y Checo, a estas alturas de su carrera, necesita algo todavía más valioso: un coche que no le robe el día en la curva 10. @mundiario


