Rápido, rápido: el desafío de la geolocalización

Rosa Quintana. / Mundiario
Rosa Quintana. / Mundiario
La UE quiere que la flota de artes menores asuma la geolocalización. La Consellería do Mar baila la yenka, pero ya tiene en cartera 150 barcos gallegos a los que utilizar como conejillos de indias.
Rápido, rápido: el desafío de la geolocalización

¿Problema? Lo hay, sin duda: las cofradías de pescadores de Galicia, con su federación al frente, dicen que de geolocalizar a embarcaciones que están prácticamente a la vista, nada. ¿Por qué? Porque consideran que lo único que se persigue es ejercer un control absoluto de su actividad en la mar y que ellos son pescadores y no delincuentes. Incluso hay quien se ofrece voluntario a la instalación del geolocalizador en su barco si la conselleira do Mar instala otro en su despacho oficial.

Punto pelota. De los más de 6.000 barcos de pesca censados en la Comunidad gallega, alrededor de un millar forman parte de la "flota objetivo" con la que 'dar el ok' al mandato de Bruselas. Y se hace con todas las prisas del mundo utilizando a la "flota pesquera a pequeña escala", (entre nosotros la de artes menores con eslora inferior a los 12 metros) como cebo. Un cebo en el que no pican armadores y tripulantes de esos barcos gallegos porque son conscientes de que, poniendo por delante que la pretensión es ejercer un control telemático de las capturas que cada barco realiza, se puede llegar a ser el Gran Hermano de la pesca, incidiendo negativamente en la privacidad de las personas y las empresas pesqueras.

La geolocalización y el control telemático de las capturas se dice que tampoco son plato de gusto para la Consellería de la que es responsable Rosa Quintana quien, al igual que el Ministerio, se dice han pedido que este segmento de flota de menos de 12 metros de eslora quede al margen de las medidas que la Unión Europea desea implantar "rápido, rápido", que es como reconocer que "rápido y veloz" se les queda corto. Todo, a expensas de que, en muy próximas fechas, la Comisión Europea, el Consejo Europeo y el Parlamento de Europa determinen la norma que marea la perdiz de pescadores y mariscadores gallegos que rechazan con vehemencia algo que tampoco el Gobierno quiere probar con la flota homónima de otras comunidades  autónomas. Por ejemplo, Andalucía, Canarias, Cataluña o Euskadi. Y por qué sí en Galicia, se preguntará el lector. Y la respuesta es tajante: porque aquí el gobierno autonómico no habla claro ni hace valer el potencial que significa para España esos más o menos 6.500 barcos de su flota de pesca.

De este modo, el futuro Reglamento de Control Pesquero Comunitario va camino de nacer con un cierto déficit de entendimiento. Al menos, en Galicia, donde lo que pide el sector es más seguridad en los barcos, ayudas a la modernización y mejora de estos, mejora también de los puertos, especialmente en los de carácter autonómico, un paso adelante en el estado de las lonjas y en la promoción de los productos de la pesca. Pero no, lo que importa, aquí y ahora, es que la flota de artes menores tenga sus dispositivos, una tablet en la que se introducirán datos tales como el nombre del pesquero y el del patrón, el puerto de desembarque de las capturas realizadas, el arte de pesca utilizado y sus dimensiones y, obviamente, por aquello de la trazabilidad, la zona de captura, sin olvidar los días de trabajo (cuando saben que lo habitual es que sean barcos del día), horas de salida y llegada a puerto, los descartes y, evidentemente las cantidades capturadas y mantenidas (para cruzar con los datos de los descartes) y pillar a los mentirosillos...

La aplicación móvil permitirá, oficialmente, "agilizar la recopilación e informatizar las capturas". Pero no dice nada de si, para volcar en la tablet todos esos datos, la UE, el Ministerio o la Xunta se harán cargo del salario a percibir por el personal informático que, a partir de la fecha en la que entre en vigor el nuevo sistema se ocupará de todas esas tareas.

Lo que silencian unos y otros es decir que su barco está geolocalizado tras ser determinada su ubicación geográfica real como consecuencia del uso de un utensilio que puede ser un teléfono móvil, un ordenador o tablet conectado a Internet, o un radar. Tampoco se especifica que la geolocalización comporta riesgos para la privacidad, bien es cierto que ayuda en a la eficiencia  en la prestación de, por ejemplo, auxilio (algo que también garantiza la radiobaliza de la embarcación y, en barcos de mayor porte, el sistema AIS de identificación.

Algunas aplicaciones permiten, además,  obtener  resultados de una búsqueda basados en la ubicación del objeto -en este caso el barco- que se busca y pedir ayuda en situación de emergencia, conocer la posición de una flota, analizar el comportamiento  de los usuarios con un fin determinado (que no se especifica pueda ser el control efectivo de una embarcación concreta). 

Las radiocomunicaciones marítimas o GMDSS facilitan información relativa a la seguridad en la mar, avisos de temporal, previsiones meteorológicas y otras relativas a la seguridad de los buques (por ejemplo de la existencia de un tronco o un contenedor a la deriva). Pero geolocalizar es también un control de todos tus activos en la mar. Por esto son muchos los profesionales de la pesca que se preguntan  si con un geolocalizador a bordo hay alguien que garantice la privacidad de los tripulantes. @mundiario 

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