De Riazor a Venecia: la nueva camiseta del Dépor o cómo rendir homenaje con acento italiano

Que el consejero delegado del Dépor se llame Massimo Benassi, seguramente, es pura coincidencia. Total, ¿quién no ha tenido un déjà vu textil al mirar una camiseta nueva?
La tercera camiseta del Venezia y la camiseta de la Liga del Deportivo de La Coruña. / Mundiario
La tercera camiseta del Venezia y la camiseta de la Liga del Deportivo de La Coruña. / Mundiario

No hay amor más sincero que el que un club siente por su propia historia. Y si ese amor viene envuelto en dorado, conmemorando una gesta mítica, y cuesta entre 99 y 120 euros la unidad (más que un mes de gimnasio que nunca pisaremos), entonces estamos claramente ante un tributo de altura. O al menos ante una jugada de marketing con estilo renacentista.

El Deportivo de La Coruña ha decidido celebrar el 25º aniversario de su única Liga con dos camisetas que destilan orgullo, memoria... y, según muchos, un je ne sais quoi italiano. Porque claro, en un golpe de inspiración (o de importación), las nuevas elásticas blanquiazules evocan sospechosamente el estilo de la tercera equipación del Venezia FC, que anda por los puestos bajos de la liga italiana. Que el consejero delegado del Dépor se llame Massimo Benassi, seguramente, es pura coincidencia. Total, ¿quién no ha tenido un déjà vu textil al mirar una camiseta nueva?

La puesta de largo, nunca mejor dicho, se celebró en O Parrote, frente al mar, donde los coruñeses suelen mirar el horizonte cuando sueñan con volver a Primera o con la Copa del Centenario. Allí, entre brisas salinas y esculturas con poses de Donato, se desveló la prenda dorada que emula el oro de aquel glorioso 19 de mayo de 2000. Una camiseta sobria, elegante, limitada y ligeramente veneciana, que aspira a convertirse en reliquia de coleccionista... o en disfraz improvisado para algún carnaval con toque futbolero.

Pero no nos desviemos. El Dépor no solo ha diseñado una camiseta. Ha tejido una epopeya. Dos versiones, manga corta y larga, patrocinador o no, con escudo reimaginado a juego con el look dorado y detalles en azul oscuro, todo un equilibrio cromático digno de la Semana de la Moda de Milán. Y eso sin contar con la estricta política de compra: solo dos por abonado. Para que no se nos suba el orgullo histórico a la cabeza.

 

Por supuesto, el acto tuvo a su protagonista estrella: Donato. El eterno central que inauguró aquella victoria sobre el Espanyol y cuya figura ha sido inmortalizada en diez esculturas que recrean paso a paso su gol. Una obra que, entre luces LED y nostalgia, invita a peregrinar a O Parrote como si fuese un nuevo Monte do Gozo del deportivismo. Si Rosalía tuviese que escribirle un tema a esta escena, se titularía Córners e corazóns.

El club ha querido además expandir el sentimiento blanquiazul (y dorado) por toda A Coruña. Marquesinas, tiendas, frases emotivas por doquier… La ciudad se ha convertido en un álbum ambulante de recuerdos. Un homenaje colectivo, un revival bien empaquetado, una cápsula del tiempo que nos grita: “Sí, ganamos una Liga. Hace un cuarto de siglo. Pero la ganamos”.

Y es que Lucas Pérez lo resume bien: “Somos uno de nueve”. Sí, uno de los nueve elegidos. Una especie de élite futbolística a la que el Dépor pertenece aunque ahora juegue en otra categoría menos glamourosa. Porque si algo demuestra esta efeméride es que el orgullo no entiende de divisiones… ni de plagios estéticos.

 

¿Que las camisetas se parecen a las del Venezia, en su caso la tercera equipación? Tal vez. ¿Que el dorado nos recuerda más a un prosecco que a una estrella de campeón? También. Pero, ¿y qué? A falta de nuevas gestas, buena es una réplica con sabor a pasado glorioso y diseño italoespañol.

Después de todo, la moda es cíclica. Y el fútbol, también. Que tiemble la Serie A. Riazor ya tiene su pasarela. @mundiario

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