José Suárez supo convertir la imagen en un medio de conocimiento y de denuncia
La Real Academia Galega de Belas Artes ha decidido rendir homenaje en el Día das Artes Galegas de 2026 a uno de los grandes olvidados y, sin embargo, imprescindibles nombres de la cultura gallega: José Suárez. Con esta decisión, la academia salda una deuda histórica con un creador que, pese a su talla internacional, sigue siendo un gran desconocido para buena parte del público gallego.
José Suárez fue mucho más que un fotógrafo. Fue un narrador de la Galicia profunda, un testigo de la emigración, de las clases trabajadoras, de los paisajes y de las gentes. Su cámara retrató no solo imágenes, sino también el alma de un país que en el siglo XX se debatía entre la modernidad y la tradición. En su juventud, compatibilizó los estudios de Derecho en Salamanca con sus primeras incursiones en la fotografía y el cine, contando con la complicidad de intelectuales de la talla de Miguel de Unamuno, quien prologó su primer libro de fotografías.
El golpe de Estado de 1936 truncó su carrera en Galicia, obligándolo al exilio en Argentina. Allí continuó su pasión por la imagen, trabajando para prensa y cine, y desarrollando una obra que nunca perdió el pulso humanista que la caracterizó desde sus inicios. Su mirada, influida por las vanguardias y por el pensamiento de la Revista de Occidente, se mantuvo siempre alerta a la condición humana, ya fuera en el Buenos Aires de mediados de siglo o en el Japón del teatro Noh, que tanto le fascinó.
Al regresar a España en 1959, encontró un país que había cambiado y que, en muchos aspectos, le dio la espalda. Su obra, sin embargo, se convirtió en un referente para quienes supieron ver en su fotografía una forma de arte comprometido con la realidad. Su serie sobre La Mancha, su mirada sobre el mundo de los toros o sus trabajos sobre Galicia muestran a un creador inquieto, versátil, que supo convertir la imagen en un medio de conocimiento y de denuncia.
Con este reconocimiento, la Academia Galega de Belas Artes no solo rescata a un artista de primer nivel, sino que también reivindica la fotografía como arte mayor, como lenguaje capaz de contar la historia y de dar voz a los que nunca la tuvieron. José Suárez merecía este homenaje. Galicia también lo necesitaba. @mundiario