La influencia de Galicia es mínima en los foros relevantes

Banco de Loiba. Turismo Galicia Norte
Banco de Loiba. / Turismo Galicia Norte

Sólo Galicia, de entre las comunidades medianas, está reducida al ensimismamiento de la política interna. Nada que interese allende Piedrafita sale de este territorio ya sea en los ámbitos político, institucional, ideológico, cultural o innovador.

La influencia de Galicia es mínima en los foros relevantes

Hace poco, en un encuentro informal con periodistas, uno de los políticos con mayor influencia en la política estatal, él mismo representante de un grupo minoritario, confesaba con perplejidad que la opinión de Galicia  como comunidad autónoma relevante, no estaba presente en ningún foro político. Un  hecho tanto más paradójico cuanto que algunos de los políticos más relevantes del último lustro eran electos por circunscripciones gallegas: Rajoy obviamente, pero también Ana Pastor o  Núñez Feijóo, a los que cabe sumar el hasta ahora Presidente del Consejo de Estado o el todavía portavoz en el Senado, además de otros de segundo nivel. Que hayan optado por actuar exclusivamente como dirigentes de su partido ha sido una opción, pues nada les impedía actuar simultánea y coordinadamente con otros actores en beneficio de su propio territorio de origen.

El nuevo Gobierno estatal ya no enfrenta esa contradicción al haber prescindido absolutamente de cualquier representante gallego tanto en el primer nivel del Ejecutivo como en los principales puestos parlamentarios.

Mientras la política española está totalmente condicionada por el Gobierno catalán y mientras su homólogo vasco hace valer su peso en recursos ingentes, todo lo que el Gobierno gallego parece hacer es de consumo interno. Andalucía o Madrid están bien posicionados con cualquier Gobierno estatal, por su peso relativo en la economía nacional y por su propia relevancia demográfica. Valencia pugna por superar una crisis política propia, agravada por la corrupción y muy mediatizada por su debilidad financiera. Sólo Galicia, de entre las comunidades medianas, está reducida al ensimismamiento de la política interna. Nada que interese allende Piedrafita sale de este territorio ya sea en los ámbitos político, institucional,  ideológico, cultural o innovador. La pujanza ejemplar demostrada en un puñado de empresas que son referentes en sus respectivos sectores no se ha trasladado al ámbito público. Tampoco, y no es fácil de explicar, a la posición corporativa del propio empresariado.

Portugal sigue tan lejos como es tradición

No es responsabilidad exclusiva de la Xunta. Los poderes locales no consiguen superar la visión localista y cortoplacista. Portugal sigue tan lejos como es tradición y la retórica de la diáspora hace tiempo que se agotó. La presencia de Galicia en el exterior se fundamenta en la anécdota o la noticia de consumo interno: viajes oficiales, Comité de las Regiones, discursos. La macrorregión del Suroeste de Europa no pasa del papel mientras otras próximas afianzan proyectos y tratan de influir en la estrategia comunitaria. La Fundación Galicia-Europa, otrora un ejemplo de partenariado público-privado, está hoy tan vacía de contenido que ha cedido parte de sus instalaciones a terceros.

Decir que falta una visión compartida de país, es un lugar común. Falta además el impulso de las élites, económicas, políticas y culturales, para aprovechar el nuevo ciclo de crecimiento económico y ganar influencia. La inercia de la economía española margina al Noroeste peninsular que sufre ya una hemorragia demográfica y es totalmente dependiente de las transferencias estatales. Al apagarse el foco mediático sobre Feijóo, que él mismo había encendido previamente, la comunidad ha vuelto al lugar habitual, las páginas de sucesos. Para el resto de España, en términos de comunicación, Galicia está ausente de los titulares relevantes y relegada a las páginas sociológicas. La innovación, la creatividad, el diseño, las nuevas pautas de vida, las tendencias, tienen sabor de otros lugares. En los principales debates de ideas, es infrecuente la presencia de pensadores del país, que existen, pero no tienen visibilidad. Las industrias culturales gallegas son débiles, como las Universidades, continuamente agobiadas por falta de recursos.

Se trata de salir del agujero negro de la invisibilidad. De transformar la capacidad de la que somos conscientes, en oportunidad. Poner el talento colectivo en el lugar idóneo. Generando ideas y propuestas, participando, acogiendo foros y acudiendo a otros, reclamando lo que es necesario y aportando lo que es posible. Sumando fuerzas, aceptando la pluralidad interna como riqueza y poniéndola en valor. Otros lo hacen con óptimos resultados mientras nuestra brecha con ellos se agranda de día en día. Mirarnos exclusivamente en el espejo de la TVG nos devuelve la peor imagen del país: decadencia, aislamiento y por encima manipulación como denuncian sus profesionales. Otros territorios más pequeños lo han comprendido, actuando en consecuencia. @mundiario

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