Ricardo Barredo Valenzuela, un gran constructor

Ilustración para la mesa redonda sobre Ricardo Barredo Valenzuela. / Mundiario
Ilustración para la mesa redonda sobre Ricardo Barredo Valenzuela. / Mundiario
De la gran colección de magníficas obras de Barredo hay tres realizadas en Galicia,  las tres son puentes, todos con el vano central en solución arco de hormigón armado.
Ricardo Barredo Valenzuela, un gran constructor

Desde mi época de estudiante en la vieja Escuela de ICCyP del Retiro madrileño distinguí entre constructor y contratista, sabiendo que ambos deben contratar y ambos construir, pero vi en unos un mayor interés y dedicación en la vertiente técnica de la obra mientras que en los otros vi predominar la faceta económica de la misma. Ambos temas están en todas las obras y siempre advertí la diferencia entre uno y otro. A lo largo de mi vida conocí a muchos contratistas y pocos constructores, de estos destaco a uno,  Ricardo Barredo Valenzuela.

A mediados de los sesenta circulaba por la Escuela una foto, que aún conservo, del llamado “chalet Barredo”, nos la pasábamos de unos a otros los alumnos recién llegados. La foto se trataba de una pequeña casa, sin ningún interés arquitectónico, estaba implantada sobre una loma en San Fernando de Henares y para nosotros el interés de la casa era su terraza, un enorme voladizo pretensado, como debía ser pues Barredo tuvo la primera patente española de esa técnica y en ella estaba la oficina de recepción de la empresa.

Pasados los años supe más de Barredo, algo de su vida, pero sobre todo de sus grandes obras, las más destacadas obras públicas españolas de mediados del siglo XX fueron construidas por él, proyectadas en su mayoría por Eduardo Torroja, con dos récords mundiales (el hermosísimo viaducto del Esla y la cubierta del Mercado de Algeciras).  También destacó en la edificación en obras proyectadas por Miguel Fisac, construyendo y tensando los elementos de cubierta llamados  “huesos” por la forma de los mismos.

De la gran colección de magnificas obras de Barredo hay tres realizadas en Galicia,  las tres son puentes, todos con el vano central en solución arco de hormigón armado, uno en A Coruña, el puente del Pedrido, en la ría de Betanzos con la estructura de arco superior y el tablero suspendido por péndolas,  hoy día genialmente acompañado por el cercano y bellísimo puente de la AP 9 sobre la misma ría, proyectado por Juan José Arenas de Pablo. El segundo en Pontevedra, el Puente de la Barca sobre el río Lérez ya en su desembocadura y con estructura de arco inferior al tablero.  El tercero es el viaducto de  Gundián, en el límite entre ambas provincias y que tantas veces visité desde la primera vez que fui, aún sin terminar las obras, tenía yo entonces diez años. En aquel paisaje  grandioso que lo tiene todo, el hito del Pico Sacro, el río Ulla,  una topografía destacada con noventa metros de cañón del río y geología exuberante de cuarcita, paisaje al límite, pues todos los elementos definidores del mismo compiten en importancia, vi que aún mejoraba por la obra hecha, hoy día símbolo de la comarca y que sirve de fondo al valle el cual no podemos entender sin su existencia.  En este caso la estructura vuelve a ser de arco inferior y sobre él el tablero que soporta el trazado antiguo del ferrocarril Santiago-Orense.

Tuve la oportunidad de conocer a Ricardo Barredo con motivo de unas jornadas que hace bastantes años celebramos en A Coruña en torno a la figura y obra de Eduardo Torroja y donde no podía faltar él.  Destacó por su personalidad, su alegre carácter y su vida llena de anécdotas y sabiduría.  Nos queda su recuerdo y sus bellas obras. @mundiario

Ricardo Barredo Valenzuela, un gran constructor
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