Arsenio y Feijóo

Diego Calvo, Pablo Casado, Alberto Núñez Feijóo y Miguel Tellado. / Mundiario
Diego Calvo, Pablo Casado, Alberto Núñez Feijóo y Miguel Tellado. / Mundiario
Cuando el Dépor perdió una liga al fallar un penalti en el último minuto, Arsenio dijo que “estaba escrito” por una fatalidad del destino. Ahora, otro sino del destino lleva a Feijóo a Madrid.

Cuando Djukic falló el penalti contra el Valencia que impidió al Super Depor ganar aquella liga, Arsenio Iglesias interpretó lo sucedido como una fatalidad del destino: “Eso estaba así escrito y hay que aceptarlo”, dijo.

Me acordé de la frase lapidaria de Arsenio cuando los dirigentes populares pusieron sus ojos en el presidente de la Xunta como el más capaz para presidir el partido y superar la crisis. Como el mítico entrenador, pienso que esta designación de Feijóo también “estaba escrita” por el destino, en este caso como una dicha.

No quiero colgarme medallas, pero cuando en junio de 2018 Feijóo envió a su gente el lacónico SMS “Nos quedamos”, escribí que era una decisión acertada porque aquel PP, “más que un líder, necesita un mesías que, después de limpiar, puede acabar crucificado” y él no tenía vocación de mártir.

Un mes después Feijóo fue a Moncloa y el posado fotográfico con Sánchez mostraba a ambos mandatarios en buena sintonía. Tras esa entrevista publiqué otro comentario titulado “El segundo tren de Feijóo” -23 julio 2018- en el que sostenía que Pablo Casado, que esos días estrenaba el cargo, iba a ser un presidente de transición que sería abrasado en el intento de recomponer el partido, muy dividido de tras unas primarias traumáticas.

“Entonces –decía en mi comentario- vendrá un segundo tren a buscar a Feijoo “el deseado”, que sabe cómo unir al partido, como gestionar en la crisis y en la abundancia y, sobre todo, sabe cómo ganar elecciones. Cuando eso ocurra, que ocurrirá, Sánchez y Feijóo volverán a verse en la Moncloa y no es descabellado pensar que a medio plazo se produzca un cambio en los papeles: Feióo como presidente del Gobierno de España recibiendo a Sánchez como jefe de la oposición. Será la imagen del bipartidismo del siglo XXI”.

Vuelvo a Arsenio. Después de dejar el banquillo del Dépor, aceptó la llamada del Real Madrid, una oferta que representaba la culminación de su carrera deportiva. Aquellos meses su sonrisa serena de toda la vida se trocó en una mirada triste porque en el complicado vestuario blanco los jugadores le hicieron la vida imposible. “Demasiado lío aquello, chavaliño, demasiado follón”, respondió a un joven periodista que le preguntó por aquella experiencia.

El presidente Feijóo tampoco puede rechazar ir a Madrid. Lleva el aval de un brillante curriculum político y de gestión, de dirigente serio, eficiente y muy centrado. Pero el “vestuario político” madrileño –el popular y de los otros partidos– también es complicado y seguro que sabe que, antes que afectos, le tenderán trampas, “allá no es como acá”, decían los emigrantes al regreso de América. Que la suerte le acompañe. Por su bien y el de España que necesita a un Partido Popular fuerte. @mundiario

Comentarios