El PSdeG de Besteiro ante el espejo: cierre de filas sin cerrar los ojos

El comité nacional de los socialistas gallegos logra rebajar la tensión interna tras el caso Tomé, pero deja abiertas preguntas clave sobre feminismo, liderazgo y cohesión.
José Ramón Gómez Besteiro. / PSdeG
José Ramón Gómez Besteiro. / PSdeG

El PSdeG - PSOE salió este sábado de su comité nacional con una imagen de unidad provisional y un mensaje claro hacia dentro: toca cerrar filas. Tras más de un mes de sacudida interna por el caso de José Tomé, ex presidente de la Diputación de Lugo y alcalde de Monforte, acusado de presunto acoso sexual, la dirección socialista ha conseguido, al menos de momento, contener la hemorragia. Pero el cierre en falso de una crisis no equivale necesariamente a su resolución.

La ausencia de Gonzalo Caballero, rival de Besteiro en el último proceso interno y una de las voces más críticas con la dirección, fue un dato relevante. En su entorno se cree que el comité nacional se saldó sin ninguna decisión relevante ni capacidad de reorientar el rumbo.

Por su parte, el secretario general, José Ramón Gómez Besteiro, defendió con firmeza la actuación de la cúpula del partido y lanzó una advertencia que marcó el tono del encuentro: “Cando o ruído se impón ao debate, perdemos todos”. Una frase que pretendía llamar a la disciplina interna, pero que también actuó como detonante de un debate intenso, atravesado por reivindicaciones feministas y por una desconfianza latente hacia la versión oficial de los hechos.

Antes de ese aviso, Besteiro había sugerido la existencia de maniobras internas poco transparentes. Relató cómo Lara Méndez recibió una llamada de un programa de televisión preguntando por denuncias internas que aún no se habían presentado formalmente. “Curioso: preguntan por unhas denuncias que aínda non estaban presentadas”, subrayó, insinuando filtraciones o intereses cruzados. El mensaje era evidente: alguien jugaba sucio, y no fuera del partido.

Una omisión que no pasó inadvertida

Sin embargo, en un comité marcado por la exigencia de coherencia y ejemplaridad, hubo silencios significativos. Ni Besteiro ni sus afines mencionaron el caso de las denuncias por acoso laboral contra la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, y el teniente de alcalde, José Manuel Lage Tuñas. Ambos estuvieron presentes en la reunión y han negado siempre haber participado en una supuesta “operación Tomé” destinada a debilitar al actual líder del PSdeG. La omisión no pasó inadvertida para muchos asistentes.

Precisamente Inés Rey tomó la palabra para recordar que fue la primera en apoyar a Besteiro y para reivindicar un feminismo que se ejerce más que se declama. “O feminismo practícase, non se predica”, vino a decir, al tiempo que reiteró su respaldo al secretario general y llamó a centrar los esfuerzos en construir un proyecto político sólido para Galicia. Un apoyo crítico, similar al expresado por figuras de peso como Carmela Silva, próxima a Abel Caballero, alcalde de Vigo.

Más de cuatro horas de debate

El debate se prolongó durante más de cuatro horas, con casi medio centenar de intervenciones, en un intento evidente de descomprimir tensiones. Besteiro trató de reorientar la discusión hacia los grandes retos del partido –financiación local, modelo autonómico, alternativa al PP– y marcó distancias con el BNG, al que negó la capacidad de liderar el cambio en Galicia. “A alternativa só pode vir da man do socialismo democrático”, afirmó, reivindicando un proyecto “con políticas públicas útiles” y valores compartidos por la mayoría social.

Pero el feminismo siguió siendo el eje emocional del comité. Más de una veintena de intervenciones defendieron la figura de Silvia Fraga, responsable de Igualdad que dimitió al considerar que la dirección la había ninguneado en un asunto que afectaba directamente a su área. Su salida provocó un manifiesto de apoyo interno que superó las 400 firmas, entre ellas las de históricos como Fernando González Laxe y Emilio Pérez Touriño. Incluso se planteó abiertamente su recuperación para la ejecutiva.

Sin fractura inmediata

El PSdeG ha ganado tiempo y ha evitado una fractura inmediata. Ha logrado que las distintas sensibilidades expresen críticas sin romper el marco común. Pero el debate de fondo sigue ahí: cómo conjugar unidad y feminismo, autoridad y transparencia, liderazgo y escucha.

Con las elecciones municipales en el horizonte, el partido ha optado por la cohesión. La cuestión es si esa cohesión será suficiente sin una reflexión más profunda sobre los errores cometidos y las lecciones pendientes. @mundiario

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